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∙ ∙ ∙ Materia de Testamento ∙ ∙ ∙
Blog académico que mira en la literatura, la historia y la cultura principalmente mexicana, a través de ensayos, reseñas y archivos, al tiempo que explora temas como la memoria, las bibliotecas, los lectores y la investigación crítica editorial.
martes, 2 de junio de 2026
Seminario de Literatura Mexicana en el año de Margarita Maza
domingo, 17 de mayo de 2026
De "La Casa de Moneda de Zacatecas durante la primera mitad del siglo XIX" de Martínez Rivera
Dinero
y memoria
Lectura
en la presentación de La Casa de Moneda de Zacatecas durante la primera
mitad del siglo XIX, de Elva Martínez Rivera
Edgar A. G. Encina
Se ha puesto en fecha que
el 9 de septiembre de 1298 se enfrentaron genoveses y venecianos por el control
del Levante mediterráneo a orillas de la isla de Curzola [Curchola] en la hoy Croacia,
pero que entonces formaba parte de la república de Venecia. Fue la batalla en
una guerra que no se resolvió fácil, pero que puso la letra capital de inicio
en una fascinante historia. Como resultado de ese encuentro, los más de siete
mil venecianos derrotados fueron prisioneros en el Palazo San Giorgio, en
Génova. Acinados e invadidos por el tedio, pronto se corrió la voz de la
existencia de un oficial veneciano que contaba historias increíbles. El rumor
llegó a Rustichello de Pisa, que cumplía una pena de más de catorce años en
prisión. Interesado, encontró la forma de acercarse a aquel hombre de
fantástica imaginación. Conoció entonces a Marco Polo, quedando fuertemente
prendado por aquellos relatos que lo llevaron del escepticismo a la fascinación
e interés. Marco Polo —si bien recuerdan— viajó de occidente a oriente motivado
por el comercio y las aventuras, lo que le condujo a estar al servicio de Kublai
Kan, el emperador de los Mogoles fundador de Katai, hoy Pekín. Resultado de
aquel entusiasmo de Rustichello por Marco Polo hoy tenemos esos Viajes
que leímos —o debimos leer— cuando muy jóvenes, inspirados por la influencia que
éste tuvo en otro italiano: Cristobal Colón.
Pocos libros cambian nuestra vida para siempre; nuestra
vida y la del mundo entero. El libro de Marco Polo o Los viajes de
Marco Polo cuenta una parte de la asombrosa vida de un hombre al que su
época le tildó de fantasioso y falto de realidad, pero que en el siglo XIX arqueólogos,
antropólogos e historiadores europeos al visitar aquella ciudad oriental certificaron
como verídicas; ciudad, por cierto, de la que Marco Polo aseguró no había
contado ni una décima parte de lo que había visto allí. Quizá entre lo que más
asombro acusó el viajero fue el papel moneda. Refiero un pasaje:
Ahora hablaré de las monedas y los dineros que se fabrican
en la ciudad de Cambaluc [dice Marco Polo]. Allí hay tal abundancia de tesoros,
que se podría decir que el Gran Khan tiene el secreto de la alquimia como ahora
relataré.
Para fabricar la moneda el Gran Khan
envía a unos hombres para traer la corteza de unos árboles que nosotros
llamamos moreras y que en el lenguaje de ellos se llaman gelsus, que son los
mismos con los que los gusanos elaboran la seda comiendo de sus hojas. Hay
tanta cantidad de estos árboles que todos los campos están llenos de los
mismos. De la corteza extraen la pulpa y la trituran y apelmazan como hojas de
papel, parecidas al papel del algodón. Después las cortan en pedazos de
diferentes tamaños, pedazos grandes y pequeños a modo de dineros y marcan en
ellos diversas señales, según lo que ha de valer tal moneda. En todos estos dineros
se imprime el Sello del Gran Señor, pues los dineros que no lo lleven no tienen
ningún valor. Y hace fabricar tal cantidad de estas hojas de moneda que podría
pagar todos los tesoros del mundo sin que le cueste nada.
De este dinero ordena el rey que se
haga gran cantidad en la ciudad de Cambaluc, y una vez hechos los papeles, el
Gran Khan hace todos los pagos del reino. Nadie puede rechazarlos y a nadie,
bajo pena de muerte, le está permitido acuñar o pagar con otra moneda en todos
los territorios sometidos al señorío del Gran Khan. Además, ninguno, aunque sea
de otros dominios, puede servirse de otra moneda dentro de las tierras del Gran
Khan, y sólo los oficiales del rey la fabrican por orden del monarca. A menudo
sucede que los mercaderes que vienen a Cambaluc de la India y otras provincias
traigan oro, plata, perlas y piedras preciosas, y todo ello lo hace comprar el
rey por medio de sus oficiales y ordena que el pago se haga en su dinero. Si
los mercaderes son de tierras extrañas, donde no tiene curso aquel dinero, lo
cambian de inmediato por otras mercancías que llevan a su patria. Esta forma de
pago es la más fácil de todas y se puede llevar por los caminos sin
incomodidad. Con este dinero paga el sueldo de sus oficiales y se compra todo
lo necesario para la corte, así, el Gran Khan nunca paga con oro ni con plata,
y tanto los ejércitos como todos los funcionarios reciben sus salarios con
papel moneda, dinero del que el Gran Señor siempre tiene todo el que quiera.
De esta manera se prueba que el Gran
Khan ha podido reunir el mayor tesoro del mundo y que puede superar a todos los
príncipes del mundo en gastos y riquezas, y estos juntos nunca poseerán tanta
riqueza como el Gran Khan. Ya he hablado de lo que hace el Gran Khan para
convertir en dinero los papeles, y ahora hablaré de la gran bondad que muestra
el Gran Señor con sus súbditos.
Es probable que este
fragmento sea el más antiguo del que se tenga conocimiento que diga
específicamente de las formas de producción, servicio y utilización del papel
moneda. Es, también, probable que en esa lectura juvenil hallamos pasado por
alto el significado del relato, porque nos encontrábamos mirando más en las
maravillas y lo exótico de un país al que nunca, por ahora, he visitado.
De esta relación entre el dinero y la cultura tengo tres
libros como fuente para el argumento. El primero ya lo han escuchado. El
segundo es Literatura y dinero que Émile Zola publicó originalmente en
1891 y fue traducido al castellano hasta 2020 por Gabriela Torregrosa para
Trama y 2024 para el Fondo de Cultura Económica. En Literatura y dinero el
autor pretende interpretar «el complejo mundo de las relaciones entre el
escribir y sus circunstancias, entre la creación literaria y la economía, entre
lo que llamamos literatura y la industria editorial, entre la escritura y el
mercado editorial, entre la cultura y el dinero. En suma, [afirma Constantino
Bértolo en el Prólogo] sobre la situación “material y moral de los escritores
en los últimos siglos”».
¿Recuerdan el Yo acuso en el que el autor increpaba Agustin
Gamarra haber corrompido la Constitución? Pues el tono es similar, así da
inicio la exposición:
A menudo escucho estas quejas a mi alrededor: “el espíritu
literario agoniza”, “la literatura está desbordada por el mercantilismo”, “el
dinero acaba con el talento”. Y otras tantas acusaciones desconsoladas en
contra de esta democracia nuestra que invade salones y academias, arruina la
lengua culta y hace del escritor un comerciante como cualquier otro. Colocando
o no mercancías, según la marca de fábrica; amasando una fortuna o muriendo en
la inteligencia.
Pues a mi [dice
Zola] todas esas quejas y acusaciones me crispan.
Literatura y dinero mantiene cierta vigencia porque explora temas y tópicos que
en nuestro tiempo continúan en discusión. Quizá estuvieron enterados del
reciente premio Aena de Narrativa Hispanoamericana que sólo con el anuncio de
su monto, por un millón de euros, causo una ola de críticas y torcidas
versiones. ¿Cómo es posible que se monetice de esta manera la literatura?,
acusaron hordas de detractores que jamás estarán a la altura narrativa para
contender por el galardón, pero sí para reclamar la precarización del oficio y relacionar
de manera falaz que la indignidad humana está íntimamente relacionada con la
creación artística: si usted llega a fin de mes, paga sus cuentas y está al día
con sus pagos hacendarios, seguro no es por la calidad de su trabajo y la
disciplina que ha puesto en él, sino porque habrá vendido su tinta al infame
mundo corporativo.
El tercer libro que mantengo en el nicho: cultura y dinero,
es La élite y las finanzas en el ayuntamiento de Zacatecas, 1786-1814
que Elva Martínez —la señora que nos reúne a todos aquí— publicó en 2018 con el
sello de la Universidad Autónoma de Zacatecas. A ese libro, que tiene el peso
de los clásicos en los estudios regionales del tipo, lo ha convertido en un
tomo, quizá el primero o segundo, de una seriada de impresos que estudian lo
que Marco Polo y Émile Zola, pero poniendo la mirada en un pequeño espacio del
mundo donde el sol «quema que pica». A Martínez Rivera, que mira a veces a la
literatura como «puros cuentos» y no como «el árbol del que nacen y crecen
todas las ramas», le gusta el dinero. Corrijo. Le puede gustar el dinero como a
todos. Lo de ella es el estudio del dinero: quién, cómo, por qué, dónde, cuándo
y cómo lo produce, son sus preguntas y las responde en frio, porque eso de
calentar las monedas no le va.
Par
a La Casa de Moneda de Zacatecas durante la primera mitad del siglo XIX, que nos convoca, Marco Antonio Flores Zavla y quien lee, aseguramos que «es resultado de una investigación iniciada hace años. El trabajo comenzó desde su egreso de la carrera de Historia a años recientes, ello se percibe en la bibliografía citada y en las reflexiones que proporciona en el ensayo, las cuales no son de botepronto o vinculadas necesariamente a la tradicional historiografía política decimonónica». Es una historia de fantasmas de papel, cuerpo y sangre de la numismática mexicana de la que, si me lo permiten, no citaré el mejor pasaje, para que lo descubran y porque ya me he ido de palabras y tiempo.
Gracias y fortuna a tu Casa de moneda, Elva.
martes, 5 de mayo de 2026
«La pervivencia del ícono. La función del relato histórico, la fotografía y la cultura impresa en Crónica oficial de las fiestas del Primer Centenario de la Independencia de México».
viernes, 1 de mayo de 2026
Dos acercamientos a Una voz para el cenzontle impávido de Magdalena López Espinosa
confesión melódica
dos acercamientos a una voz para el cenzontle
impávido de Magdalena López Espinosa
primero
En
el número de marzo de Letras Libres, Gabriel Zaid recuerda que los
humanos hemos construido, a lo largo de los siglos, múltiples tipologías que
ayuden a comprender las distintas personalidades. Para ello, elabora un veloz
recorrido a través de Hipócrates, Galeano, Avicena, Aquino, Versalio; Sócrates,
Aristóteles, Teofrasto, Plutarco, Molière, Cesare Lombroso, Freud, Jung y media
decena más de autores que pensaron en «La descripción del carácter» como
modelo, espejo y raíz de la sociedad. Es una vuelta circunferenciada a una
pregunta sin respuesta puntual que cierra el broche en «la tipología
astrológica» que, concluye Zaid, «No fue una moda campesina sino urbana.
Curiosamente, ahora que hay más escolaridad que nunca, la astrología está más
vigente que nunca. Quizá porque la forma de ser no es fácilmente definible y
las supuestas descripciones filosóficas o científicas del carácter no son
mejores que las astrológicas».
Esto lleva a preguntarme si,
entre las respuestas descocadas, López Velarde fue lo que es porque su signo
zodiacal es Géminis, regido por Mercurio, caracterizado por ser «comunicativo,
versátil y con una mente aguda», con «gran talento para la expresión,
creatividad y una personalidad dual, pero encantadora». O, en el caso de Cabral
del Hoyo que nacido en el fuego de Leo, este lo moldeó «innovador, con energía
física y un ritmo de vida activo». Todo esto es plano. Las descripciones
astrológicas los pintan a ellos, y a todo aquel que se tire el clavado en ella,
como seres unipolares de rostro sin espalda, una cara de cartón, forma de pez
aguja, que al voltear se convierte en línea y silencio.
Andando por este pasillo de pocas
luces, prefiero a Teofrastro que en Caracteres elabora la tipología de
treinta formas «criaturescas» en las que podemos cuestionarnos en cuántas
habrían caído los señores que nos convocan esta tarde. Teofrastro propone las
casillas del adulador, «fingidor, charlatán, rústico, oficioso, desvergonzado,
locuaz, novelero, gorrón, sórdido, gamberro, inoportuno, entrometido, torpe,
grosero, supersticioso, insatisfecho, desconfiado, desaseado, impertinente,
vanidoso, tacaño, megalómano, altanero, cobarde, oligarca, extemporáneo,
maledicente, malévolo, [y] codicioso». A la que, debemos añadir las
contribuciones de Molière de «El misántropo, El avaro, Tartufo,
[o] El enfermo imaginario».
Mejor aún, en vista de las
fotografías que tenemos del López y Cabral, apliquemos la teoría de Herber
Scheldon que relacionaba las formas de ser con la «estructura corporal. [En la
que primero están] Los ectomorfos [que] son delgados y cerebrales,
introvertidos, tímidos, sensibles a la crítica, nerviosos. [Le siguen] Los
mesomorfos [que] son musculosos, extrovertidos, dominantes, activos. [Y cierra
con] Los endomorfos [que] son gordos, sociables, relajados, tranquilos». Podemos
seguir toda la tarde anudando lo que sabemos, creemos conocer y el deseable
perfecto de seres admirables, «valiente[s], generoso[s], [y] tenaz[es]», sumando
atributos a personajes de papel que, no está de más decirlo, se les observa más
con romanticismo que con crítica. Para estar seguros convendrá decir, y cierro
está sección, que lo más probable es que los poetas Ramón y Roberto hayan sido bien
sabe cómo.
Sabrá Dios.
segundo
María
Magdalena López Espinosa ha visto publicado su primer libro de ensayos: Una
voz para el cenzontle impávido… La relación poética entre [Ramón] López
Velarde y [Roberto] Cabral del Hoyo por la Editorial Antonio Paredes
y la Universidad Autónoma de Zacatecas en 2025, según da cuenta la hoja legal,
pero presentado en sociedad hasta este 2026. Se trata de un libro de transición
que se verá atrapado entre la Canción de cuna para un suicida editado en
Antequera por ExLibric en 2024, novela que se interna en la pisque de un joven
determinado a morir, y la tesis doctoral, donde la autora elabora un mapa
antropológico-sensualista de la ciudad de Zacatecas a través, ¿o es mejor decir
de la mano?, de la literatura de Salvador Vidal.
Una voz para el cenzontle
impávido… tiene
una organización pensada desde la academia en seis capítulos, en el que el
primero hace de introducción y nombra el impreso, sumando la presentación de
Claudia Liliana González Núñez y la conclusión, en singular. La investigación,
como dije perfilada a los intereses universitarios, encuentra libertades
creativas y expositivas en las que calza, a veces de manera natural y otras rebuscadamente,
las relaciones poéticas y espaciales, de la ciudad, lo tangible y lo imaginado,
entre la literatura de López Velarde y Cabral del Hoyo. Vale confesar que la
propuesta arriesga porque, aunque estos señores compartieron vida en el mundo
de 1913 a 1921, era imposible que, siquiera, tuvieran noción de la existencia
del otro en su momento. Con ese gancho temporal juega de inicio: las
comparecencias que no unieron los cuerpos las reúne la literatura y la fijación
de la pertenencia a los lugares atemporales.
Con este libro, López Espinosa se
da de alta oficialmente en la lista de Lópezvelardeanos que no es corta,
pero sí exclusiva. Bienvenida. La edición es en media carta, entintada la
portada en azul celeste con las fotografías de, al frente, un joven López
Velarde y, en cuarta de forros, un anciano Cabral del Hoyo. Son bustos donde
vemos escribir al primero y leer al segundo. En estas plaquetas está la tesis y
el enfoque de la tesis, porque la autora se ha quedado con las representaciones
públicas de los autores y las diferentes construcciones imaginarias que la
Republica de las Letras trazó de ambos. Morir joven tiene sus ventajas. Miremos
que nadie replica las fotografías de Cabral del Hoyo joven porque, creo intuir,
se le prefiere como «viejo sabio», además de que López Velarde llegó antes al
nombramiento del «padre joven de la patria». Un fino detalle, que me parece
encantador, es el ave posada sobre la segunda «e» mayúscula del «músico célibe»,
«el solista dócil y experto» que es el cenzontle, merecedor de «los cansancios seniles
y la incauta ilusión con que sueñan las damitas». Allí se aloja el tercer y
creo último remate: libre de temores, sin amilanarse «en el caos de las
lóbregas vigilias», sereno ante el peligro, sin temor de «los monstruos de la
noche», fuerte el cenzontle, Magdalena le da voz para que su pico continúe «recorriendo
el cuerpo de la noche: las cejas, y la nuca, y el bozo» prolongue su «confesión
melódica».
martes, 24 de marzo de 2026
lunes, 9 de marzo de 2026
La didáctica de la morfosintaxis del español en la educación secundaria: retos, posibilidades y estrategias
2025.
Capítulo de libro
César Javier Mariñelarena Alma Delia Guerrero Aguilar Edgar A. G. Encina. 2025. «La didáctica de la morfosintaxis del español en la educación secundaria: retos, posibilidades y estrategias» en Contemporaneidad, Lenguas y enseñanza. Ana Lilia Torres García, Sonia Robles Castillo, Ma. de Lourdes de la Rosa Vázquez y José Honorio Jiménez Contreras, coordinadores. Zacatecas: Centro para la Actualización del Magisterio, 84-94.
El
capítulo “Didáctica de la morfosintaxis del español en la educación
secundaria”, los autores César Javier Mariñelarena, Alma Delia Guerrero Aguilar
y Edgar A. G. Encina, analizan la enseñanza de la morfosintaxis en la educación
secundaria, un aspecto esencial, pero a menudo desatendido. Se enfoca en las
estrategias didácticas que permiten a los estudiantes comprender las
estructuras morfológicas y sintácticas del español. Los autores destacan la
importancia de fortalecer la reflexión sobre la lengua para mejorar la
competencia comunicativa y el análisis crítico de los textos.
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lunes, 24 de noviembre de 2025
«Colección de retratos en la Pinacoteca Universitaria» (coordinación editorial)
Edgar A. G. Encina,
Luis Herrera Alvarado, Sofía Gamboa Duarte, coordinación editorial. Catarino del Hoyo Ávila, preboste
mantenedor de la Pinacoteca Universitaria. 2025. Colección de retratos en la Pinacoteca
Universitaria.
Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas.
domingo, 17 de agosto de 2025
Una geografía del espacio femenino. El mapa del cuerpo en «¿Dónde estás, corazón? de Beatriz Espejo» (Capítulo de libro)
Cynthia García Bañuelos y Edgar A. G: Encina. 2025. «Una geografía del espacio femenino. El mapa del cuerpo en “¿Dónde estás, corazón?” de Beatriz Espejo». Historia de las mujeres. Voces interdisciplinarias ii. Diana Arauz Mercado (coord.). Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas, Zezen Baltza Editores, 113-126. ibsn 978·607·9487·19-5.
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¿Dónde estás, corazón? (Alfaguara, 2014) es la segunda novela de Beatriz Espejo (Veracruz,
1939), prolífica escritora mexicana. La obra presenta la historia de Corpus
Christi, convento fundado en el siglo XVIII a instancias del marqués de
Valero, como casa de capuchinas, para recibir a indias cacicas. Estamos frente
al primer convento fundado en Nueva Espña donde se recibían mujeres indígenas.
La autora narra la fundación y la vida de sus habitantes, las monjas y otros
personajes ligados a ellas en el exterior. Como lectores, por medio de la
narración omnisciente y ocasionalmente en primera persona, conocemos vida,
deseos y pensamientos de las religiosas, al tiempo que asitimos a una
representación de la sociedad de la época, la vida cotidiana, tradiciones, la
gastronomía, prácticas, creencias religiosas y, desde luego, la existencia al
interior del edificio.
El presente artículo explora las posibilidades
del cuerpo femenino circunscrito y limitado al espacio físico, pero
imaginariamente extrapolado de los muros, para desvelar y describir las
posibilidades de ese cuerpo en una época de control y represión.
martes, 24 de junio de 2025
«Sueños de éxito. Dos escenas en la literatura decimonónica zacatecana: Fernando Calderón y Josefina Letechepía» en «Nuevos abordajes a la historia regional. Temas y perspectivas recientes».
Edgar Adolfo García Encina, José Antonio Sandoval
Jasso. 2025. «Sueños de éxito. Dos escenas en la literatura decimonónica
zacatecana: Fernando Calderón y Josefina Letechepía» en «Nuevos abordajes a
la historia regional. Temas y perspectivas recientes». Luciano Ramírez, et.
al. (coord.). Aguascalientes: Universidad Autónoma de Aguascalientes, 367-384.
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“Sueños de éxito. Dos escenas en la literatura decimonónica zacatecana: Fernando Calderón y Josefina Letechepía” es un texto de la autoría de Edgar Adolfo García Encina y José Antonio Sandoval Jasso, con un enfoque bastante literario, basado en las teorías de Pierre Bordieu y de Hugo Hiriart, en el que se dan ejemplos del uso de la fama y el reconocimiento autoral: los dos casos señalados son Fernando Calderón Beltrán y Josefina Letechepía, una mujer poeta, contextualizándolos en el siglo xix.
domingo, 20 de abril de 2025
El diputado Genaro García. Biografía contextual, producción libraria e historia de la edición en México: acercamientos en "Historia y prácticas parlamentarias del Poder Legislativo de Zacatecas"
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CAPÍTULO DE LIBRO
G. Encina, Edgar A. 2025. «El diputado Genaro García. Biografía contextual, producción libraria e historia de la edición en México: acercamientos». Historia y prácticas parlamentarias del Poder Legislativo de Zacatecas. Elva Martínez Rivera y Marlem Silva Parga (coords.). Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas, lxv Legislatura del Estado de Zacatecas, 227-248. isbn 978.607.26855.0.5.
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Las presentes líneas estudian, a partir de dos secciones, a Genaro García Valdes, intelectual, bibliófilo y político zacatecano que vivió entre los siglos xix y xx. Personaje silencioso e influyente en su época, que publicó más de 113 obras, algunas en coordinación y colaboración, y otras de pluma propia, impresas por organismos paraestatales y casas editoriales que hoy llamamos independientes. La primera sección elabora un diligente recorrido biográfico contextual, conectando con aconteceres de orden mundial y nacional. La segunda es estudio a través seis catálogos de subastas donde la obra de García ha sido ofertada, desde 2017 hasta 2022. El propósito central de estas líneas es, además de revisar la trayectoria de vida y escudriñar en las maneras como ha sido vista, resaltar la vigencia de la producción del personaje que, a casi un siglo de su muerte, conserva trascendencia histórica, intelectual y comercial. La contribución recae en la mezcla del relato histórico con la interpretación bibliográfica, para guiñar a la historia de la edición en México.
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viernes, 21 de marzo de 2025
Las Bibliotecas de Alejandro Arteaga
Historias
de contraportada
las bibliotecas de Alejandro Arteaga
Edgar A.
G. Encina
Fue en el
verano de 2024 que conocí fortuitamente Centuria de Giorgio Manganelli (Anagrama,
2006). Lo tomé de una banca, en una estación de espera, donde había quedado olvidado
y aguardé en el sitio, leyéndolo, a que alguien apareciera, pero no sucedió. Luego
de cuarenta y cinco minutos haciendo fila para un vuelo que nos llevaría a Roma
y avanzadas unas treinta páginas no dudé en traerlo conmigo. Lo leí de ida y releí
de vuelta; hice anotaciones, subrayé líneas y separé con boletos y papeles tres
o cuatro de los relatos que mejor me cayeron. De vuelta en casa me sentí
aliviado al ver que nadie lo buscaba; no había anuncios que señalaran el secuestro
ni noticiero que contara su pérdida ni tuitero alarmado.
Centuria.
Cien breves novelas-río
tiene las maneras de la seductora. Uso el término en femenino porque es novela-de-novelas,
que viste de amarillo con en los calores del temporal y usa tacones altos. Te
hace creer que eres el arrojado galán conquistador, aunque en realidad es ella la
que tiende la trama. Sus maneras son los relatos no mayores a una página que pueden
ser anotaciones para una extensa historia. Me quedo con la sensación que se
trata de hilos sueltos por un autor que quiso hacer frente al olvido.
Después, en la Feria Internacional
del Libro de Guadalajara de 2024, Alejandro Arteaga me regaló su Biblioteca
mínima y Biblioteca portátil, contenidas en un «estuche especial» junto
con Epílogo para fantasmas (Gabinete portátil 2024). Apenas tuvimos
tiempo para hablar un par de minutos e intercambiar algunas ideas que, como
aquellos hilos, esperan para hacerle frente al olvido. La primera edición de Biblioteca
mínima, con la que obtuvo el Premio Bellas Artes de Minificción Edmundo
Valadés 2019, fue editada por el INBAL y Rhythm & Books. Biblioteca portátil
consiguió el Premio Nacional de Cuento Corto Eraclio Zepeda 2023.
En un principio encontré algunas
relaciones entre el trabajo de Manganelli y Arteaga. Los dos tendían la
creación de obras con estructuras similares: historias que no exceden la
página, relatos que marcan indicios para una historia de mayor aliento, una
prosa que tiene la precaución de cuidar cada adjetivo pero se soslaya en la
intriga y en el veremos. El trabajo literario de ambos, además, había sido encasillado
injustamente en la minificción; molde al que no pertenecen pero que la crítica
resolvió de esa forma, amén de que ellos encuentren su lugar en un estante
propio.
Después encontré que las bibliotecas
de Arteaga van más allá. No son textos de fácil abordaje. Su obra es una fusión
de discursos narrativos textuales y visuales. A cada historia le acompaña la
imagen de una portada que puede ser o no y que, a su vez, propone una lectura de
la tradición gráfica y la recepción literaria en el país. Sueltas, son un escaparate
de la cultura libresca iberoamericana que emula los quehaceres visuales de casas
editoriales; un autor que escribe historias desde las portadas. Esa es la clave
en Arteaga; escritor que edita. Su motivación son los ejes materiales del
relato, piensa en la historia, en el libro y en sus soportes. Seguro a Gerard
Genette le habría gustado para una conferencia.
Luego los relatos. Alguna vez pensé
en una colección que se diera a la tarea de trabajar cada una de las posibilidades
paratextuales a la manera que Juan Francisco Turrientes hace en Colofones.
La marca del oficio (Laurel, 2023). Arteaga se dedicaría a estudiar las contraportadas
con el resultado del orfebre. Refiero a continuación el primer párrafo de «Un
libro para mi muerto [de] Celia San José»:
Cuando
terminé la lectura cerré este libro, lo dejé sobre la mesa, me quité el sombrero
imaginario, me puse de pie solemnemente y comencé a aplaudir. Este libro es una
literatura -pensé-, en este libro está el mundo (pero también su antídoto). No
era de noche. No llovía. Ningún ruido en la calle. El mundo -y el mundo del
libro, de este libro- se había detenido en la última línea. Se detuvo. Podría
haber escrito una reseña común, lo intenté días más tarde, enumerar sus innumerables
temas, hablar del barroquismo, de los terrores de infancia, de mi miedo a la
muerte, de mi vida pobre de mujer pobre. No pude.
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Seminario de Literatura Mexicana en el año de Margarita Maza
. En el marco del año de Margarita Maza, dentro de las actividades del Seminario de Literatura Mexicana , se presentó el modulo "Expres...
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De libros brujos Edgar A. G. Encina Este artículo fue publicado en la revista Crítica. Fondo y forma Susan en el quehacer ...
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Cynthia García Bañuelos y Edgar A. G: Encina. 2025. «Una geografía del espacio femenino. El mapa del cuerpo en “ ¿Dónde estás, corazón?” ...









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