
Blog académico que mira en la literatura, la historia y la cultura principalmente mexicana, a través de ensayos, reseñas y archivos, al tiempo que explora temas como la memoria, las bibliotecas, los lectores y la investigación crítica editorial.
jueves, 5 de febrero de 2009
viernes 13 de febrero: presentación

viernes, 30 de enero de 2009
Merolico de Galería
Venga aquí. ¡Sí, usted! ¡Anímese! No perderá nada. Dentro no hallará inyecciones dolorosas, ni enfermedades traumáticas. Tampoco encontrará angustias económicas ni amarguras sentimentales. Menos tropezará con los desatinos de la fortuna ni ruidos entorpecedores. Si usted hoza adentrarse en este lugar encontrará lo que ve fuera: ya en la calle, ya en su casa, ya en su trabajo, ya en la tienda de la esquina, ya donde fuere…, sólo que sublime, esperanzador, relajante, íntimo, muy propio. ¡Venga! Siéntese en sus bancas o escaleras; camine entre sus pasillos, por sus salas; recorra el vestíbulo, la azotea y el almacén; utilice el baño y haga uso del teléfono. No tenemos televisión pero, créame, ni siquiera tendrá que recordarla. Esta es su casa sólo que potenciada porque aquí no está su señor o señora, los niños no corren gritando sin descanso, ni el vecino tiene su molesta con su escandalera habitual; no tiene que pagar las cuentas del teléfono, la luz, el agua, el cable o la renta; no depositará mesadas ni saldará compras anteriores. El clima interior es perfecto. Le parecerá que respira un aire liviano de olores bucólicos. Su vista se abrirá de tal forma que le parecerá que los colores tienen otro lado, uno brillante, puro, que parece que hablan y saben lo que piensa. Ande, venga. Sólo pase, lo demás se lo dejamos a lo que sus sentidos percibirán.sábado, 15 de noviembre de 2008
Naturaleza agregida y silencio por calleoes

Entré al Taller de Gráfica «El Topo» por una convención: conocer dónde y cómo trabaja Iván Odín Barrios. Una casa alta, en tres pisos, pintada en blanco, con dos portones y un serial de ventanas que se alargan; el lugar-casa-taller da el espectro de ser la guarida secreta de algún potentado delincuente. La enorme acera que abraza el frente del lugar se va en solitario, resguardada apenas por la descuidada pared de la casa del frente que se oculta detrás de la camioneta-camper.
-Las veinticuatro horas del día transcurren en el mismo espacio y apenas me alcanza para gravar, pintar, diseñar, bosquejar, trazar, revisar, comentar y asegurarme de que lo que empecé ayer continúe por buen camino, que lo de hoy tenga un buen resguardo y lo de mañana me permita seguir respirando con estos alientos de vida que me dan los colores, los pinceles, los ácidos, los electrolisis… Vivo aquí, estudio aquí, trabajo aquí… Aquí se haya mi vida y aquí, también se encuentra lo que seré; el eterno tiempo del pasado y del reloj que transpira su segundero.
Iván hace equipo con Carolina Ramos y Oswaldo Rivera Ese parece ser el secreto del poder que engendra la gráfica del topo: la elaboración conjunta de individuos sumados a una sola personalidad que huye, en busca de nuevos espacios, sobre la camper que se queja todas las noches por la ausencia de carretera, polvo, viento, lluvia, devenires… Lo que se hace ahí, como en las cofradías, parece diluirse ante la presencia de todo extraño, pues ese nuevo rostro ahí silencia los pasos, acalla los movimientos. Lo que se hace ahí, afirmo, es como en las cofradías porque guardan secrecía y secretismo; manejan códigos, se entiende sólo con la vista, saben de ellos por las respiración, la falta de uno robustece al otro para ocupar su lugar de gran maestro sin profanar memorias.
-Me confieso. He sido un hombre solo que peca de estar acompañado. Solo porque al final en este leve espacio aun rodeado por dos o cinco o diez personas tiendo a estar, yo mismo, en soledad con ese otro borgiano. El momento es mío. Peco de estar acompañado porque ahí veo la pulcritud, ahí encuentro el diálogo interior del arte que me vive recorriéndome, a la manera de la sangre, pero que no hay forma de reconocer por método científico alguno.
Luego de recorrer el taller-casa-estudio de Odín Barrios encontré un ser que se transmuta y vive en sí. Un individuo que se lleva en fenomenológico comportamiento artístico. Un artista que, como dice Constantino Cavafis en sus Poemas completos, arriba:
Dijiste:
‘Iré a otro país, veré otras playas:
buscaré una ciudad mejor que ésta.
Todos mis esfuerzos son fracasos,
y mi corazón, como muerto, está enterrado,
¿Por cuánto tiempo más estaré contemplando estos
despojos?
Adonde vuelvo la mirada
veo sólo las negras ruinas de mi vida,
Aquí, donde tantos años pasé, destruí y perdí’
Llevarás por doquier a cuestas tu ciudad;
Caminarás las mismas calles,
Envejecerás en los mismos suburbios,
Encanecerás en las mismas casas.
Siempre llegarás a esta ciudad;
No esperes otra,
No hay barco ni camino para ti.
Al arruinar tu vida en esta parte de la tierra,
La has destrozado en todo el universo»
-Con «Huehuecoyotl» gané el Premio de Arte Joven de Pintura, convocado por el INBA, CONACULTA y el Gobierno de Aguascalientes, a mis 28 años. Representó, además de los 100 mil pesos y la exhibición en diferentes galerías y museos del país, la obra pasó a formar parte del acervo del Museo de Arte de Aguascalientes. El premio más sentido es el que me otorgó el Museo de Arte Virreinal de Guadalupe, porque en ese lugar encontré los alientos para mi creación.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Tercer encuentro / segunda mesa

lunes, 27 de octubre de 2008
Bunos/aires
viernes, 24 de octubre de 2008
Primera mesa
·Javier Acosta·Juan José Macías·Abel García Guízar·
·+ 20 poetas jóvenes·
·Música de «Moan blues» y «Colectivo Camión»·
jueves, 23 de octubre de 2008
jueves, 16 de octubre de 2008
BuenosAíres
¿Del palacio parisino a la entropía? El pasado seis de octubre me topé con una noticia que me ha llevado a estas líneas. La información la encontré en un par de diarios: El País y El Universal, luego vi el seguimiento forzado en varios medios más. El País titulaba la información con «Picasso contra todos en París». El Universal «Muestran un recorrido por el fascinante diálogo entre Picasso y sus maestros». Los cabeceados me atraparon al instante. Luego, en los balazos que subtitulaban las notas, encontré el círculo: Picasso et les maîtres (Picasso y los maestros) abrió al público en el Grand Palais de París, al tiempo que los museos d'Orsay y de Louvre lo exponían en salas independientes o lo confrontaban con Le déjeuner sur l'herbe de Edouard Manet o Les femmes d'Alger de Eugène Delacroix. [P] El hecho me parecía, me sigue pareciendo, fascinante. Argumento. [P] Los números avasallan. Se afirma que, procedentes de varios museos y colecciones privadas y públicas, se exponen 220 obras, encontrándose en el Gran Palais telas de autores como Van Gogh, Ribera, Poussin, Le Nain, Puvis de Chavannes, Chardin, Cranach, Delacroix, Degas, Tiziano, Renoir, Goya, El Greco, Rembrandt, Manet, Velázquez, Ingres, Cézanne y Zurbarán. Telas que, al tiempo de rendir homenaje, evidencian el canibalismo picassiano y dan líneas, trazos, temas, colores, formas y técnicas que el español arrancó para deglutir en plato frío sus influencias. [P] Es una reunión «milagrosa», califican los críticos, porque detrás se halla el extenso trabajo de coordinación que suma más de 2 mil millones de euros, algo así como 2 mil 700 millones de dólares –por aquello de la volatilidad bursátil usted calcule en pesos mexicanos-. Un botín que en lo intangible y lo tangible puede estimarse de concentración inédita. [P] El valor de cada trabajo aumentará no sólo el material sino el discursivo. Esas pinturas regresarán a sus paredes originales regeneradas; luego de departir en una fiesta con tal compañía la vista que se tendrá de cada una será novedosa, dilatada. Dejaron de ser para ubicarse en otro plano, uno que sólo el viento, el aroma y la esencia de ese palacio parisino podrá contar al tiempo. [P] La propuesta es un arriesgado juego patrimonial o un apartado lúdico portentoso, de «altos vuelos». Sólo un ejemplo: en una misma sala están nueve desnudos de Picasso -elaborados entre 1964 y 1971- con otros como la Odalisca de Ingres, La Maja desnuda de Goya, la Olimpia de Manet, la Mujer bañándose de Rembrandt y Venus divirtiéndose con el amor y la música de Tiziano. Anne Baldassari, directora del Museo Picasso de París, compara imaginativamente como «si en el Prado tuvieran ahora La Gioconda que está en el Louvre [Picasso] el único artista que asumió toda la historia de la pintura. Decía que quería revolucionar la pintura pero sólo a partir de la pintura». [P] Digo que me parece fascinante porque los números, las cifras, los nombres y los ejemplos justifican el adjetivo. Fascinante porque materializa el encuentro de/con grandes de maestros de un grande, monstruos alimentando monstruos con su propia carne: canibalismo. Fascinante por lo que esos pasillos y aquellas paredes tendrán que contar sin decir. [P] Me sigue pareciendo fascinante, al tiempo, por otro tipo de argumentos. Hago uso de la imaginación y pienso en un acontecimiento más cercano, geográficamente hablando. ¿Qué sucedería si, tomando como eje o pretexto o lo que sea, se pensara algo similar con los 80 años de vida del maestro Manuel Felguérez? Lo maravilloso, canibalezco, monstruoso y maravilloso me es, en este tiempo que cierro el comentario, aún interminable.
viernes, 3 de octubre de 2008
bUENOSaÍRES
Ante rem-post rem o un leve silencio Dennaciano
¿Qué sucede en el intervalo-frontera que se da entre lo ideado y lo creado? Quizá la pregunta necesite reformularse cientos de veces, sobre todo cuando representa un viejo problema filosófico que aduce a varias doctrinas del pensamiento. Sin embargo, las respuestas llevan a sitios semejantes. Afirmaría que a la misma habitación sólo que la réplica se postra en diferentes lugares y, ya en la simpleza, ello conlleva una perspectiva individualizada del cuadro. [A-R] Ante rem y post rem son dos respuestas, utilizadas primordialmente entre los siglos XI y XIV. Ante rem fue el argumento empleado por filósofos que tomaban la línea del pensamiento agustiniano para sostener la existencia de ideas innatas argumentando que los universales son ante rem, es decir, que existen antes en el espíritu que en las cosas, análogo al mundo ideal platónico. Post rem es la tesis opuesta, surgida con Roscelin de Compeégne llamada nominalista. Para ellos las ideas proceden de la sensación, vienen al espíritu a partir de las cosas y son, por la tonto post rem -parafraseando a Ramón Xirau-. [A-R] ¿Ante rem o post rem? Imagino a Denna sentado en su estudio, desordenado, lleno de elementos que sustraen o proveen de ideas. De pronto, sin que de pronto se ilumine en blanco la habitación o se cree un vacío debajo de sus pies, sin que medie divinidad alguna o el mundo excite alguna expresión, recoge un elemento de allí, de lo inmaterial y lo presente, no de una nube que surge de su mente o por medio de algún sortilegio fantástico sino de algo allá… [A-R] En ese lapso dado-provisto, entre lo ante rem y el post rem, con los dos o sin ninguno, aparece el silencio; leve resonancia sin asonancia, bello e inexplicable. No un silencio-pausa o un silencio-callarse sino un silencio-esencia. Un silencio que supera las pronunciaciones y balbuceos, notas entre las palabras y mutismos entre las fobias. Un silencio revelador, «silencio esencial [porque] es el que está en la palabra misma como en su residencia… [escribe Ramón Xirau en Palabra y silencio] es el silencio que expresa el silencio que, dicho, entredicho, visto, entrevisto, constituye nuestro hablar esencial». [A-R] Un hablar esencial postrado, precedido por el silencio-esencial que es y no ante y post. Quizá por ello Jovita Aguilar, en «Alucinogenia de Manuel Denna», vio un «artista-artesano», «[c]onstructor nato». Quizá, también por ello, Sonia Viramontes, en «30 minutos o gratis», ve al artista como un certero cazador que al «…dar en lo justo, está el punto que nos separa del artista que tiene el don de poder hacer visibles sus caprichos personales. En darse el gusto de sentir que su obra es realmente algo que producen sus manos, y que el resultado de la faena puede ser la cristalización de sus fantasías. Sueños que confunden y mezclan las cosas del mundo hasta que las cosas ya no pueden reconocerse y distinguirse en lo que eran». [A-R] Denna juega con los tiempo
s y las formas, hace uso de la impureza, recoge las fantasías pueriles para la hechura de su exposición. Se guarda en el silencio verbal para hablar en un silencio proverbial, para él el de los trazos y la pintura. Silencio pictórico e individual. Silencio Universal. Silencio Ante rem. Silencio Post rem. Silencio que, escribe Elsa Cross en «Bomarzo», «Nunca entendimos / si era uno quien mataba o quien moría […] Si la oscuridad, como decían los sabios / es lo que media entre el saber divino / y el humano, […] En la paciencia de las cosas / y sufriendo el dardo divino / encajado en frente y corazón […]».
lunes, 29 de septiembre de 2008
En defensa de los vicios primigenios
Aborrezco las mañanas presurosas. Odio tener que levantarme con el tiempo encima: correr, prender el calentador del agua, correr, preparar la cafetera, correr, revisar los documentos del día, correr, repasar la agenda, correr, asentir que nada falta, correr y, en la puerta, recordar, la loción: correr. No me agrada levantarme con el resorte del colchón. Dar un salto para salir de la cama entre el mundo etéreo de los sueños y acicalarme en esta fría realidad otoñal. Estar a punto consciente desde el instante que se detiene el despertador es una tortura digna del más laureado inquisidor. Me gustan las mañanas que respetan mi tiempo [no es que sea mucho, no necesito de mucho]. Requiero de un respeto a mi somnolencia. Debería existir un derecho constitucional [lo propongo aquí, ante ustedes], uno de esos inmanentes a todo ser humano, que prohíba correr por las mañanas, que defienda como inicial prioridad cotidiana abrir el ojo izquierdo, luego el derecho, luego pensar cualquier cosa sin importar lo que sea, estirar los pies y los brazos, revisarse el cuerpo; tomar conciencia. El derecho me asiste. En mi trabajo debiera ser de sensata cabalidad: «Maestro, ¿cómo está?, ¿despertó bien?, ¿le faltó tiempo para asirse a la realidad? Si no es así, mejor tómese este día, no podría ser peor. Es más, en recompensa a este maltrato psicológico, físico y espiritual, la Institución [con I mayúscula] que por mi conducto le habla le indemnizará y gratificará con resultados próximos e inmediatos a su mísero salario. Discúlpenos». Es verdad, redacté estas líneas con los ojos abiertos pero dormido del todo. Luego de que suena el despertador con tres a cinco minutos tengo para levantarme, saber cuál es la fecha y la hora del día, ver por mí y preguntarme y responderme por lo demás: recapitular. No me molesta levantarme temprano: si hoy a las 10, si mañana a las 6:30, si ayer a las 8:15. Lo que me irrita es forzar la máquina. Igual con el café matutino. Requiero de una taza del café del grano que debí moler segundos antes. Caliente, que tenga que soplarle para que eleve su aroma sobre mi rostro. En este caso ignoro si pueda hacer otra moción constitucional porque no todo el mundo apetece de café [incivilizados seres civilizados], pero defiendo mi derecho a una adicción. ¿Por qué digo esto? Por la defensa pública a una adicción o, en el mejor de los casos, a un vicio que nos haga «mejores» -con comillas- [esto de «mejores» es relativo, porque puede que este vicio nos provea de desastres laborales o sociales pero con resultados favorables en lo personal]. Todos tenemos derecho a un vició, de cualquier tipo, siempre y cuando nos provea de lo necesario para los requerimientos para inmediatos personales. El argumento de este par de simples ejemplos: la defensa del descanso para el respiro mental y el derecho a una taza de café matutino, hablan de lo más llano en resultados del quehacer. Sin embargo, ambos los considero «vicios elementales», vicios que llenan las líneas y me proveen de verbo, ambos hechos se reflejan en mi trabajo: mis textos procuran despertar del descanso catapultados por los sorbos de un café caliente. Y de ahí nace una pregunta más: ¿qué tipo de «vicio elemental» tenía el Guernica, Eugene Delacroix o Martin Kippenberger, por nombrar algunos? ¿Qué hubiera sido de la literatura sin un Kafka que escribía en penumbras con tinta azul o morada? Así, los ejemplos abundan. No estemos por los vicios malignos, sino por los esenciales, los básicos que te levantan y te duermen, que te alimentan y te llevan de caminata nocturna. Ahí, en ellos, recae la sustancialidad humana, en la simpleza del vicio o la adicción o como quiera que deba ser llamadoviernes, 12 de septiembre de 2008
r-ANA CRUZ-ificada
Tres o cuatro semanas atrás se reavivó en Italia la eterna discusión sobre lo que es permisible y/o no en el arte. Luego de que el nuevo «Museo de Arte Moderno de Bolzano» volviera a exponer parte de la obra del alemán Martín Kippenberger se movieron las aguas. La obra que reactivó la crítica fue una rana crucificada de un metro de altura que en la mano derecha porta una un tarro de cerveza –dice la crítica europea- y en la izquierda un huevo, ambos pies clavados y un rostro de aspecto sarcástico-irónico más que funesto o tétrico.El conflicto se dio luego de que el presidente de la Junta Provincial de Bolzano (provincia autónoma en la que se habla alemán e italiano y que forma parte de la región Trentino Alto Adige), Luis Durnwalder, exigiera que la obra fuese retirada del museo porque, evitando todo juicio artístico, la obra «puede ser considerada una provocación por parte de la población del Alto Adige (sub Tirol), en un 99 por ciento católica». Categórico, finaliza diciendo que «se trata de un acto blasfemo».
El final de la historia llegó cuando las autoridades del llamado «Museion» se negaron a retirar la obra. Basaron su argumento en un amplio material informativo sobre el significado de la escultura y la crónica del autor, que revelaba «un momento personal de profunda crisis».
Este hecho revela, en el análisis superficial, la ignorancia que hay alrededor del creador y la recaída temática.
Martin Kippenberger nació en Dortmund 1953 y murió en la Viena de 1997. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Hamburgo y tuvo de siempre compañeros y colegas importantes para la historia de las artes. Las semblanzas a sus producciones señalan que «su estrategia consiste en crear obras perturbadoras que en ocasiones se presentan como obras superficiales, pero que esconden serias preguntas acerca de la responsabilidad moral del artista con relación a los valores y creencias del mundo occidental. Se sirve para ello de montajes paródicos de objetos cotidianos».
La eterna discusión de lo permisible en el arte se reavivó en la discusión mediática. Sin embargo, la crítica de arte ha vuelto a cuestionar la validez de una obra que, en apariencia, utiliza una imagen sacra para desacralizarla. El viejo truco del éxito: trastoca lo intocable, con ello vendrán las miradas a tu obra y a ti, principalmente. Escarba, pica, coquetea, estimula; que la creación sea lúdica e impúdica. La diferencia de una obra que es intencional en su fin a otra que busca la trascendencia, parece para esta obra, es la sencillez del mensaje y la inocencia de la fabricación.
investigación doctoral: «Las mujeres zacatecanas a través de sus fotografías, 1900-1940. La historia detrás de la imagen»
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