domingo, 17 de mayo de 2026

De "La Casa de Moneda de Zacatecas durante la primera mitad del siglo XIX" de Martínez Rivera

 


Dinero y memoria

Lectura en la presentación de La Casa de Moneda de Zacatecas durante la primera mitad del siglo XIX, de Elva Martínez Rivera

 

Edgar A. G. Encina

 


Se ha puesto en fecha que el 9 de septiembre de 1298 se enfrentaron genoveses y venecianos por el control del Levante mediterráneo a orillas de la isla de Curzola [Curchola] en la hoy Croacia, pero que entonces formaba parte de la república de Venecia. Fue la batalla en una guerra que no se resolvió fácil, pero que puso la letra capital de inicio en una fascinante historia. Como resultado de ese encuentro, los más de siete mil venecianos derrotados fueron prisioneros en el Palazo San Giorgio, en Génova. Acinados e invadidos por el tedio, pronto se corrió la voz de la existencia de un oficial veneciano que contaba historias increíbles. El rumor llegó a Rustichello de Pisa, que cumplía una pena de más de catorce años en prisión. Interesado, encontró la forma de acercarse a aquel hombre de fantástica imaginación. Conoció entonces a Marco Polo, quedando fuertemente prendado por aquellos relatos que lo llevaron del escepticismo a la fascinación e interés. Marco Polo —si bien recuerdan— viajó de occidente a oriente motivado por el comercio y las aventuras, lo que le condujo a estar al servicio de Kublai Kan, el emperador de los Mogoles fundador de Katai, hoy Pekín. Resultado de aquel entusiasmo de Rustichello por Marco Polo hoy tenemos esos Viajes que leímos —o debimos leer— cuando muy jóvenes, inspirados por la influencia que éste tuvo en otro italiano: Cristobal Colón.

          Pocos libros cambian nuestra vida para siempre; nuestra vida y la del mundo entero. El libro de Marco Polo o Los viajes de Marco Polo cuenta una parte de la asombrosa vida de un hombre al que su época le tildó de fantasioso y falto de realidad, pero que en el siglo XIX arqueólogos, antropólogos e historiadores europeos al visitar aquella ciudad oriental certificaron como verídicas; ciudad, por cierto, de la que Marco Polo aseguró no había contado ni una décima parte de lo que había visto allí. Quizá entre lo que más asombro acusó el viajero fue el papel moneda. Refiero un pasaje:

Ahora hablaré de las monedas y los dineros que se fabrican en la ciudad de Cambaluc [dice Marco Polo]. Allí hay tal abundancia de tesoros, que se podría decir que el Gran Khan tiene el secreto de la alquimia como ahora relataré.

Para fabricar la moneda el Gran Khan envía a unos hombres para traer la corteza de unos árboles que nosotros llamamos moreras y que en el lenguaje de ellos se llaman gelsus, que son los mismos con los que los gusanos elaboran la seda comiendo de sus hojas. Hay tanta cantidad de estos árboles que todos los campos están llenos de los mismos. De la corteza extraen la pulpa y la trituran y apelmazan como hojas de papel, parecidas al papel del algodón. Después las cortan en pedazos de diferentes tamaños, pedazos grandes y pequeños a modo de dineros y marcan en ellos diversas señales, según lo que ha de valer tal moneda. En todos estos dineros se imprime el Sello del Gran Señor, pues los dineros que no lo lleven no tienen ningún valor. Y hace fabricar tal cantidad de estas hojas de moneda que podría pagar todos los tesoros del mundo sin que le cueste nada.

De este dinero ordena el rey que se haga gran cantidad en la ciudad de Cambaluc, y una vez hechos los papeles, el Gran Khan hace todos los pagos del reino. Nadie puede rechazarlos y a nadie, bajo pena de muerte, le está permitido acuñar o pagar con otra moneda en todos los territorios sometidos al señorío del Gran Khan. Además, ninguno, aunque sea de otros dominios, puede servirse de otra moneda dentro de las tierras del Gran Khan, y sólo los oficiales del rey la fabrican por orden del monarca. A menudo sucede que los mercaderes que vienen a Cambaluc de la India y otras provincias traigan oro, plata, perlas y piedras preciosas, y todo ello lo hace comprar el rey por medio de sus oficiales y ordena que el pago se haga en su dinero. Si los mercaderes son de tierras extrañas, donde no tiene curso aquel dinero, lo cambian de inmediato por otras mercancías que llevan a su patria. Esta forma de pago es la más fácil de todas y se puede llevar por los caminos sin incomodidad. Con este dinero paga el sueldo de sus oficiales y se compra todo lo necesario para la corte, así, el Gran Khan nunca paga con oro ni con plata, y tanto los ejércitos como todos los funcionarios reciben sus salarios con papel moneda, dinero del que el Gran Señor siempre tiene todo el que quiera.

De esta manera se prueba que el Gran Khan ha podido reunir el mayor tesoro del mundo y que puede superar a todos los príncipes del mundo en gastos y riquezas, y estos juntos nunca poseerán tanta riqueza como el Gran Khan. Ya he hablado de lo que hace el Gran Khan para convertir en dinero los papeles, y ahora hablaré de la gran bondad que muestra el Gran Señor con sus súbditos.

Es probable que este fragmento sea el más antiguo del que se tenga conocimiento que diga específicamente de las formas de producción, servicio y utilización del papel moneda. Es, también, probable que en esa lectura juvenil hallamos pasado por alto el significado del relato, porque nos encontrábamos mirando más en las maravillas y lo exótico de un país al que nunca, por ahora, he visitado.

          De esta relación entre el dinero y la cultura tengo tres libros como fuente para el argumento. El primero ya lo han escuchado. El segundo es Literatura y dinero que Émile Zola publicó originalmente en 1891 y fue traducido al castellano hasta 2020 por Gabriela Torregrosa para Trama y 2024 para el Fondo de Cultura Económica. En Literatura y dinero el autor pretende interpretar «el complejo mundo de las relaciones entre el escribir y sus circunstancias, entre la creación literaria y la economía, entre lo que llamamos literatura y la industria editorial, entre la escritura y el mercado editorial, entre la cultura y el dinero. En suma, [afirma Constantino Bértolo en el Prólogo] sobre la situación “material y moral de los escritores en los últimos siglos”».

¿Recuerdan el Yo acuso en el que el autor increpaba Agustin Gamarra haber corrompido la Constitución? Pues el tono es similar, así da inicio la exposición:

A menudo escucho estas quejas a mi alrededor: “el espíritu literario agoniza”, “la literatura está desbordada por el mercantilismo”, “el dinero acaba con el talento”. Y otras tantas acusaciones desconsoladas en contra de esta democracia nuestra que invade salones y academias, arruina la lengua culta y hace del escritor un comerciante como cualquier otro. Colocando o no mercancías, según la marca de fábrica; amasando una fortuna o muriendo en la inteligencia.

    Pues a mi [dice Zola] todas esas quejas y acusaciones me crispan.

Literatura y dinero mantiene cierta vigencia porque explora temas y tópicos que en nuestro tiempo continúan en discusión. Quizá estuvieron enterados del reciente premio Aena de Narrativa Hispanoamericana que sólo con el anuncio de su monto, por un millón de euros, causo una ola de críticas y torcidas versiones. ¿Cómo es posible que se monetice de esta manera la literatura?, acusaron hordas de detractores que jamás estarán a la altura narrativa para contender por el galardón, pero sí para reclamar la precarización del oficio y relacionar de manera falaz que la indignidad humana está íntimamente relacionada con la creación artística: si usted llega a fin de mes, paga sus cuentas y está al día con sus pagos hacendarios, seguro no es por la calidad de su trabajo y la disciplina que ha puesto en él, sino porque habrá vendido su tinta al infame mundo corporativo.

El tercer libro que mantengo en el nicho: cultura y dinero, es La élite y las finanzas en el ayuntamiento de Zacatecas, 1786-1814 que Elva Martínez —la señora que nos reúne a todos aquí— publicó en 2018 con el sello de la Universidad Autónoma de Zacatecas. A ese libro, que tiene el peso de los clásicos en los estudios regionales del tipo, lo ha convertido en un tomo, quizá el primero o segundo, de una seriada de impresos que estudian lo que Marco Polo y Émile Zola, pero poniendo la mirada en un pequeño espacio del mundo donde el sol «quema que pica». A Martínez Rivera, que mira a veces a la literatura como «puros cuentos» y no como «el árbol del que nacen y crecen todas las ramas», le gusta el dinero. Corrijo. Le puede gustar el dinero como a todos. Lo de ella es el estudio del dinero: quién, cómo, por qué, dónde, cuándo y cómo lo produce, son sus preguntas y las responde en frio, porque eso de calentar las monedas no le va.

Par


a La Casa de Moneda de Zacatecas durante la primera mitad del siglo XIX, que nos convoca, Marco Antonio Flores Zavla y quien lee, aseguramos que «es resultado de una investigación iniciada hace años. El trabajo comenzó desde su egreso de la carrera de Historia a años recientes, ello se percibe en la bibliografía citada y en las reflexiones que proporciona en el ensayo, las cuales no son de botepronto o vinculadas necesariamente a la tradicional historiografía política decimonónica». Es una historia de fantasmas de papel, cuerpo y sangre de la numismática mexicana de la que, si me lo permiten, no citaré el mejor pasaje, para que lo descubran y porque ya me he ido de palabras y tiempo.

Gracias y fortuna a tu Casa de moneda, Elva.

martes, 5 de mayo de 2026

«La pervivencia del ícono. La función del relato histórico, la fotografía y la cultura impresa en Crónica oficial de las fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México».

 

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En 1911 fue publicada la Crónica oficial de las fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México por el gobierno de Porfirio Diaz. Con la finalidad de dar fe de la participación del régimen en las celebraciones, se ideo este impreso de grandes características físicas que incluía una gran cantidad de fotografías. El artículo analiza cómo esa cultura gráfica e impresa afectan la recepción del título, re-editado en 1990 y 2010, en los estudios históricos del periodo. El elaborado lenguaje visual trazó una estrategia para difundir el mensaje de un país moderno, el cual se estudia desde la observación de las imágenes reproducidas técnicamente que transportan con eficiencia mensajes políticos.  El conjunto de esas cualidades, junto con una revisión crítica textual, han contribuido para que el libro sea un objeto de selecto aprecio bibliográfico y bibliófilo, construido a partir de una elaborada estrategia para alcanzar la pervivencia del ícono presidencial mexicano.

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viernes, 1 de mayo de 2026

Dos acercamientos a Una voz para el cenzontle impávido de Magdalena López Espinosa


confesión melódica

dos acercamientos a una voz para el cenzontle impávido de Magdalena López Espinosa

 

Edgar A. G. Encina

 

 

primero

En el número de marzo de Letras Libres, Gabriel Zaid recuerda que los humanos hemos construido, a lo largo de los siglos, múltiples tipologías que ayuden a comprender las distintas personalidades. Para ello, elabora un veloz recorrido a través de Hipócrates, Galeano, Avicena, Aquino, Versalio; Sócrates, Aristóteles, Teofrasto, Plutarco, Molière, Cesare Lombroso, Freud, Jung y media decena más de autores que pensaron en «La descripción del carácter» como modelo, espejo y raíz de la sociedad. Es una vuelta circunferenciada a una pregunta sin respuesta puntual que cierra el broche en «la tipología astrológica» que, concluye Zaid, «No fue una moda campesina sino urbana. Curiosamente, ahora que hay más escolaridad que nunca, la astrología está más vigente que nunca. Quizá porque la forma de ser no es fácilmente definible y las supuestas descripciones filosóficas o científicas del carácter no son mejores que las astrológicas».

Esto lleva a preguntarme si, entre las respuestas descocadas, López Velarde fue lo que es porque su signo zodiacal es Géminis, regido por Mercurio, caracterizado por ser «comunicativo, versátil y con una mente aguda», con «gran talento para la expresión, creatividad y una personalidad dual, pero encantadora». O, en el caso de Cabral del Hoyo que nacido en el fuego de Leo, este lo moldeó «innovador, con energía física y un ritmo de vida activo». Todo esto es plano. Las descripciones astrológicas los pintan a ellos, y a todo aquel que se tire el clavado en ella, como seres unipolares de rostro sin espalda, una cara de cartón, forma de pez aguja, que al voltear se convierte en línea y silencio.

Andando por este pasillo de pocas luces, prefiero a Teofrastro que en Caracteres elabora la tipología de treinta formas «criaturescas» en las que podemos cuestionarnos en cuántas habrían caído los señores que nos convocan esta tarde. Teofrastro propone las casillas del adulador, «fingidor, charlatán, rústico, oficioso, desvergonzado, locuaz, novelero, gorrón, sórdido, gamberro, inoportuno, entrometido, torpe, grosero, supersticioso, insatisfecho, desconfiado, desaseado, impertinente, vanidoso, tacaño, megalómano, altanero, cobarde, oligarca, extemporáneo, maledicente, malévolo, [y] codicioso». A la que, debemos añadir las contribuciones de Molière de «El misántropo, El avaro, Tartufo, [o] El enfermo imaginario».

Mejor aún, en vista de las fotografías que tenemos del López y Cabral, apliquemos la teoría de Herber Scheldon que relacionaba las formas de ser con la «estructura corporal. [En la que primero están] Los ectomorfos [que] son delgados y cerebrales, introvertidos, tímidos, sensibles a la crítica, nerviosos. [Le siguen] Los mesomorfos [que] son musculosos, extrovertidos, dominantes, activos. [Y cierra con] Los endomorfos [que] son gordos, sociables, relajados, tranquilos». Podemos seguir toda la tarde anudando lo que sabemos, creemos conocer y el deseable perfecto de seres admirables, «valiente[s], generoso[s], [y] tenaz[es]», sumando atributos a personajes de papel que, no está de más decirlo, se les observa más con romanticismo que con crítica. Para estar seguros convendrá decir, y cierro está sección, que lo más probable es que los poetas Ramón y Roberto hayan sido bien sabe cómo.

Sabrá Dios.

 

segundo

María Magdalena López Espinosa ha visto publicado su primer libro de ensayos: Una voz para el cenzontle impávido… La relación poética entre [Ramón] López Velarde y [Roberto] Cabral del Hoyo por la Editorial Antonio Paredes y la Universidad Autónoma de Zacatecas en 2025, según da cuenta la hoja legal, pero presentado en sociedad hasta este 2026. Se trata de un libro de transición que se verá atrapado entre la Canción de cuna para un suicida editado en Antequera por ExLibric en 2024, novela que se interna en la pisque de un joven determinado a morir, y la tesis doctoral, donde la autora elabora un mapa antropológico-sensualista de la ciudad de Zacatecas a través, ¿o es mejor decir de la mano?, de la literatura de Salvador Vidal.

Una voz para el cenzontle impávido… tiene una organización pensada desde la academia en seis capítulos, en el que el primero hace de introducción y nombra el impreso, sumando la presentación de Claudia Liliana González Núñez y la conclusión, en singular. La investigación, como dije perfilada a los intereses universitarios, encuentra libertades creativas y expositivas en las que calza, a veces de manera natural y otras rebuscadamente, las relaciones poéticas y espaciales, de la ciudad, lo tangible y lo imaginado, entre la literatura de López Velarde y Cabral del Hoyo. Vale confesar que la propuesta arriesga porque, aunque estos señores compartieron vida en el mundo de 1913 a 1921, era imposible que, siquiera, tuvieran noción de la existencia del otro en su momento. Con ese gancho temporal juega de inicio: las comparecencias que no unieron los cuerpos las reúne la literatura y la fijación de la pertenencia a los lugares atemporales.

Con este libro, López Espinosa se da de alta oficialmente en la lista de Lópezvelardeanos que no es corta, pero sí exclusiva. Bienvenida. La edición es en media carta, entintada la portada en azul celeste con las fotografías de, al frente, un joven López Velarde y, en cuarta de forros, un anciano Cabral del Hoyo. Son bustos donde vemos escribir al primero y leer al segundo. En estas plaquetas está la tesis y el enfoque de la tesis, porque la autora se ha quedado con las representaciones públicas de los autores y las diferentes construcciones imaginarias que la Republica de las Letras trazó de ambos. Morir joven tiene sus ventajas. Miremos que nadie replica las fotografías de Cabral del Hoyo joven porque, creo intuir, se le prefiere como «viejo sabio», además de que López Velarde llegó antes al nombramiento del «padre joven de la patria». Un fino detalle, que me parece encantador, es el ave posada sobre la segunda «e» mayúscula del «músico célibe», «el solista dócil y experto» que es el cenzontle, merecedor de «los cansancios seniles y la incauta ilusión con que sueñan las damitas». Allí se aloja el tercer y creo último remate: libre de temores, sin amilanarse «en el caos de las lóbregas vigilias», sereno ante el peligro, sin temor de «los monstruos de la noche», fuerte el cenzontle, Magdalena le da voz para que su pico continúe «recorriendo el cuerpo de la noche: las cejas, y la nuca, y el bozo» prolongue su «confesión melódica».

Es todo
Documento escrito para leerse en la presentación del 08 de mayo de 2026 en Godiva/Café.




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lunes, 9 de marzo de 2026

La didáctica de la morfosintaxis del español en la educación secundaria: retos, posibilidades y estrategias


2025. Capítulo de libro

César Javier Mariñelarena Alma Delia Guerrero Aguilar Edgar A. G. Encina. 2025. «La didáctica de la morfosintaxis del español en la educación secundaria: retos, posibilidades y estrategias» en Contemporaneidad, Lenguas y enseñanza. Ana Lilia Torres García, Sonia Robles Castillo, Ma. de Lourdes de la Rosa Vázquez y José Honorio Jiménez Contreras, coordinadores. Zacatecas: Centro para la Actualización del Magisterio, 84-94.

  

El capítulo “Didáctica de la morfosintaxis del español en la educación secundaria”, los autores César Javier Mariñelarena, Alma Delia Guerrero Aguilar y Edgar A. G. Encina, analizan la enseñanza de la morfosintaxis en la educación secundaria, un aspecto esencial, pero a menudo desatendido. Se enfoca en las estrategias didácticas que permiten a los estudiantes comprender las estructuras morfológicas y sintácticas del español. Los autores destacan la importancia de fortalecer la reflexión sobre la lengua para mejorar la competencia comunicativa y el análisis crítico de los textos.


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lunes, 24 de noviembre de 2025

«Colección de retratos en la Pinacoteca Universitaria» (coordinación editorial)

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Edgar A. G. Encina, Luis Herrera Alvarado, Sofía Gamboa Duarte, coordinación editorial. Catarino del Hoyo Ávila, preboste mantenedor de la Pinacoteca Universitaria. 2025. Colección de retratos en la Pinacoteca Universitaria.
Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas.





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domingo, 17 de agosto de 2025

Una geografía del espacio femenino. El mapa del cuerpo en «¿Dónde estás, corazón? de Beatriz Espejo» (Capítulo de libro)

 




Cynthia García Bañuelos y Edgar A. G: Encina. 2025. «Una geografía del espacio femenino. El mapa del cuerpo en “¿Dónde estás, corazón?” de Beatriz Espejo». Historia de las mujeres. Voces interdisciplinarias ii. Diana Arauz Mercado (coord.). Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas, Zezen Baltza Editores, 113-126. ibsn 978·607·9487·19-5.


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¿Dónde estás, corazón? (Alfaguara, 2014) es la segunda novela de Beatriz Espejo (Veracruz, 1939), prolífica escritora mexicana. La obra presenta la historia de Corpus Christi, convento fundado en el siglo XVIII a instancias del marqués de Valero, como casa de capuchinas, para recibir a indias cacicas. Estamos frente al primer convento fundado en Nueva Espña donde se recibían mujeres indígenas. La autora narra la fundación y la vida de sus habitantes, las monjas y otros personajes ligados a ellas en el exterior. Como lectores, por medio de la narración omnisciente y ocasionalmente en primera persona, conocemos vida, deseos y pensamientos de las religiosas, al tiempo que asitimos a una representación de la sociedad de la época, la vida cotidiana, tradiciones, la gastronomía, prácticas, creencias religiosas y, desde luego, la existencia al interior del edificio.

El presente artículo explora las posibilidades del cuerpo femenino circunscrito y limitado al espacio físico, pero imaginariamente extrapolado de los muros, para desvelar y describir las posibilidades de ese cuerpo en una época de control y represión.


martes, 24 de junio de 2025

«Sueños de éxito. Dos escenas en la literatura decimonónica zacatecana: Fernando Calderón y Josefina Letechepía» en «Nuevos abordajes a la historia regional. Temas y perspectivas recientes».

 


Edgar Adolfo García Encina, José Antonio Sandoval Jasso. 2025. «Sueños de éxito. Dos escenas en la literatura decimonónica zacatecana: Fernando Calderón y Josefina Letechepía» en «Nuevos abordajes a la historia regional. Temas y perspectivas recientes». Luciano Ramírez, et. al. (coord.). Aguascalientes: Universidad Autónoma de Aguascalientes, 367-384.

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“Sueños de éxito. Dos escenas en la literatura decimonónica zacatecana: Fernando Calderón y Josefina Letechepía” es un texto de la autoría de Edgar Adolfo García Encina y José Antonio Sandoval Jasso, con un enfoque bastante literario, basado en las teorías de Pierre Bordieu y de Hugo Hiriart, en el que se dan ejemplos del uso de la fama y el reconocimiento autoral: los dos casos señalados son Fernando Calderón Beltrán y Josefina Letechepía, una mujer poeta, contextualizándolos en el siglo xix.

domingo, 20 de abril de 2025

El diputado Genaro García. Biografía contextual, producción libraria e historia de la edición en México: acercamientos en "Historia y prácticas parlamentarias del Poder Legislativo de Zacatecas"



CAPÍTULO DE LIBRO


G. Encina, Edgar A. 2025. «El diputado Genaro García. Biografía contextual, producción libraria e historia de la edición en México: acercamientos». Historia y prácticas parlamentarias del Poder Legislativo de Zacatecas. Elva Martínez Rivera y Marlem Silva Parga (coords.). Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas, lxv Legislatura del Estado de Zacatecas, 227-248. isbn 978.607.26855.0.5.

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Las presentes líneas estudian, a partir de dos secciones, a Genaro García Valdes, intelectual, bibliófilo y político zacatecano que vivió entre los siglos xix y xx. Personaje silencioso e influyente en su época, que publicó más de 113 obras, algunas en coordinación y colaboración, y otras de pluma propia, impresas por organismos paraestatales y casas editoriales que hoy llamamos independientes. La primera sección elabora un diligente recorrido biográfico contextual, conectando con aconteceres de orden mundial y nacional. La segunda es estudio a través seis catálogos de subastas donde la obra de García ha sido ofertada, desde 2017 hasta 2022. El propósito central de estas líneas es, además de revisar la trayectoria de vida y escudriñar en las maneras como ha sido vista, resaltar la vigencia de la producción del personaje que, a casi un siglo de su muerte, conserva trascendencia histórica, intelectual y comercial. La contribución recae en la mezcla del relato histórico con la interpretación bibliográfica, para guiñar a la historia de la edición en México.

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 These lines study, from two sections, Genaro García Valdés, an intellectual, bibliophile and politician from Zacatecas who emerged between the 19th and 20th centuries. Silent and outstanding character in his time, who published more than 113 works, some in coordination and collaboration, and others by his own pen, printed by parastatal organizations and publishing houses that today we call independent. The first section elaborates a diligent contextual biographical journey, connecting with world and national events. The second study is through six auction catalogs where García’s work has been offered, from 2017 to 2022. The central purpose of these lines is, in addition to reviewing the trajectory of life and scrutinizing the ways in which it has been seen, highlight the validity of the production of the character that, almost century after his death, retains historical, intellectual, and commercial significance. The contribution lies in the mixture of the historical account with the bibliographical interpretation, to guide the history of publishing in México.

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viernes, 21 de marzo de 2025

Las Bibliotecas de Alejandro Arteaga

 



Historias de contraportada

las bibliotecas de Alejandro Arteaga

 

Edgar A. G. Encina

  

 

Fue en el verano de 2024 que conocí fortuitamente Centuria de Giorgio Manganelli (Anagrama, 2006). Lo tomé de una banca, en una estación de espera, donde había quedado olvidado y aguardé en el sitio, leyéndolo, a que alguien apareciera, pero no sucedió. Luego de cuarenta y cinco minutos haciendo fila para un vuelo que nos llevaría a Roma y avanzadas unas treinta páginas no dudé en traerlo conmigo. Lo leí de ida y releí de vuelta; hice anotaciones, subrayé líneas y separé con boletos y papeles tres o cuatro de los relatos que mejor me cayeron. De vuelta en casa me sentí aliviado al ver que nadie lo buscaba; no había anuncios que señalaran el secuestro ni noticiero que contara su pérdida ni tuitero alarmado.

Centuria. Cien breves novelas-río tiene las maneras de la seductora. Uso el término en femenino porque es novela-de-novelas, que viste de amarillo con en los calores del temporal y usa tacones altos. Te hace creer que eres el arrojado galán conquistador, aunque en realidad es ella la que tiende la trama. Sus maneras son los relatos no mayores a una página que pueden ser anotaciones para una extensa historia. Me quedo con la sensación que se trata de hilos sueltos por un autor que quiso hacer frente al olvido.



Cildo Meireles, Mallas de Libertad, 1976,77

            Después, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2024, Alejandro Arteaga me regaló su Biblioteca mínima y Biblioteca portátil, contenidas en un «estuche especial» junto con Epílogo para fantasmas (Gabinete portátil 2024). Apenas tuvimos tiempo para hablar un par de minutos e intercambiar algunas ideas que, como aquellos hilos, esperan para hacerle frente al olvido. La primera edición de Biblioteca mínima, con la que obtuvo el Premio Bellas Artes de Minificción Edmundo Valadés 2019, fue editada por el INBAL y Rhythm & Books. Biblioteca portátil consiguió el Premio Nacional de Cuento Corto Eraclio Zepeda 2023.

            En un principio encontré algunas relaciones entre el trabajo de Manganelli y Arteaga. Los dos tendían la creación de obras con estructuras similares: historias que no exceden la página, relatos que marcan indicios para una historia de mayor aliento, una prosa que tiene la precaución de cuidar cada adjetivo pero se soslaya en la intriga y en el veremos. El trabajo literario de ambos, además, había sido encasillado injustamente en la minificción; molde al que no pertenecen pero que la crítica resolvió de esa forma, amén de que ellos encuentren su lugar en un estante propio.

Francisco Leñero, Negro, rojo, blanco 1/4

            Después encontré que las bibliotecas de Arteaga van más allá. No son textos de fácil abordaje. Su obra es una fusión de discursos narrativos textuales y visuales. A cada historia le acompaña la imagen de una portada que puede ser o no y que, a su vez, propone una lectura de la tradición gráfica y la recepción literaria en el país. Sueltas, son un escaparate de la cultura libresca iberoamericana que emula los quehaceres visuales de casas editoriales; un autor que escribe historias desde las portadas. Esa es la clave en Arteaga; escritor que edita. Su motivación son los ejes materiales del relato, piensa en la historia, en el libro y en sus soportes. Seguro a Gerard Genette le habría gustado para una conferencia.

            Luego los relatos. Alguna vez pensé en una colección que se diera a la tarea de trabajar cada una de las posibilidades paratextuales a la manera que Juan Francisco Turrientes hace en Colofones. La marca del oficio (Laurel, 2023). Arteaga se dedicaría a estudiar las contraportadas con el resultado del orfebre. Refiero a continuación el primer párrafo de «Un libro para mi muerto [de] Celia San José»:

Cuando terminé la lectura cerré este libro, lo dejé sobre la mesa, me quité el sombrero imaginario, me puse de pie solemnemente y comencé a aplaudir. Este libro es una literatura -pensé-, en este libro está el mundo (pero también su antídoto). No era de noche. No llovía. Ningún ruido en la calle. El mundo -y el mundo del libro, de este libro- se había detenido en la última línea. Se detuvo. Podría haber escrito una reseña común, lo intenté días más tarde, enumerar sus innumerables temas, hablar del barroquismo, de los terrores de infancia, de mi miedo a la muerte, de mi vida pobre de mujer pobre. No pude.

 

 

 

 

 

 

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martes, 11 de marzo de 2025

«De la novela de aventuras a la cartilla cívica. Aproximaciones a una vuelta a la república mexicana traducida por Genaro García Valdés» en «Patrimonio histórico en Zacatecas. Fuentes, procesos y actores, siglos XIX-XX».

  

Capítulo de Libro

 

Edgar A. G. Encina. 2025. «De la novela de aventuras a la cartilla cívica. Aproximaciones a una vuelta a la república mexicana traducida por Genaro García Valdés» en Patrimonio histórico en Zacatecas. Fuentes, procesos y actores, siglos XIX-XX. Claudia Mireya Vázquez, Jorge Domingo Saucedo Encina, et., al. (coord..). Zacatecas: Centro de Actualización del Magisterio, Universidad Autónoma de Zacatecas; 93-114. ISBN 978-607-555-240-8.


[From the adventure novel to the civic primer. Approaches to una vuelta a la república mexicana translated by Genaro García Valdés]



En 1926 la Sociedad de Edición y Librería Franco-Americana publicó Una vuelta a la República Mexicana por dos niños traducción póstuma de Genaro García Valdés. Se trató de un Libro de geografía nacional y lectura corriente adaptado a las escuelas primarias de México en 343 páginas profusamente ilustradas. Las siguientes líneas guiñan a la biografía del traductor, instalado como «intelectual orgánico», para estudiar el contexto librario de la edición con la finalidad de explorar las formas escriturales del impreso y las pretensiones ideológico-políticas en las que se circunscribió. Léanse las siguientes páginas como una exploración a los impresos de carácter cívico que buscaban implementar en los estudiantes de grados primarios los ideales del México moderno en el primer tercio del siglo xx y como pretexto registrar el cuadro con que se representaba el legado histórico de Zacatecas.




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De "La Casa de Moneda de Zacatecas durante la primera mitad del siglo XIX" de Martínez Rivera

  Dinero y memoria Lectura en la presentación de La Casa de Moneda de Zacatecas durante la primera mitad del siglo XIX , de Elva Martínez ...