Los «sin libro»

Mi esposa y yo tuvimos el gran privilegio de ser invitados a cenar por Nadine Gordimer en su hermosa casa de Ciudad del Cabo durante los malos momentos, los momentos anteriores a la liberación. Invitó a cenar a los dirigentes del ANC (Congreso Nacional Africano), el Movimiento Nacional de Resistencia, incluyendo a los jefes militares. Los coches de la policía estaban aparcados afuera y tomaron nota de todos los invitados, pero no tocaron a Nadine. Estábamos totalmente seguros. Se limitaron a tomar nota de quién iba a cenar. A lo largo de toda mi vida, mi don principal ha sido una cómica falta de tacto: me declaro culpable. De manera que al final pregunté a aquellos tres grandes líderes: «Miren, la ocupación por las waffen-SS fue muy mala; se les daba muy bien aquello de ocupar. Pero de vez en cuando matábamos a uno de aquellos bastardos. Ustedes no han tocado a un hombre blanco. Ni a uno solo. En Johannesburgo, la proporción es de 13 a uno. En la calle, lo único que tiene ustedes que hacer es cerrar los brazos y ahogarán el blanco. Ni siquiera necesitan ustedes armas. Trece a uno. ¿Qué demonios es lo que pasa?» Uno de los dirigentes de la ANC dijo: «Yo puedo contestar. Los cristianos tiene los Evangelios; ustedes, los judíos, tiene el Talmud, el Antiguo Testamento, la Mishná; mis camaradas comunistas tiene en su mesa Des Kapital. Nosotros, los negros, no tenemos ningún libro».
Para mi fue un momento tremendo. La herencia que dejó Atenas a Jerusalén: que tenemos un libro, tenemos varios libros. Aquella fue una respuesta apabullantemente triste y convincente: «Nosotros no tenemos ningún libro».

Fuente: George Steiner, La idea de europa, México, F.C.E., Centzontle, Siruela, 2007, Pp. Nota a pie de página de 52 a 53.
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