Blog académico que mira en la literatura, la historia y la cultura principalmente mexicana, a través de ensayos, reseñas y archivos, al tiempo que explora temas como la memoria, las bibliotecas, los lectores y la investigación crítica editorial.
lunes, 23 de abril de 2012
sábado, 21 de abril de 2012
El 9, 10 y 11 de mayo, en el departamento de Filología Francesa
de la Facultad de Filología de la
Universidad Complutense de Madrid
se llevará a cabo
el congreso «Temporalidad y
Contextos: visiones interdisciplinares entre el arte, la historia y la
lingüística».
Mi participación está agendada para el jueves,
en la «Sesión de
Posters».
Este es el programa:
http://www.elaer.es/ezine/tyc/programa/triptico.jpg
http://www.elaer.es/ezine/tyc/programa/triptico2.jpg
martes, 6 de marzo de 2012
Crónica revelada en la revista digital

l mes de octubre de 2009 subí a este blog el artículo «Crónica de una revelación. Lo revelado-iluminado: dos novelas anotadas», dividido en tres partes: «[∙R∙∙I∙]», «[∙R∙∙2∙]» y «[∙R∙∙3∙]». Ahora, luego de más de 24 meses, ha sido publicado en la Revista Digital «Investigación científica» de la Universidad Autónoma de Zacatecas, que pertenece al volumen 6, número 2, enero-junio de 2012, ISSN 1870-8196. Estas son las dos ligas que llevan al texto: http://proyectoeditorial.uaz.edu.mx/humanidades y http://issuu.com/pina23/docs/cronica/1
jueves, 16 de febrero de 2012
Tres imágenes decimonónicas de Zacatecas
Del plano de la ciudad de Zacatecas existen, por lo menos, una triada de imágenes: «Vista general de las ruinas de La Quemada», «Vista de la mina de Veta Grande» e «Interior de Zacatecas» de Carl Nebel [Alemania; 1805-1845], autor –a su vez- de las «perturbadoras imágenes de la invasión estadounidense de 1847» -según acota Florescano-. Los cuadros, fluctuantes entre los 23,1x35,7cms., pertenecen a las 50 planchas litográficas del Voyage pittoresque et dans la partie archéologique la plus interessante du Mexique…, que, a su vez, comprenden perfiles de tipos, actividades y trajes mexicanos; vistas de ciudades, paisajes rurales, monumentos arqueológicos y detalles botánicos, junto a breves textos explicativos. Los originales proceden del París de 1836; trabajados en colaboración con los mejores talleres e impresores del tiempo como Lemercier, Cuvillier, Bernard, Dandiran, Miehle, Courtin, Lasalle, Villanueve, Lehenert [et al] y, en muchos casos, coloreados a mano.
Las litografías, que datan de la primera mitad del siglo XIX, se encuentran en un plano discursivo de desenlaces artísticos; su realización fue tomando de base una serie de dibujos, planos y notas que el autor efectuara en su paso viajero por el país para luego, en París o Bruselas o New York, trabajarlas, dándole el fin que ahora notamos. La idea práctica con que germinaron las imágenes fue la de mostrar un México atrayente para los forasteros; una tierra «exótica», pacífica, mágica, ligera, mítica. Y, sin embargo, idéntico a las descripciones dieciochescas, también son reveladoras porque nos dejan cotejar estampas, lagunas y/o variabilidades de los ayeres con el hoy.Las tres litografías son representaciones de escenas o «cuadros de costumbres». Esta expresión, al adquirir el perfeccionamiento de su técnica y las retóricas, se acercó a otras manifestaciones como la literatura, para conjuntarse en las páginas de novelas, diarios, libros preciados o formas afines –alega Pérez Salas-. Para el caso de las aquí nombradas, es claro que cada una cuenta una particular historia, pues los retratos constituyen sólidas narrativas de concisos momentos que nos promueven distintos estadios o llevan a preguntarnos.

En «Vista general de las ruinas de La Quemada» con el cielo nublado y el tono verdoso del campo descubrimos alzándose montículos grises formando una ciudadela que parece continuar atrás, en lo alto del cerro. Un suelo duro en el que debajo aparecen unos arrieros luchando por calmar a la bestia que cruzará el riachuelo y otro mulero que sigue su camino cargado. Fugitivos brillos otoñales brincan para darle vigor a la historia, una romántica que se disfruta apacible.

La «Vista de la mina de Veta Grande» continúa en el mismo sentido, con la salvedad de que es una lámina laberíntica. Cúpulas de iglesias, techos de casas distintas, magueyes requemados, itinerarios severos, encimas montañosas que suben y bajan; otro río, uno formado por la naturaleza y el hombre que recorrieron siluetas plateadas, llenas de una fortuna que se fue.

En el «Interior de Zacatecas» la mirada se nos va sorprendida de no encontrar el mercado «González Ortega», de los rosados detalles en los frentes habitacionales, de no distinguir la espantosa cruz sobre el Cerro de la Bufa, de la revelación de tres estructuras escultóricas que ya no están, de calles que suben, crecen y polvorosas dan vida a personas a pie en la vendimia. Al fondo, frente a lo que hoy es Plaza de armas se distingue lo que pudo ser el Obelisco al príncipe, hijo de Fernando V –del cual Fernández Galán ha escrito-.
La tercia de obras son recordatorios de caminatas que no sólo Nebel transitó. Son lugares que hemos paseado y que forman parte del diccionario visual del oriundo de esta tierra adentro e, insisto, recreativas nos otorgan placer y conocimiento de la historia local.
Fuentes:
- Carl Nebel, Viaje pintoresco y arqueológico de la parte más interesante de la república mexicana, en los años transcurridos desde 1829 hasta 1934, México, Manuel Porrúa, 1963.
- Carmen Fernández Galán Montemayor, Obelico para el ocaso de un príncipe , México, Texere-Uaz, 2001.
- Claudia Magaña, Panorámica de la ciudad de Zacatecas y sus barrios durante la época virreinal, México, Gob. Edo. Zac., 1998.
- Enrique Florescano, Imágenes de la patria a través de los siglos, México, Taurus, 2005.
- Lara Mancuso, Cofradías Mineras: religiosidad popular en México y Brasil, siglo XVIII, México, ColMex, 2007.
- Carmen Fernández Galán Montemayor, Obelico para el ocaso de un príncipe , México, Texere-Uaz, 2001.
- Claudia Magaña, Panorámica de la ciudad de Zacatecas y sus barrios durante la época virreinal, México, Gob. Edo. Zac., 1998.
- Enrique Florescano, Imágenes de la patria a través de los siglos, México, Taurus, 2005.
- Lara Mancuso, Cofradías Mineras: religiosidad popular en México y Brasil, siglo XVIII, México, ColMex, 2007.
martes, 14 de febrero de 2012
Dos imágenes dieciochescas de Zacatecas

[«Descripción de la muy noble y leal ciudad de Zacatecas» de Bernardo Portugal, 1795 ]
Del plano de la ciudad de Zacatecas existen, por lo menos, dos imágenes que gozan de cierto reconocimiento general. Una es la «Descripción de la muy noble y muy leal ciudad de Zacatecas» de Joaquín de Sotomayor [Joach de Soto Mayor F], fechada en 1732. Otra es la «Descripción de la muy noble y leal ciudad de Zacatecas» de Bernardo Portugal de 1795 [AGN, ramo Intendencias, vol. 65, f. 13], tiempo que coincide con el remate de la construcción de la capilla-santuario del Patrocinio, en el Cerro de la Bufa. De la última se encuentra una reproducción a gran escala en el recibidor de Banorte de/en la avenida Hidalgo. Ambas imágenes se muestran interesantes porque descubrimos la destreza educada en el dibujo y una vista que compara el crecimiento-evolución demográfico del lugar. Es, por demás, obvio que falta acotar a las percepciones, a los sentidos críticos, a la intención estética y a la indudable materialidad artística que no son ocasión de estas líneas.

[«Descripción de la muy noble y muy leal ciudad de Zacatecas» de Joaquín de Sotomayor,1732]
Las descripciones, que provienen del siglo XVIII, van por cuestiones de trazado y delineo. Su finalidad preferente no pasa por la lúdica, en todo caso las líneas desprenden intenciones –digamos- ya geológicas o de posicionamiento geográfico, ya con tintes academicistas o de informe de actas. Son escuetas e informativas; permiten comparar presencias, ausencias y/o cambios, con los ayeres el hoy.
lunes, 23 de enero de 2012
L. A. Public Library
Los Ángeles Public Library [http://www.lapl.org] se ubica con el número 630 de la West 5th Street. La Biblioteca Central es dirigida por Giovanna Mannino y alberga, a su vez, la coordinación del sistema bibliotecario de California por Cheryl Collins, el cual regula las más de 70 sedes instaladas a largo y ancho del estado. Si se arriba en auto debe estacionarse en el subterráneo de Maguire Properties, donde se hacen descuentos a costos que van de uno a 38 dólares por día; es gratuito para invitados, residentes y empleados. Si se llega por autobús o en taxi la mejor opción es la entrada principal, que es precedida por una avenida, a manera de alameda, de unos 90 metros de largo. Uno de sus soportes técnicos es su fundación[http://www.lflal.org]; hace las veces de multirrelacional y/o conducto con el que los extranjeros interesados en visitar-consultar el acervo reservado se hace posible, saltando filas burocráticas.
La entrada del edificio está precedida por jardines -como le llaman- resguardados por altas arboleadas; su diseño arquitectónico lo realizó en la década de los 20’s Lawrence Halprin (Brooklyn, N.Y; 1916-2009) y la asesoría artística fue de Jud Fine (L.A., California; 1944). El exterior es tan atractivo como sus interiores. Fuera, el camino encuentra centrado por una piedra en bruto flotando sobre un océano verde-azulado en reposo. Al paso, se topan inscripciones en 19 distintos idiomas y una escalina
La entrada del edificio está precedida por jardines -como le llaman- resguardados por altas arboleadas; su diseño arquitectónico lo realizó en la década de los 20’s Lawrence Halprin (Brooklyn, N.Y; 1916-2009) y la asesoría artística fue de Jud Fine (L.A., California; 1944). El exterior es tan atractivo como sus interiores. Fuera, el camino encuentra centrado por una piedra en bruto flotando sobre un océano verde-azulado en reposo. Al paso, se topan inscripciones en 19 distintos idiomas y una escalina
ta final que interrumpe en tres descansos que alegan las palabras «Bright», «Lucid», «Clear». El edificio, en general, representa en su exterior un ícono arquitectónico que reproduce las maneras del Templo de Salomón con agregados que aluden a la lectura y en su portada lleva inscrito: «Et qvasi cvrsores vitai lampada tradvnt».
Los interiores son más fascinantes aún. Lo que hace de sala de recepciones y el atrio pertenecen a distintos tiempos y fines expresivos. Por ejemplo, la primera está decorada -cúpula, pareces, arcos y vidrieras- por lo que entendemos como mural rectangular que termina circundando el ambiente. El segundo es resguardado por enormes ventanales que asoman a las distintas salas, escalinatas eléctricas y un altísimo techo; en su camino se topan varias esculturas iluminadas por juegos de transparencias solares con candelabros de dibujo lúdico. Las salas, como en toda biblioteca, son variadas, cómodas, bien atendidas. La atención corre a cargo de profesionales o «decanos» o «docentes» que son apoyados por personas que ofrecen sus servicios voluntarios. Algunas estancias fueron instaladas con particulares diseños modernos para el reposo, el esparcimiento y/o la seducción de los lectores.
Los interiores son más fascinantes aún. Lo que hace de sala de recepciones y el atrio pertenecen a distintos tiempos y fines expresivos. Por ejemplo, la primera está decorada -cúpula, pareces, arcos y vidrieras- por lo que entendemos como mural rectangular que termina circundando el ambiente. El segundo es resguardado por enormes ventanales que asoman a las distintas salas, escalinatas eléctricas y un altísimo techo; en su camino se topan varias esculturas iluminadas por juegos de transparencias solares con candelabros de dibujo lúdico. Las salas, como en toda biblioteca, son variadas, cómodas, bien atendidas. La atención corre a cargo de profesionales o «decanos» o «docentes» que son apoyados por personas que ofrecen sus servicios voluntarios. Algunas estancias fueron instaladas con particulares diseños modernos para el reposo, el esparcimiento y/o la seducción de los lectores.
Estuve en el lugar para realizar una estancia breve, apenas un par de días; la idea era revisar algunos libros -álbumes «incunables»- asiéndome del término-, del siglo XIX. -Hasta ahí de eso-. Una de las preseas públicas es la «Bookplate Collection», la cual, dice su información general, contiene gráficos e ilustraciones a color y en blanco-y-negro, que van desde lo formal a lo caprichoso [whimsical]. Éstos, son más de mil 300 ex libris elaborados por encargo de personas que deseaban identificar los libros en sus bibliotecas personales a través de una obra de arte única. La colección, a pesar de estar digitalizada en
casi su totalidad, aún no puede disponerse para su reproducción, pues esperan equipo y material que calibre y obtenga copias de manufactura de calidad.
Un catálogo, afirma Umberto Eco en El vértigo de las listas, es un inventario práctico que refiere a objetos comunes existentes en un lugar determinado. Éstos, por necesidad, son lista finita dada por el gusto de la acumulación, abierta a enriquecerse-incrementarse ad infinitum, y su elenco roza la incongruencia, salvo en caso de suma especialización. Las colecciones, de museos y grandes bibliotecas, son voraces, agobiantes por su avidez; generalmente provienen de colecciones privadas que, a su vez, nacieron de la rapiña, del botín de guerra, del derecho de conquista, de la acumulación de objetos insignes, del orgullo de incrementar ese conjunto. Son, grosso modo, listas que acumulan cantidades indecibles de cosas visibles o no y le atribuyen infinidad de propiedades a uno o varios objetos.
Un catálogo, afirma Umberto Eco en El vértigo de las listas, es un inventario práctico que refiere a objetos comunes existentes en un lugar determinado. Éstos, por necesidad, son lista finita dada por el gusto de la acumulación, abierta a enriquecerse-incrementarse ad infinitum, y su elenco roza la incongruencia, salvo en caso de suma especialización. Las colecciones, de museos y grandes bibliotecas, son voraces, agobiantes por su avidez; generalmente provienen de colecciones privadas que, a su vez, nacieron de la rapiña, del botín de guerra, del derecho de conquista, de la acumulación de objetos insignes, del orgullo de incrementar ese conjunto. Son, grosso modo, listas que acumulan cantidades indecibles de cosas visibles o no y le atribuyen infinidad de propiedades a uno o varios objetos.
Todo catálogo, sin variar, nace de la acumulación religiosa de cosas en un lugar reservado. Al tiempo, con su exclusiva parsimonia, habrá de interesarse por objetos «semióforos», como les ha nombrado Krysztof Pomian en «Collezione» de Enciclopedia, los cuales son cosas que, dependiente o no de su «valor venal», son signos-significantes, prueba de fe, remitentes de algo; llenos de modos exóticos, son documentos únicos al mundo invisible. Estos «semióforos», reflejo de la acumulación, son tesoros, a veces indistinguibles por el placer estético o la forma dispuesta que requieren de la explicación lógica-razonada-argumentada con coherencia.
Para el caso de la «Bookplate Collection» la suma de estos ejemplares como «rare books» dicen ya mucho de sí. El estado físico general es saludable, en pocos ejemplos la curaduría rescató trazos que hubieran pasado al olvido de la vista común. El discurso es tan variado que el enlistado sugeriría varias categorías internas que fraccionarían la colección, por ello los puntos en la información general sirve de centro aglutinador. Así, los tiempos de creación abarcan las primeras dos décadas del siglo XX y sus medidas son oscilantes; los discursos se disparan y la finura de los trazos van de marcos simples a historias que remiten a un universo no contado. Falta que decir de la misma, queden estas líneas de aperitivo para su historia del arte y la cultura de la escritura.

miércoles, 11 de enero de 2012
El síntoma juanita

Juana «la loca» (Toledo, España; 1470-1555) representó cierta fascinación para los románticos decimonónicos europeos. Prueba de ello están algunos retratos inspirados en su figura y actuar regados a lo largo del viejo continente. El, quizá, ejemplo más conocido, representativo-titular de estas líneas, es la obra «Doña Juana “la Loca” ante el féretro de Felipe "el Hermoso"» de Francisco Padilla y Ortiz (Zaragoza, España; 1848-1921), pintado en 1887, que ahora pertenece a la colección del Museo Nacional del Prado (www.museodelprado.es). La historia de aquella que fuere reina de Castilla por algo así de 50 años (de 1504 a 1555) y luego viviera encerrada en las Tordesillas de Valladolid, primero por orden de su padre Fernando «el Católico» (Aragón, España; 1452-1516), luego de su hijo Carlos V (Gante, Flandes; 1500-1558), le dio un toque biográfico que desbordó sentimientos, inspirando a las artes para recrear y especular sobre su vida y demencia. Con el transcurso del tiempo, el debate sobre su salud ha proveído varios diagnósticos que caminaron por el tema del celotípico y los delirios; la calificación católica-cristiana fue contundente: endemoniada. Los estudios actuales la han calificado de psicótica-esquizofrénica-tipo-paranoide [para adentrarse mejor al tema, recomiendo un breve pero sustancial texto de Andrea Márquez López Mato titulado «Juana la loca, psicosis esquizofrénica», es posible descubrirlo en la web]. Contrario a la idea de quemarla viva en la hoguera del desprestigio, los asares su existencia contribuyeron a su mitificación.
Ahora bien, el «síntoma Juanita» -como he dado en llamarlo- está vivo, latiendo por todos los pasos que se escuchan al taconear las calles de la ciudad. Los males aquejan por principio a las mujeres, pero no se descarta la existencia de multitudes de hombres que le padecen. Estos son algunos de los síntomas:
Notas informativas/aclaratorias:
Ahora bien, el «síntoma Juanita» -como he dado en llamarlo- está vivo, latiendo por todos los pasos que se escuchan al taconear las calles de la ciudad. Los males aquejan por principio a las mujeres, pero no se descarta la existencia de multitudes de hombres que le padecen. Estos son algunos de los síntomas:
- llanto prolongado y sin contención en cualquier momento/lugar del día. Las noches de cambio lunar suelen motivar la condición y, a su vez, agravan exponencialmente la conducta;
- cambios de humor repentino. Es probable que el ruido y la falta de atención sólo-y-única al individuo le despierten, sin embargo esto es sólo una tesis, sus raíces son un misterio;
- el gusto por los bolsos, zapatos y utilería; el placer por los tintes, derrochar dinero y adquirir objetos inservibles son indicadores de que la enfermedad ha incubado sin remedio.
Notas informativas/aclaratorias:
- la cura está trabajándose en los laboratorios más prestigiosos-avanzados del orbe, a pesar del esfuerzo descomunal aún es imposible encontrar solución real al padecimiento citado;
- no debe confundirse en término «juanita» con el otro usado como «juanitas» que refiere a la utilización política de las mujeres para acceder a algún escritorio de servicio público-político, como diputado. Las «juanitas» son un sustrato rapaz de cierto partido verdoso en México, quizá haya más ejemplos en todos lares
- no debe confundirse el término «juanita» con el antiquísimo-tradicional de «doña Juanita», pues el segundo refiere a la noble tarea del servicio –al cual rindo pleitesías por su honorable labor-; sus definiciones son aún más complicadas y hermosas que el del primero.
P.D. Este texto ha sido inspirado por dos personas y un efecto. Las personas: mi «Shaparrita» y las manearas redacciones del señor Espinosa Zúñiga. El efecto, calentar motores este año que inicia, con temas que suelten poco a poco los dedos en el teclado invernal.
lunes, 31 de octubre de 2011
Mirada neófita

O de cómo aún la tecnología le adeuda al arte
1.
Es la primera vez que escucho el nombre de Rafael Coronel (Zacatecas, 1931). Me han dicho que es pintor mexicano, que es oriundo de una provincia cuyo nombre remite al sonido del zacate y los aztecas, que debería conocerlo; quizá me agrade. No querido guardarme la duda; curioseo en la web. Descubro su página electrónica; han posteado algo así de 84 imágenes entre «obra reciente», «obra gráfica», «colecciones» y «dibujos», además de anexar el «currículum» y «críticas» [http://rafaelcoronel.com/index.html]. Sigo navegando. Hallo que un museo lleva su nombre y la calificación profesional lo ubica como el «representante del nuevo expresionismo mexicano», porque antes estuvieron los de la etapa primera con David Alfaro Siqueiros (Ciudad de México; 1896-1949), José Clemente Orozco (Jalisco; 1883-1994) y Diego Rivera (Guanajuato1886-1957). Continúo leyendo; siento que un paso en falso me destrozará en la caída. Dicen que su trabajo es «personal» e «intuitivo»; una «deformación de la realidad» en «colores violentos» de «reflejo amargo»; sus cuadros irradian de «forma subjetiva» la «temática de soledad y miseria». Para ser honesto, me parece una burla tramposa. Que es «personal» e «intuitivo», «deformación» de «reflejo», «subjetivo», no es cliché ni pretencioso; es derroche grosero del lenguaje, abuso estulto; prefiero los puntos suspensivos del decir acallado.
. Determino abrir dos pestañas. En la primera, navego imagen por imagen, cliqueándolas por separado. En la segunda, me detengo en los escritos que ha provocado. La idea es contrastar lo uno con lo otro y lo uno; descubrir lo que ya de por sí en/para el arte es hasta grosero.
. Primero, al azar abro «Le arranqué la flor», de 2008; es un acrílico de 80x100cms., de fondo grisáceo. Es el retrato de un hombre viejo con barba pronunciada, curvada, canosa; viste en túnica oscura portando ese enorme sombrero de 180 grados. Tiene en la mano derecha, pegado al costillar, lo que parece el rostro de una mujer de mirada y rostro hierático. El cabello de esa cara femenina es coronado por flores rojas, quizá claveles. La mano derecha, elevada a la altura de la nariz, ha tomado una de ellas para encontrarse con la vista pulcra del anciano.
. Segundo, leo que Sergio Pitol (Puebla, 1933) ve cómo «[…]Coronel preparaba su obra, pude contemplar el proceso de la creación y el júbilo con que se entregaba a ella. En tales momentos el Universo se concentraba allí, entre aquellas cuatro paredes, y poco a poco los papeles se iban poblando de seres». No me dice nada; acaso del proceso creativo, es posible que sea el relato literario de un personaje omnipresente que, desde lejos, mira a otro actor preconcebido haciendo. Insatisfecho, me hago de la vista gorda. Otro escritor, Salvador Elizondo (Ciudad de México; 1932-2006) afirma que «[n]o todos tenemos el privilegio de una leyenda, Rafael Coronel inventó la suya y se inscribió en ella. Ha creado personajes cuya leyenda sólo él conoce y de la que solo comparte con sus admiradores su forma vista sobre un fondo abismal de la vida, bajo una luz que emana no solo del sol, sino de la paleta y de la mano del autor que los ha creado. A veces las figuras parecen emerger del fondo como si fueran parte de él, otras se destacan del fondo como estatuas policromadas discretamente. Una síntesis misteriosa entre la apariencia y la realidad».
. Más conforme, el teléfono ha sonado. Una llamada me recuerda que debo atender un compromiso. Cierro el navegador y apago la computadora; otro día seguiré. Apenas entiendo que el tal Coronel pinta, que sus cuadros son expresionistas e impresionistas, que es osado, disciplinado, pasional en su trabajo y mítico, hermético, secretista en su labor discursiva.
2.
. Primero, al azar abro «Le arranqué la flor», de 2008; es un acrílico de 80x100cms., de fondo grisáceo. Es el retrato de un hombre viejo con barba pronunciada, curvada, canosa; viste en túnica oscura portando ese enorme sombrero de 180 grados. Tiene en la mano derecha, pegado al costillar, lo que parece el rostro de una mujer de mirada y rostro hierático. El cabello de esa cara femenina es coronado por flores rojas, quizá claveles. La mano derecha, elevada a la altura de la nariz, ha tomado una de ellas para encontrarse con la vista pulcra del anciano.
. Segundo, leo que Sergio Pitol (Puebla, 1933) ve cómo «[…]Coronel preparaba su obra, pude contemplar el proceso de la creación y el júbilo con que se entregaba a ella. En tales momentos el Universo se concentraba allí, entre aquellas cuatro paredes, y poco a poco los papeles se iban poblando de seres». No me dice nada; acaso del proceso creativo, es posible que sea el relato literario de un personaje omnipresente que, desde lejos, mira a otro actor preconcebido haciendo. Insatisfecho, me hago de la vista gorda. Otro escritor, Salvador Elizondo (Ciudad de México; 1932-2006) afirma que «[n]o todos tenemos el privilegio de una leyenda, Rafael Coronel inventó la suya y se inscribió en ella. Ha creado personajes cuya leyenda sólo él conoce y de la que solo comparte con sus admiradores su forma vista sobre un fondo abismal de la vida, bajo una luz que emana no solo del sol, sino de la paleta y de la mano del autor que los ha creado. A veces las figuras parecen emerger del fondo como si fueran parte de él, otras se destacan del fondo como estatuas policromadas discretamente. Una síntesis misteriosa entre la apariencia y la realidad».
. Más conforme, el teléfono ha sonado. Una llamada me recuerda que debo atender un compromiso. Cierro el navegador y apago la computadora; otro día seguiré. Apenas entiendo que el tal Coronel pinta, que sus cuadros son expresionistas e impresionistas, que es osado, disciplinado, pasional en su trabajo y mítico, hermético, secretista en su labor discursiva.
2.
Aún quedan a deber tecnologías como la internet o la fotografía, en lo tocante a la fidelidad y el respeto al arte. A años luz, la primera, y a una distancia considerable, la segunda, de siquiera acariciar el aroma de expresiones como la pintura, son infieles amantes que hablan mal y le crean una reputación dudosa. Para el navegante común, coleccionar imágenes y/o postearlas en sus perfiles, blog’s, tumblr’s o canales de identificación puede ser un juego sin riesgos en las que alcanzan viables definiciones, gustos y/o anexiones. Sin embargo, es un aspecto frío, distante; pues el ícono se traduce como el sello impuesto frente a un espejo que no alcanza a dimensionar la fuerza del tema, el manejo de las técnicas o la vida de las superficies, por nombrar algo de estos vacíos. Quizá alcancemos en vida a descubrir cómo del monitor se resaltan las texturas de los grabados; es probable que nuestro celular destelle un haz de luz sobre la nada con aquella escultura; es deseable que al leer un libro en la tableta también nos impregnemos del olor del papel. Pero, por el momento, son buenos deseos para soñarse.
. Y, es que es traidora la internet. Por ejemplo: cómo es posible hacer que un despreocupado ente que surfea por las olas de la web sienta el corte incisivo de plantarse frente a una obra de Coronel; cómo estimular el movimiento en detalles mínimos, en el caso del relato en la flor que se enfrenta a la mirada cavilante; cómo explicar que ante la tercera etapa expresionista actual, la del artista sigue vigente, sin trasmutación ofensiva del tiempo ni vacilaciones objetuales. Si bien, las plumas que enfrentan al arte son delicadas, solemnes y constructivas; si bien pueden paralizarse ante filosofismos wittgensteinianos de las posibilidades del cuerpo; si bien puede acariciarse simplemente los gustos, es una plataforma humanizadora-humanizante sin explotar. Qué será de nosotros si nos limitásemos a teclear, postear, subir y bajar lo que fuera en la red. Qué será cuando seamos tantos que la magia de trazos como los de Coronel sólo se limite el mundo viajante a ver, ver, pasar y dejar pasar…
. He querido exponer un ejercicio básico. Es verdad que los océanos electrónicos llevan y traen enormes cantidades de todo en sus mareas. Sin embargo, al menos al tiempo por la experiencia, parece funcionarles mejor a las bases de datos, porque en terrenos de la cultura y el arte es perceptible que estamos en edades paleolíticas. El caso de Coronel es representativo de otro innumerable cifrado de nombres, porque las expresiones artísticas siguen proponiendo y alimentándonos, mientras que la internet observa, con enormes ojos, casi asustada, preguntándose cómo reproducir con fidelidad aquella expresión. Por ello, aún azuzando lo que la literatura puede decir de la imagen pictórica, falta tanto que un original parece una ballena, bufando, cerca de nuestra balsa, lo trágico es que mis acompañantes no saben nadar y le temen al agua.
. Y, es que es traidora la internet. Por ejemplo: cómo es posible hacer que un despreocupado ente que surfea por las olas de la web sienta el corte incisivo de plantarse frente a una obra de Coronel; cómo estimular el movimiento en detalles mínimos, en el caso del relato en la flor que se enfrenta a la mirada cavilante; cómo explicar que ante la tercera etapa expresionista actual, la del artista sigue vigente, sin trasmutación ofensiva del tiempo ni vacilaciones objetuales. Si bien, las plumas que enfrentan al arte son delicadas, solemnes y constructivas; si bien pueden paralizarse ante filosofismos wittgensteinianos de las posibilidades del cuerpo; si bien puede acariciarse simplemente los gustos, es una plataforma humanizadora-humanizante sin explotar. Qué será de nosotros si nos limitásemos a teclear, postear, subir y bajar lo que fuera en la red. Qué será cuando seamos tantos que la magia de trazos como los de Coronel sólo se limite el mundo viajante a ver, ver, pasar y dejar pasar…
. He querido exponer un ejercicio básico. Es verdad que los océanos electrónicos llevan y traen enormes cantidades de todo en sus mareas. Sin embargo, al menos al tiempo por la experiencia, parece funcionarles mejor a las bases de datos, porque en terrenos de la cultura y el arte es perceptible que estamos en edades paleolíticas. El caso de Coronel es representativo de otro innumerable cifrado de nombres, porque las expresiones artísticas siguen proponiendo y alimentándonos, mientras que la internet observa, con enormes ojos, casi asustada, preguntándose cómo reproducir con fidelidad aquella expresión. Por ello, aún azuzando lo que la literatura puede decir de la imagen pictórica, falta tanto que un original parece una ballena, bufando, cerca de nuestra balsa, lo trágico es que mis acompañantes no saben nadar y le temen al agua.
sábado, 29 de octubre de 2011
Del mal al que Carrasco aprendió a curar en el mítico Oriente
Un cura -sustancial- para la enfermedad -primordial-
Te has enfermado. Es inevitable. Si estás aquí o lees estas palabras la toxina ya vive en tu cuerpo. Debes escuchar o la muerte con una bolsa de sífilis, gonorrea, gripe venezolana y drogas de mala calidad te visitará en cuanto des la vuelta. Deberás tomar las indicaciones igual a las pastilla que te dio el médico para no embarazarte o para quitarte ese dolor que te impedía la movilidad. El comprimido es más grande de lo acostumbrado; tragarás fuerte. No garantizo jarabes con sabor a cereza u olores frutales; serán espesos, rasposos. Quizá las inyecciones te dejen dolorida la nalga y tengas que maldecir a la enfermera. No es culpa de ella. Los costos parecen bajos; no te confíes. Sobrevendrán rebotes, luego no habrá seguro médico que las costee. Cada recaída será mortal. Sólo caballitos de tequila, breves sorbos de mezcal, enormes cantidades heladas de cerveza o algún selecto whiskey por la tarde podrán engañarte, hacerte creer que la enfermedad cedió; es el placebo corroyendo tu hígado. Creerás que ya has tomado la medicina, que estás a salvo. No es así. Es un virus contagioso, crónico, insalvable, terminal; aparece una y otra vez, fuerte, tan duro que no habrá calor en las sábanas que alivien el pesar. Luego de infectado, el paso de regreso es irrealizable. La pandemia asedia. Todos, todos, han enfermado.
. Dicho lo anterior, la ciencia, las religiones, los investigadores, los brujos, tienen una fórmula, tan secreta, tan hermética, tan mística, que sólo los iniciados la reconocen. Así, acomete lo siguiente.
. Haz un alto. Apaga la televisión. No enciendas la computadora. No te dejes seducir por los ritmos de la música que palpitan dentro. Lucha. El esfuerzo deberá ser supremo. Manda al más recóndito lado de la razón o del subconsciente los ruidos que te acechan. El tono del mensaje o de la llamada entrante en el celular no importa, si fuese trascendente estarían aquí, ahora. Abandónate a tu íntima soledad. No permitas que la memoria te avasalle. Tus corridas infantiles, tus aventuras adolescentes, tus amoríos juveniles, tus tropiezos, no importan. Nada importa. Sólo tú. Ahora, obsérvate rodeado de ti mismo. Solo. Los muebles tienen tu toque. Las personas que te rodean son clones tuyos, imperfectos por una seductora falda o la cabella larga o un pantalón ajustado; por unas cejas pobladas, unos labios maltratados o una loción que te marea. Descúbrete en el mundo y desconfía. Desconfía con temeridad, del porqué es tú y te engaña queriendo ser tú.
. Ahora ve lo que el maestro Emilio Carrasco ha pintado. Una sigilosa y furtiva pócima te depara viendo la «Memoria de oriente». Es un ungüento a las cansadas almas, untado con la mirada del autor. Las indicaciones son tajantes. Intenta detenerte en algún detalle. Fíjate en las líneas danzarinas. Es una mujer que baila y se reproduce, como tú en los demás. Es un cuerpo femenino que se contonea en ritmos tenorios; lento, callado, para ti. Al tiempo, las impresiones te destantean; confundido ves rostros o empalmes. Dudas, pero no puedes suspender. Dudas y sigues. Su cadera se ensancha, se adelgaza; saboreas la sal de su sudor en los labios. Sus senos se levantan, son más robustos o pequeños. Su cintura se alarga, junto con esas piernas que parecen gritar tu cercanía, para luego cerrarse, piernas y cintura, hasta ser un trazo señero. Empótrate en los colores. Pretende descubrir su lenguaje. Escucha lo que se dicen entre ellos y los susurros que te pellizcan el lóbulo de las orejas. Son cachondos, juiciosos y respetuosos. Son lo que dicen; que un tono se lee en la tranquilidad, que otro para la sabiduría, que ese es para el amor y aquel para ocultarse en las noches. Son lo que dicen, pero a su vez no tienen límites en su haber. Son para eso; para animarte el espíritu, para darte un breve respiro en la cotidianeidad, y la cura de un virus que se traga en enormes sorbos tu sangre.
. Carrasco tiene una cura, por lo menos una más duradera. El medicamento que nos vierte penetra y suerte efecto con las mismas capacidades al mal que combate. Entra por los ojos y la piel. Se escabulle similar que amante temeroso de ser descubierto. Baña el cuerpo y su veracidad mora en las veces que te detienes a observarlo. Debes poseerlo. Si en algo estimas tu salud, pregunta cómo conservarlo. La boticaria, acá galerista, se hará de la vista gorda y no te pedirá la receta; al fin y al cabo estás desahuciado. Decídete por uno de sus cuadros, como con el antigripal al que recures para no dormitar por el día. Todos contienen la cura. Fueron pensados para aliviarte los más indescriptibles de los dolores conocidos. Es difícil que halles esto en otro lugar. Es pintura hermética-mágica-mística; aprendida-aprehendida en el oriente con los saludos, el reconocimiento y los ojos alargados; proviene de antiguas técnicas, del viejo manejo de los inventores del papel, de los iniciadores del antiquísimo secreto del traspaso de las ideas sustanciales. Esta obra contiene la velación del profundo respiro, de la insoldable memoria del tacto; de lo impronunciable y profundamente propio.
. Sin embargo, tengo una última cosa que decirte. Se conocen algo de los síntomas. Se sabe poco de cómo combatir ese sufrimiento. Aún se ignora una fórmula real de sanación. Ora, medita, paga tus cuentas y voltea a Oriente; quizá ese sol que nace tenga el secreto por las mañanas. Haz el amor, toma bebidas espirituosas y peca como nadie; ten en tus paredes obra de Carrasco; apréciala porque ya tiene tus secretos, la irreverente fuerza del creador hecho que sigue atreviéndose y la cura para sanarte en las afecciones, que no lo sientes pero ya han empezado por mordisquear tu corazón. Luego, seguirán tus ojos.
viernes, 14 de octubre de 2011
Primer Congreso Internacional sobre Literatura y Artes Visuales
Primer Congreso Internacional sobre Literatura y Artes Visuales
Miércoles 30 de noviembre
Guadalajara, 30 de noviembre y 1 de diciembre
Programa
Miércoles 30 de noviembre
9:00-11:45. Registro de los participantes
12:00-13:30: Conferencia inaugural.
Mesa 2: Textos pásticos
12:00-13:30: Conferencia inaugural.
. Franc Ducros, “Un libro, un poeta, un pintor: Mallarmé y Manet”.
Mesa 1. Adaptaciones y convergencias
. Lauro Zavala, “La representación de los escritores y los artistas visuales en el cine de ficción.
. Guadalupe Mercado Méndez, “De lo inefable en cine y literatura”
. Marta Beatriz Ferrari , “Literatura y cine en España..."
. Renata Armas Bermejo, “Del teatro shakespereano al pensamiento en el cine de Kurosawa”.
. Hariet Quint, “El poder de la imagen en la conversión y alfabetización de los antiguos mexicanos”
. María Guadalupe Mejía Sánchez, “Bailadora de jarabe, texto pictórico de Saturnino Herrán”
. Ricardo Castillo Sevilla, “Un retrato, siete apuntes y un boceto para un estudio de Pintura y verdad: la palabra enmascarada”
. Silvia Quezada, “El Retrato de Rebeca Uribe con el ojo de Martha, de Juan Soriano”.
Mesa 3: Adaptaciones y convergencias II
. Carlos Zermeño ,”Los parentescos del diablo: estética y transposición en Alucarda”
. Carlos Zermeño ,”Los parentescos del diablo: estética y transposición en Alucarda”
. Clara Cisneros, “La obra de Nikos Kazantzakis llevada a la pantalla”
. Ma. Mercedes Galván Dávila, “Los de abajo: novela y película”Gabriela Torres, “La frontera literaria en la película Fuego de Guillermo Arriaga”.
Mesa 4: Concomitancias I
. Gonzalo Leiva Quijada, “Imaginarios melancólicos en Chile: visualidad y palabras a finales del siglo XX”.
. Dulce María Zúñiga, "El arte de la acuarela y el tedio como arte. La vida instrucciones de uso de Georges Perec".
. Luis Jorge Aguilera Gómez, “Venus: el arte y sus efectos en el espíritu”.
. María del Socorro Guzmán Muñoz, “La representación de la madre en la poesía y la pintura decimonónicas”.
Jueves 1 de diciembre
Mesa 4: Concomitancias I
. Gonzalo Leiva Quijada, “Imaginarios melancólicos en Chile: visualidad y palabras a finales del siglo XX”.
. Dulce María Zúñiga, "El arte de la acuarela y el tedio como arte. La vida instrucciones de uso de Georges Perec".
. Luis Jorge Aguilera Gómez, “Venus: el arte y sus efectos en el espíritu”.
. María del Socorro Guzmán Muñoz, “La representación de la madre en la poesía y la pintura decimonónicas”.
Jueves 1 de diciembre
Mesa 5: Concomitancias II
. Marco Aurelio Larios, “El imaginario colectivo y su trasvase a los lenguajes artísticos y literarios de una época”.
. Carlos Ramírez Vuelvas, “Poética de lo inmediato: la apropiación crítica de la realidad de Marcos Ramírez Erre”.
. Alberto Rodríguez González, “La eternidad como artefacto: el café de nadie y el presentismo estridentista”.
. Manuel Romero Gómez, “La letra y su superficie. Acercamiento a la poesía visual”.
Mesa 6: Textos plásticos II
. Gabriel Gómez López, “El poder de la imagen en los relatos de la ficción sobre pintura”.
. Gerardo Gutíerrez Cham, “La pintura y el cuerpo reinventado en Palinuro de México, de Fernando del Paso”.
. Casandra Elizabeth Gómez Alvarado, “El manejo de la figura grotesca: El niño con orejas de Vicente Molina Foix y la estética fotográfica de Joel Peter Witkin”.
. Liliana Molina, “Poemas plásticos, Villaurrutia y la pintura”.
. Marco Aurelio Larios, “El imaginario colectivo y su trasvase a los lenguajes artísticos y literarios de una época”.
. Carlos Ramírez Vuelvas, “Poética de lo inmediato: la apropiación crítica de la realidad de Marcos Ramírez Erre”.
. Alberto Rodríguez González, “La eternidad como artefacto: el café de nadie y el presentismo estridentista”.
. Manuel Romero Gómez, “La letra y su superficie. Acercamiento a la poesía visual”.
Mesa 6: Textos plásticos II
. Gabriel Gómez López, “El poder de la imagen en los relatos de la ficción sobre pintura”.
. Gerardo Gutíerrez Cham, “La pintura y el cuerpo reinventado en Palinuro de México, de Fernando del Paso”.
. Casandra Elizabeth Gómez Alvarado, “El manejo de la figura grotesca: El niño con orejas de Vicente Molina Foix y la estética fotográfica de Joel Peter Witkin”.
. Liliana Molina, “Poemas plásticos, Villaurrutia y la pintura”.
Mesa 7: Adaptaciones y convergencias III
. Jesús Eduardo García Castillo, “Ampliaciones del concepto ‘narración’: las adaptaciones teatral y cinematográfica de Los albañiles, de Vicente Leñero”.
. Víctor Hugo Amaro Gutiérrez, “Palabra e imagen surrealista en Penélope de Leonora Carrington y Alejandro Jodorowski”.
. Cristina Díaz Padilla, “La violencia en Rubem Fonseca y Paul Leduc: del texto literario al texto fílmico”.
. Luis Martín Ulloa, “El cine en Melodrama” de Luis Zapata.
Mesa 8: Transposiciones II
. Joanna Zeromska , “Reverberar / Resonar: El apuntalamiento visual en imágenes poéticas de carácter sinestésico”.
. Reyna Hernández Haro, “La novela-guión de Antonio Skármeta: una poética de la imagen”.
. Teresa González Arce, “Señoras y señores: el retrato literario en Juan Marsé”.
. Blanca Estela Ruiz, “Trespatines, un negrito de blanco humor. Boceto del retrato de un personaje tipo del teatro popular cubano”.
Mesa 9: Aproximaciones teóricas
. Herón Pérez Martínez, “Las formas mixtas en la textualidad literaria: el discurso emblemático”.
. Alberto J. L. Carrillo Canán, “¿Falla el criterio narrativo de la diferencia entre el tiempo de la historia y el tiempo del discurso?”.
. Marco Ramírez, “El espacio escénico en la comunidad del mundo ficcional del drama”
. Rodrigo García de la Sienra, “Figuras de archivo”.
. Andreas Kurz , “Walter Benjamin y Xavier Villaurrutia ante el cine”.
Mesa 10: Textos plásticos III
. Cecilia López Badano, “De Arcimboldo a De Kooning: la huella pictórica en la narrativa de Roberto Bolaño”.
. Helga L. Vega Carrillo, “El realismo, elemento mágico en la plástica de Jorge Martínez”.
. Edgar Adolfo García Encina, “Líneas que se pintan y escriben. Apuntes, notas y acercamientos al libro estético del XIX”.
. Humberto Ortega Villaseñor y Raúl Aceves Lozano, “Peces en tránsito hacia la luz: una experiencia de co-creación”.
Conferencia de clausura
. Arturo Camacho, “La Divina Comedia: de ilustración piadosa a Iconografía ancestral”.
. Jesús Eduardo García Castillo, “Ampliaciones del concepto ‘narración’: las adaptaciones teatral y cinematográfica de Los albañiles, de Vicente Leñero”.
. Víctor Hugo Amaro Gutiérrez, “Palabra e imagen surrealista en Penélope de Leonora Carrington y Alejandro Jodorowski”.
. Cristina Díaz Padilla, “La violencia en Rubem Fonseca y Paul Leduc: del texto literario al texto fílmico”.
. Luis Martín Ulloa, “El cine en Melodrama” de Luis Zapata.
Mesa 8: Transposiciones II
. Joanna Zeromska , “Reverberar / Resonar: El apuntalamiento visual en imágenes poéticas de carácter sinestésico”.
. Reyna Hernández Haro, “La novela-guión de Antonio Skármeta: una poética de la imagen”.
. Teresa González Arce, “Señoras y señores: el retrato literario en Juan Marsé”.
. Blanca Estela Ruiz, “Trespatines, un negrito de blanco humor. Boceto del retrato de un personaje tipo del teatro popular cubano”.
Mesa 9: Aproximaciones teóricas
. Herón Pérez Martínez, “Las formas mixtas en la textualidad literaria: el discurso emblemático”.
. Alberto J. L. Carrillo Canán, “¿Falla el criterio narrativo de la diferencia entre el tiempo de la historia y el tiempo del discurso?”.
. Marco Ramírez, “El espacio escénico en la comunidad del mundo ficcional del drama”
. Rodrigo García de la Sienra, “Figuras de archivo”.
. Andreas Kurz , “Walter Benjamin y Xavier Villaurrutia ante el cine”.
Mesa 10: Textos plásticos III
. Cecilia López Badano, “De Arcimboldo a De Kooning: la huella pictórica en la narrativa de Roberto Bolaño”.
. Helga L. Vega Carrillo, “El realismo, elemento mágico en la plástica de Jorge Martínez”.
. Edgar Adolfo García Encina, “Líneas que se pintan y escriben. Apuntes, notas y acercamientos al libro estético del XIX”.
. Humberto Ortega Villaseñor y Raúl Aceves Lozano, “Peces en tránsito hacia la luz: una experiencia de co-creación”.
Conferencia de clausura
. Arturo Camacho, “La Divina Comedia: de ilustración piadosa a Iconografía ancestral”.
martes, 6 de septiembre de 2011
Del antiguo oficio de las tejedoras

«Lugar visto y Escuchado», los telares de Patricia Dunn
Los tapices de Patricia Dunn [New York, 1944] son herederos de los secretos que alguna vez la mítica Penélope guardó en su telar, deslizándolos en cada hilo, mientras esperaba la llegada de Odiseo de la Guerra de Troya. Igual que la hija de Icario, rey de Esparta, cada uno de los hilos que recorren el telar fueron pensados, meditados, sometidos a intensos sueños, subyugados a las vacilaciones del carácter femenino. De la misma forma que la reina de Ítaca fraguaba los colores, la densidad, las necesidades y las combinaciones materiales; todas las imágenes fueron maduradas, catadas, fantaseadas y vueltas a divagar. Como la madre de Telémaco, la suerte de cada día habrá de caracterizar las formas del trabajo; con algo de fortuna podremos ver un rojo chispeante inspirado en la lengua canina.
. Los tapices de Patricia Dunn corren con mejor suerte que los de aquella Penélope, que tuvo que soportar a hombres consentidos, llenos de excesos. Sin esperar el paso del tiempo y el designio divino para caer en el mito, los hilos de la neoyorkina no desaparecen por las noches. Elaborados originalmente desde la esperanza de la vuelta, de la paz, del bienhacer; representan, a su vez, el secreto de la fidelidad al tiempo, al viento, a los colores, a la vida que corre en oleajes invisibles frente a las mareas que nos arrebatan. Igual a los tiempos de Odiseo, colgados ahora sobre las paredes, quizá descubramos algunas formas nostálgicas o charlas de amigos que vaciaron la cafetera; es probable que las materias nos remitan a los sueños que nos arrebatan o las pesadillas infantiles. Son colores, son texturas, que alguna vez nos fueron, sin reservas.
. Los tapices de Patricia Dunn poseen símbolos ocultos, voces que creímos olvidadas. Las siluetas son el tema que se repite constante, a la manera del eco subliminal dejado por el ding dong de las campanas. Destejido en el preámbulo de la creación, sus lenguajes aparecen de apoco, para cantar o gritar o susurrar momentos simples que recargan la existencia. Son retratos de paisajes. Son cuadros que juguetean con los elementos de la naturaleza; ya una rama, ya un aroma, ya una piedra original. El primer paso del ritual son los paseos por el Cerro del Grillo: el mundo que da licencia para su descubrimiento. Luego, en el taller de su casa, en el telar que recorrió los caminos de Norte América, prepara los materiales, tiñe a mano la seda, la lana y cerca la urdimbre con lino: la magia para dominar los mundos es el secreto de esta iniciada.
. La fuerza motora para tejer son sus paseos. El incentivo es vivir con las cosas más simples y cruzarlas en los hilos que quedan arriba, que se destellan abajo, que se ven marchando en varias dimensiones. Todas las mañanas, acompañada por su perra «Mina», deambula los caminos trazados por otros pies similares a los suyos; unos que vagabundean en busca de la tranquilidad. Sus pasos la transportan al umbral que ausenta la ciudad de los pensamientos, al caminar que ejercita el cuerpo dando respiración azul, profunda, al espíritu. Mientras esto sucede, los ojos buscan entre las ramas, las piedras, los árboles, las hiervas saltadoras. Para Dunn todo es breves siluetas que emanan, líneas que decoran el espectro de la obra, colores únicos elaborados ad hoc.
. En su «Declaración de artista» [www.patriciadunntapestries.com], Patricia Dunn dice que su inspiración viene del mundo. Afirma que la poesía, la música, la literatura, las charlas cotidianas, los paseos son su punto de creación. Le basta estar alerta con lo que le asedia para reproducir en sus tapices y esculturas cada una de esas experiencias vitales. Con un telar de sesenta pulgadas de ancho, el lino es la urdimbre; el secreto oculto que subyace para soportar el engranaje interno y externo de toda obra. Por su lado, la lana aporta la textura y la calidez a los tejidos; si algún elemento refiere al humano quizá lo sea este por su templanza y carácter. La seda brinda una superficie reflectante que contrasta; es la luna y el amanecer, los tiempos que en un momento parecen confundirse en el cielo. El alambre de cobre es el elemento recio y soportable; una aguja que cose los detalles para bordear la estructura.
. Los tapices de Patricia Dunn no sólo recogen el secreto mítico de Penélope, también son una fuente de pequeñas verdades que parecen solas. En la reflexión de su obra lo primero que gusta son los colores y los materiales; no hay duda que ese carácter primario, a veces demasiado palpable, puede dejarnos quietos, tal vez sobre impresionados. Sus temas y sus claves nos seducen al momento: encontrar las siluetas, traducir las líneas que se levantan, interpretar los tonos dominantes, dejarse abrazar por ese rojo chispeante que terminó por seducirnos. Si un material se vuelve opaco. Si una textura sale a iluminar la sala. Si una textura que provee calor. Si, siempre un sí que nos cuenta una historia, tan humana como la de cualquier otra, sólo que contada por Dunn.
El trabajo de Patricia Dunn se exhibe en este momento (agosto, 2011) en la sala principal de la galería de arte contemporáneo «Irma Valerio» [www.galeriasirmavalerio.com]. Se encuentra preparando la exposición «Lugar: Visto y Escuchado» para el Centro de las Artes de San Luis Potosí [centrodelasartesslp.gob.mx], en el mes de septiembre. Su biografía se resume a títulos universitarios, en Español, lengua y literatura, en SUNY Plattsburgh [www.plattsburgh.edu], un posgrado en la Universidad de Colorado [www.colorado.edu] e innumerables exposiciones públicas y privadas, además de aparecer en varios libros, catálogos y más publicaciones. Su vida se relata desde una granja lechera en el estado de New York, el tiempo en Colorado y la estancia en Zacatecas. Este abstrac es frío e infiel, pues la vida y el carácter intenso, desosó y cargado de ánimo de la artista rebaza por mucho la frialdad del currículo hecho resumen.
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