FéniX[Abra] Bicéfalo[Kadabra]

[Del canto a unos apuntes para ver a De la Torre Cordero]
[parte primera: el fuego hasta el final]
Puede ser el hilado de un viejo canto de la «I» o el destilado de una bebida que se hace en dos tragos en la botella de la «P». Sólo él sabe; no lo revela por el escrúpulo de desnudarse o en el temblor de encontrarse perdido en sus tonos o en la angustia del fascinador cuando franquea su ocultismo. No desenmascara sus secretos, sin embargo en el canto o en el trago los hace evidentes. Es un hombre que pronuncia lenguajes antiguos, rescatando los preceptos centenarios para transformar a su «Sirena de tierra». Su ser se desliza en los tiempos sin segundero, en los pasos del viejo mago camino a un nuevo hechicero. Su tinta es la del patriarca que centra su fuerza en la palabra para, en la novedad, hallarse en el gusto y la atracción por la mirada. Los hechos le hacen dar traspiés, caídas, contradicciones. Sus pinturas son lo otro: el soplo de lo que es conciso. Џ Decir la palabra mágica contiene su propia animalidad bicéfala. Plasmar su universalidad: abraxas, es entrar en una voz cabalística escrita en once renglones, con una letra menos en cada uno de ellos, de modo que formen un triángulo, a la cual se atribuye la propiedad de curar ciertas enfermedades.[i] Al preparar el óleo la repite, pues la usa en todo encantamiento. La suele utilizar de dos formas, aunque prefiere la última por facinerosa y poética. La primera, fuente del arameo, אברא כדברא, [ii] es una afirmación mística del «Yo creo como hablo». La segunda, proveniente del hebrero, Aberah KeDabar, reza que «Iré creando conforme hable» o, mejor aún, «Envía tu fuego hasta el final».[iii] Џ Digo antes que es un mago que se traduce en dos tiempos. Una de esas fases es la conservación renovada. Por ejemplo, Igual que los gnósticos, cuando desliza el pincel une las letras para poder curar, por eso aunque no utiliza el pergamino virgen con forma de letra griega delta su vox nova lo renace como el Fénix que le quema los entresijos. O, cuando esos viejos maestros doblaban el pergamino y lo colgaban con una cuerda de lino al enfermo igual lo hace con quien posee una de sus obras. Mago que renueva los arcaicos conocimientos de la numerología y la letra pintada.[iv] Esta fórmula mágica ha servido en todos los tiempos para invocar la ayuda de espíritus benéficos, empleada por vez primera en un tratado médico gnóstico de Serenas Séptimo Severo.
[i] Cfr. Diccionario de la Real Academia de la Lengua, edición 2008. [ii] En Arameo: אברא כדברא, se lee avrah kahdabra y «significa lo más arriba». [iii] La primera refiere a una traducción más literal. La segunda, «Envía tu fuego hasta el final» es una traducción atribuida a Eduardo Galeano. [iv] La tradición afirma que la letra «A» representa la unidad del primer principio, el agente intelectual y el activo. Que la «A» unida con la «B» representa la fecundación del binario por la unidad. Y, así, que la «R» es el signo del ternario que representa la fusión que resulta de la unión de los dos principios. Afirmaban que el número once agrega la unidad del iniciado al denario de Pitágoras. Luego el «66», el total de letras del triángulo y el «12», que cabalísticamente es el cuadrado del ternario y la cuadratura mística del círculo.
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