miércoles, 7 de julio de 2010

Del AneC[áncer]dorario (1de3)

Los autómatas republicanosm de George Grozz
anéC[áncer]dota
El martes 6 de julio apareció en el diario El Universal una de las colaboraciones editoriales que sigo religiosamente. Guillermo Sheridan escribió esa ocasión «Los académicos al poder» e, igual que hago en este momento, usaba de pretexto el diálogo entre algunos individuos sobre la postura que debía tener la academia frente a la coyuntura política vivida en ese momento, luego de vivir elecciones para gobernador en 11 estados mexicanos. Al final, aseveró los riesgos de «oficializar» el pensamiento en esa seducción de Siracusa. Las líneas me retrajeron a De los libros al poder de Gabriel Zaid. En más de trescientas páginas expone la historia, las necesidades; varios riesgos que se tienen cuando el universitario o académico se hacen del poder, lo acatan y lo justifican desde el deleitoso mundo del conocimiento. Doy cuenta que en México pocas son las reflexiones que se dan/ han dado sobre el tema. ¿Será que la mala lectura de la ideología cultural, que no es la misma que la política, trae falsas connotaciones o enjuiciamientos hipócritas? ¿Será que es preferido presenciar la lucha de los titanes desde la barra, con un trago en la mano, que entrenar, dirigir, arriesgarse? ¿Qué será?

sábado, 12 de junio de 2010

NacionesFundamentales (2de2)

MiMonstruoFaborito
Donde viven los idealistas
No creo en las naciones impuestas en la superficie. Dudo de las fronteras impuestas por marcos geográficos. Aborrezco las delimitaciones religiosas. Discrepo que existan confines entintados por los colores de la piel. Condeno los cotos incompatibles de las ideologías. Combato las líneas dispares de la sociedad y celebro cualquier inexistencia de todo lo anterior entre culturas. Acepto los contrastes. Iré más allá: las personas que amo son tan distintas a mí que es la misma incompatibilidad lo que fuerza los lazos. Veo en ello, como los Privilegios de la vista, la única forma de solventar lo que humanamente es posible; como un lugar Donde viven los idealistas.
. Prefiero creer en las naciones que el arte impone para revitalizarse a sí mismo; en las naciones creadas en los sueños de San que se brinda con esos enormes ojos pávidos y entusiastas. Prefiero creer en las risas brindadas y los abrazos sinceros; en los tiempos de lluvia, el sol de la tarde y la sal en la piel de toda mujer; en la música, la pintura, la poesía y todo lo que estremezca verdaderamente. Prefiero creer en el olor del sexo de las amantes, los sonidos del amor, los ojos cerrados que alivian el esfuerzo y los olores que se guardan en las manos; en la esperanza, el rojo, las lágrimas que serán y en Fenix




http://www.youtube.com/watch?v=rAfcBwYuNDU&playnext_from=TL&videos=slUqXvdzyTY

viernes, 11 de junio de 2010

Nacionesfundamentales (1de2)

Donde vienen los idealistas
Grow some big feet, holes in history
Is where youll find me, is where youll find
All is love, is love, is love, si love
Karen O & The Kids en «Where the wild things are»

En 1963 apareció por vez primera Donde viven los monstruos (Where the Wild Things Are). La novela, escrita por Maurice Sendak (NY, 1928) e ilustrada por Harper & Row, fue al instante un ícono para la literatura infantil. La recepción que hizo la sociedad euro apabulló todo texto anterior; ahora es un libro fundamental para la educación. Según las encuestas del 2009, el 75% de los niños alemanes no sólo lo conocían y lo habían escuchado por la lectura de sus padres, sino, además, tenían el ejemplar en su recámara. El porcentaje de los niños ingleses, holandeses, franceses y norteamericanos va por rangos del 60 al 40%. Fascinante. Tomando como base esta obra, el año pasado Spike Jonze (Maryland, 1969) dirigió un filme (http://wherethewildthingsare.warnerbros.com) con la hipnótica banda sonora de Carter Burwell, Karen O., and The Kids reunida en el disco Las Horas perdidas. . La historia se desarrolla en un universo imaginado, habitado por seres completamente extraños a nuestra percepción física. Dice la contraportada, impresa en español por Alfaguara, que «Las travesuras llevan a Max a su habitación castigado y sin cenar. Encerrado entre esas cuatro paredes, imagina un viaje fantástico al país de los monstruos, donde se convertirá en el rey. [es] Un libro para aprender a domar monstruos…». Su lectura es el retorno al mundo travieso que nos ataca en los recuerdos. Seguir a Max es acompañarnos a nosotros mismos a/por hermosos viajes simbólicos que nunca nos sacaron de la habitación para llevarnos a tiempos pasados, a tiempos futuros a tiempos míticos; a revolvernos con los dolores que aprendemos de las leyes gravitacionales; a enfrentar miedos para volver a despegar infinitamente… Es el lugar del eterno ciclo imaginativo de nuestra infancia que, como la de Max, podía esperar a cenar con la familia. ¿Recuerdan?

http://www.youtube.com/watch?v=rAfcBwYuNDU&playnext_from=TL&videos=SHo3NpAA3SM

martes, 18 de mayo de 2010

Del anécdotari[es]o [3de3]

Le gran amour, movie
Anécdot[res]a
Fue hasta el mes de abril que pude hacerme de La idea de Europa. Y, ese mes, se torna simbólico: San cumple años, está el día del niño, hay dos quincenas, hay un par de semanas de vacaciones, se abren algunas convocatorias, una amiga que quiero mucho ajusta sus más de 23, fue el tiempo que conocía a mi mujer, el clima es agradable, se estrenó en México «De donde vienen los monstruos», los nacidos en esos días llevan los signos zodiacales de Picis y de Aries, e infinidad de cosas más que no seguiré enumerando por flojera, privacidad y ya!

Apunte: dejé por más de 10 días el texto. Le perdí la huella porque se dieron los «proceso» de Christian, padawan de Chava, y Edgar Ochoa [sin acotación, por aquello de que el primo sea diputable]. En mayo lo retomo, no quiero quedarme en hojas por llevar como Agustin Yen [acotación, tampoco haré referencias, porque no tiene más su apellido y es chef] y todos los demás que han prometido y luego no los deja la gripe de los tiempos malos o la cuerda rota de la guitarra del ropavejero o el face-in-the-ofice o el Consejo sin acuerdo.

Volviendo a la idea de los cafés, Steiner asevera:
El café es un lugar para la cita y la conspiración, para el debate intelectual y para el cotilleo, para el fláneur y para el poeta o el metafísico con su cuaderno. Está abierto a todos; sin embargo, es también un club, una masonería de reconocimiento político o artístico-literario y de presencia programática. Una taza de café, una copa de vino, un té con ron proporcionan un local en el que trabajar, soñar, jugar ajedrez o simplemente mantenerse caliente todo el día. Es un club del espíritu y la poste-restante [apartado de correos] de los homeless.
Quizá, el café, sea alguno de los últimos reductos de libertad que quedan para el freelance. El espacio donde las discusiones llevan a grandes teorías, enormes textos, significativas ideas, que transforman la ciudad y el mundo o sólo hacen que el par de horas lleve un ritmo y luego, como por arte de magia, pagar la cuenta, hacer planes «para luego» e irse cada quien por su camino. Es, tal vez junto con la cantina, el bar con buena música o el taller, dónde los individuos son su nombre, no el apellido académico ni el título burocrático; arriesgados, en los sorbos de la bebida atreven algunas oraciones declaratorias ya de su ánimo político, ya de su enfoque personal ante el evento dado, ya de su desasosiego económico, vanal o cultural de lo que es o no acontece… Apuesto fuerte. Entiendo al café legado tangible de lo que Gabriel Zaid habla en «La institución invisible». Porque:
La cultura libre no tiene campus o edificios que manifiesten visiblemente su importancia, como la Iglesia o el Estado, la universidad o las trasnacionales. No puede ofrecer altos empleos, ni emprender por su cuenta proyectos que requieran grandes presupuestos. No tiene representantes autorizados, ni los avala con envestiduras oficiales. Opera […] en el espacio dialogante de la sociedad civil.
Iguales: pensador-artista; político-burócrata; comerciante-vagabundo, el que ahí va es un individuo, cobijado por su hermandad de mesa; respaldado sólo por el tono. No es que el café sea, ergo, el Olimpo; se le asemeja por la última oportunidad que ofrece a la paradoxa a los «post-post».

sábado, 15 de mayo de 2010

Del anécdotari[es]o [2de3]

Mark Rothko: blue&pink
Anécdo[s]ta
Para el mismo tiempo, tengo la confusión, vi que Salvador, «Chava» o «el güero», Lira le acercó un breve montón de libros a Carlos Ochoa. Digo breve montón porque no eran más de tres y podía aprisionarlos con una sola mano. El intercambio fue rápido, como en doble sentido: uno, para que todos vieran que ellos son lectores de temas afines, y dos, resguardando el temor de una transacción no del todo legal allá sus negocios-. De ese cuerpo bibliográfico el que iba al último o de primero fue-es del que traigo a la memoria: La idea de Europa de George Steiner. [Acotación: Confieso que hice una mueca de no sorpresa. Confieso, además, que entonces no le había leído, que lo conocía porque apenas dos semanas atrás lo encontré en alguna ola de ciber-navegación y en la librería «Andre-a»] Luego, el primero le dijo al segundo una de esas frases domingueras que alegran el lenguaje y/o provocan abstracciones de-en el pensamiento; no retuve el diálogo.
Apunte: esto lo podría sostener Alejandro, «the Mix», Saucedo y Alfonso me-Vale/nzuela o el «sr. Gato» y Samuel Rodríguez [Acotación: no subrayo nada con este por aquello de los sensible de su carácter; todo se lo toma personal], pero no Nico/lás, «Cabezota», González aunque crea que tenga poderes omnipresentes. Sin embargo, tengo la impresión que no del todo, pues cuando se dio «el acto», los señores estaban preocupadísimos por no sé qué de ignoro quién por tal o cuál; que, además, la memoria traiciona la imagen o viceversa.

jueves, 6 de mayo de 2010

Del anécdotari[es]o [1-3]

Sergio Garval, Tiempo de compras III, óleo/tela, 80x60cms, 2005

a[u]n[o]écdota

Recuerdo que en alguna ocasión, IvánDTC argüía un cambio de rumbo; dijo que la «comunidad del Fénix» debía transformarse del formato cuadrado en que vivía por uno que fuere más libre palabras más, palabras menos-. Afirmó, con ese tono que le caracteriza señalando sin señalar y con la mirada baja-, que había que pensar más en las libertades que se da en las charlas de café que por la «académica» que se tenía. Continúo insistiendo, por lo menos un par de veces más. Sin detallar los pormenores de esa transición, su intención o energía aminoró hasta que luego se transformó en otra más de sus frases célebres, «ideas geniales» en palabras de Miguel, «el gato», Muñoz.

Apunte: estoy seguro que varios individuos pueden sostener estas palabras como verídicas pero, también, traicioneras, pues es de todos sabidos que Iván no usa ese lenguaje y las dobles o terceras intenciones de sus palabras no están retratadas en estas líneas, además que su fraseología es más como la de «el filósofo de Guëmes».

lunes, 12 de abril de 2010

Los «sin libro»

Mi esposa y yo tuvimos el gran privilegio de ser invitados a cenar por Nadine Gordimer en su hermosa casa de Ciudad del Cabo durante los malos momentos, los momentos anteriores a la liberación. Invitó a cenar a los dirigentes del ANC (Congreso Nacional Africano), el Movimiento Nacional de Resistencia, incluyendo a los jefes militares. Los coches de la policía estaban aparcados afuera y tomaron nota de todos los invitados, pero no tocaron a Nadine. Estábamos totalmente seguros. Se limitaron a tomar nota de quién iba a cenar. A lo largo de toda mi vida, mi don principal ha sido una cómica falta de tacto: me declaro culpable. De manera que al final pregunté a aquellos tres grandes líderes: «Miren, la ocupación por las waffen-SS fue muy mala; se les daba muy bien aquello de ocupar. Pero de vez en cuando matábamos a uno de aquellos bastardos. Ustedes no han tocado a un hombre blanco. Ni a uno solo. En Johannesburgo, la proporción es de 13 a uno. En la calle, lo único que tiene ustedes que hacer es cerrar los brazos y ahogarán el blanco. Ni siquiera necesitan ustedes armas. Trece a uno. ¿Qué demonios es lo que pasa?» Uno de los dirigentes de la ANC dijo: «Yo puedo contestar. Los cristianos tiene los Evangelios; ustedes, los judíos, tiene el Talmud, el Antiguo Testamento, la Mishná; mis camaradas comunistas tiene en su mesa Des Kapital. Nosotros, los negros, no tenemos ningún libro».
Para mi fue un momento tremendo. La herencia que dejó Atenas a Jerusalén: que tenemos un libro, tenemos varios libros. Aquella fue una respuesta apabullantemente triste y convincente: «Nosotros no tenemos ningún libro».

Fuente: George Steiner, La idea de europa, México, F.C.E., Centzontle, Siruela, 2007, Pp. Nota a pie de página de 52 a 53.

martes, 16 de marzo de 2010

en la radio sobre la web

Esta charla inició una semana atrás. No fue convencional o, en un mejor sentido, no estuvo apegada a los parámetros tradicionales de comunicación interpersonal. Para llegar aquí no hubo que concertar una cita en tal o cual lugar; no hubo que marcar al teléfono del otro o utilizar los mensajes por celular; no hubo que conectarse al mensajero en línea. Para llegar aquí la necesidad de vernos los rostros o de escucharnos las voces fue eliminada con apenas dos o tres líneas e imágenes propias que ahora son del uso global. Marco concertó con Salvador y su servidor el estar aquí por el facebock. Y más aún, si la tecnología a nuestro alcance nos lo hubiese permitido, es altamente probable que tampoco estuviésemos acá, hablando a este micrófono que hace las veces de oídos multiformes… Estoy seguro de que hubiésemos hecho una especie de cyber charla, dejado el trabajo de edición al profesional; así nunca más vernos los rostros. Ahí hay una posibilidad infinita que la tecnología o, por este sentido, la red nos lo apremia. @ Sin embargo, la web está por pagar sus deudas. Aun cuando ya es posible portar grandes cantidades de información o enromes bibliotecas en apenas un espacio físico de 15 por 20 centímetros y media pulgada de ancho, los avances tecnológicos siguen teniendo enormes deudas, por lo menos en cuanto al expresión artística se refiere. Por ejemplo: en el siglo XIX, con la aparición de la fotografía, la pintura y la escultura se enfrentaron al reto de diversificarse. El resultado fue una propuesta interesantísima en la utilización de incontables materiales que provocó enormes obras de arte. Así, el nacimiento y expansión de la fotografía, que ahora es cliché, devino en revoluciones pictóricas, sobre todo, pariendo artistas aún intraducibles: enormes seres bajados del Olimpo sólo para pintar, llenar de colores una base y volver a su lugar. Es similar el espectro con la internet o cualquier sentido digital o tecnológico. Puedo ir a los mejores museos del orbe; visitar las propuestas más novedosas de las galerías más renombradas; pasearme entre los mundos novedosos del arte, todo con mi cámara de incontables megapitzeles y sin embargo nada está cerca ni al 0.05 por ciento. Sólo será una fotografía. La perfección de los colores, el borde de las tallas, el espectro de la obra se queda halla, quizá robe algo, minucias, pero en el recuerdo: la imagen no lo carga. Esa limitante, del tamaño del universo que se expande, es lo que separa a la fotografía del gravado, por ejemplo. Ese ejemplo se traslada a casi cualquier forma expresiva: los lectores lo dicen contundentemente. Leer en luz multicolor no significa leer en papel; la tangibilidad del acto es un espectro indeleble. En lo personal, en la tercia de blog’s que administro, cada uno con sus diseños individuales veo esa enorme necesidad de ofrecer la realidad espiritual de… La tecnología, la era digital, pues, va más allá reconocer el mundo en una pantalla con medidas estándar, de la velocidad del servidor, de la imaginación del navegante; va, también, por otros rubros, unos mágicos a los que sus creadores o modeladores han dejado para acicalar la fría bebida en el bar.

lunes, 8 de marzo de 2010

Emulado Prometeo [2 de 2]

Δúo
Mario Martín del Campo (1947; Guadalajara, Jalisco) es uno de esos prófugos. Viaja al Olimpo para, en total sigilo, asir algunos objetos. Sin embargo, en su categoría de hombre desconoce los secretos, las palabras mágicas, los toques de vara, que le permitan conducirlos intactos. En/por esa limitante lo que nos muestra son los bosquejos, las ideas, las imágenes de lo que allá para que acá imaginemos cómo, para qué… En esa transición de viajero de mundos se convierte en artista. Es un pasaporte sellado con algunas garantías; así como Dante volvió de los «otros lares» para narrarnos con tinta solipsisma lo que su incrédula vista sobrevoló, de la misma forma Del Campo lo hace; lo que nos trae no son noticias catastróficas o laderas goteantes de sangre sino los juguetes y las visiones divinas de nuestra inspiración. [/¨\] Sus figuras son representaciones del mito central: la ley que guía la rueda eterna del flujo de las cosas –alguna vez escribió Heráclito-. Los dioses no juegan a los dados, es verdad; sus entretenimientos son complejos, animados, estridentes… Alcanzar la imagen, penetrar en la retina del espectador, hacer ver al mortal de esto requiere que Del Campo se ocupe en madera, aluminio, policromadas y óleo; en tela, lino, plata o vidrio; sobre acero, laca y tinta litográfica; con gouache, latón, plata ébano; sobre tallas en caoba, papel en loso, relieve, dibujo y papel de cuatro caras; en bronce, mixta, sobre huevos de avestruz o fósiles de caracol y cochinilla y en encáustica con óleo. [/¨\] «Los poetas [y los artistas] nos han transmitido sus mitos, pero, ¿qué interpretación le daban ellos? Una incógnita» Las creaciones Del Campo lo evidencian: es un ladrón del Olimpo, un hombre que ha robado los juguetes, efigies apócrifas eternales. Una segunda cuestión, no menor, es saber si no ha sido descubierto o goza del albedrío de Zeuz, que quizá divertido ve en nuestras miradas el estruendoso asombro que nos tiene en el cuerpo. Sus imágenes fantásticas, en escultura, grabado y pintura, fueron diseñadas ex profeso. En nuestra moral humana objetos sin sentido que se desdoblan en su universo propio; a la vista pasan ociosas de función definitiva para los dioses. Algunos parecen retratos de insectos, animales fantásticos, de tamaño medio que parecen jugar, observar, meditar por este mundo aún confuso. [/¨\] El Prometeo que encarna Mario Martín del Campo trajo imágenes oníricas cargadas de teatralidad, en una propuesta varia que va de la pintura al dibujo; por la escultura a el arte objeto. Es probable que pueda ser parte de la construcción de este incompleto mundo; un artista-niño que hace figuras afanosas de espíritu o elementos animados que recobran del sueño en las tinieblas de la noche para jugar, vivir. Son en los museos, en las galerías, en los hogares, el re-ánimo de nuestros espacios agotados de hastiada sempiterna vida cíclica. Sus dibujos y pinturas son lugares limpios, divertidos y libres. Limpios, porque la pureza de sus colores no destella mancha alguna. Divertidos, porque juegan sin estar quietos, en su eterno andar trazan informes iconografías hablantes; primero en su interior luego entre nosotros, con nosotros, a nosotros. Libres o no; viajes inconclusos, juguetes robados que sin mecanismo son inanimados e intermediarios ahí-acá.

martes, 2 de marzo de 2010

Emulado Prometeo [1 de 2]

Hablo de un quieto recuerdo que sostiene al mundo.
Hablo de ábsides y naves, de estructuras demudadas
que sostienen el hilo del aliento.

Patria es un lugar tan lejano –exacto- construido por los ojos.

Hablo de la voracidad del viento y pregunto por la historia de mi rostro.

Hablo de un espacio:
Baño de espuma donde lilas asoman su amor a lo largo de la espalda. Abrigo de agua, ejercicio de materna estancia con que cubro el cuerpo: suave palabra que guarece al ángel de Betania.

Buan en «V», Imperio

έѵα
Luego de que Prometeo robara el fuego sagrado; a pesar de su tortuoso final inacabado, los emuladores proliferaron. Cientos de seres, semidioses, héroes u originales entes desearon o intentaron un acto símil: robarle a los dioses sus pequeños secretos para donarlos a la humanidad. En el simple trance lograrían trasponer su nombre en la enorme constelación de hechos valerosos, logrando la presencia en ambos mundos. En el Olimpo: un ladrón, un traidor, un desarraigado que violó sus propios designios creadores. En Gea: la muestra grata del libre albedrío y la nostalgia por la valentía sacrificante. Poco les detuvo conocer la dolorosa, implacable, venganza de Zeus y los suyos; fue insuficiente la importa dada a la estaticidad del encarcelamiento; pobre fue la atañiduría por deambular dolorosamente con las vísceras expuestas. [><] A diferencia de Prometeo muchos ladrones no han sido castigados con el mismo vigor o ni siquiera solventado pena alguna. Quizá viajar a los mundos de Hades; quizá revelar las traiciones o asesinatos entre Titanes, Dioses, semidioses y humanos; quizá explicar el funcionamiento mágico de la ciencia; quizá descubrir los secretos intrínsecos del arte, quizá desenmascarar los efectos desvelados de los sueños, no tengan el mismo peso delictivo como el hecho primero… Acaso nada más grave e inquietante; acaso la altitud exegética que la luz en la obscuridad; acaso nada más temerario que la posibilidad de ver las sombras a la espalda en la entrada cavernaria, acaso ahí la fuerza del rayo, de los mares, del universo, de las posibilidades infinitas

viernes, 26 de febrero de 2010

Seminario de Literatura Mexicana