BuenosAíres

¿Del palacio parisino a la entropía?
Picasso, motivante lúdico

El pasado seis de octubre me topé con una noticia que me ha llevado a estas líneas. La información la encontré en un par de diarios: El País y El Universal, luego vi el seguimiento forzado en varios medios más. El País titulaba la información con «Picasso contra todos en París». El Universal «Muestran un recorrido por el fascinante diálogo entre Picasso y sus maestros». Los cabeceados me atraparon al instante. Luego, en los balazos que subtitulaban las notas, encontré el círculo: Picasso et les maîtres (Picasso y los maestros) abrió al público en el Grand Palais de París, al tiempo que los museos d'Orsay y de Louvre lo exponían en salas independientes o lo confrontaban con Le déjeuner sur l'herbe de Edouard Manet o Les femmes d'Alger de Eugène Delacroix. [P] El hecho me parecía, me sigue pareciendo, fascinante. Argumento. [P] Los números avasallan. Se afirma que, procedentes de varios museos y colecciones privadas y públicas, se exponen 220 obras, encontrándose en el Gran Palais telas de autores como Van Gogh, Ribera, Poussin, Le Nain, Puvis de Chavannes, Chardin, Cranach, Delacroix, Degas, Tiziano, Renoir, Goya, El Greco, Rembrandt, Manet, Velázquez, Ingres, Cézanne y Zurbarán. Telas que, al tiempo de rendir homenaje, evidencian el canibalismo picassiano y dan líneas, trazos, temas, colores, formas y técnicas que el español arrancó para deglutir en plato frío sus influencias. [P] Es una reunión «milagrosa», califican los críticos, porque detrás se halla el extenso trabajo de coordinación que suma más de 2 mil millones de euros, algo así como 2 mil 700 millones de dólares –por aquello de la volatilidad bursátil usted calcule en pesos mexicanos-. Un botín que en lo intangible y lo tangible puede estimarse de concentración inédita. [P] El valor de cada trabajo aumentará no sólo el material sino el discursivo. Esas pinturas regresarán a sus paredes originales regeneradas; luego de departir en una fiesta con tal compañía la vista que se tendrá de cada una será novedosa, dilatada. Dejaron de ser para ubicarse en otro plano, uno que sólo el viento, el aroma y la esencia de ese palacio parisino podrá contar al tiempo. [P] La propuesta es un arriesgado juego patrimonial o un apartado lúdico portentoso, de «altos vuelos». Sólo un ejemplo: en una misma sala están nueve desnudos de Picasso -elaborados entre 1964 y 1971- con otros como la Odalisca de Ingres, La Maja desnuda de Goya, la Olimpia de Manet, la Mujer bañándose de Rembrandt y Venus divirtiéndose con el amor y la música de Tiziano. Anne Baldassari, directora del Museo Picasso de París, compara imaginativamente como «si en el Prado tuvieran ahora La Gioconda que está en el Louvre [Picasso] el único artista que asumió toda la historia de la pintura. Decía que quería revolucionar la pintura pero sólo a partir de la pintura». [P] Digo que me parece fascinante porque los números, las cifras, los nombres y los ejemplos justifican el adjetivo. Fascinante porque materializa el encuentro de/con grandes de maestros de un grande, monstruos alimentando monstruos con su propia carne: canibalismo. Fascinante por lo que esos pasillos y aquellas paredes tendrán que contar sin decir. [P] Me sigue pareciendo fascinante, al tiempo, por otro tipo de argumentos. Hago uso de la imaginación y pienso en un acontecimiento más cercano, geográficamente hablando. ¿Qué sucedería si, tomando como eje o pretexto o lo que sea, se pensara algo similar con los 80 años de vida del maestro Manuel Felguérez? Lo maravilloso, canibalezco, monstruoso y maravilloso me es, en este tiempo que cierro el comentario, aún interminable.
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