viernes, 24 de abril de 2009

"Sobre el surrealismo hispanoamericano: el fin de las habladurías" de Octavio Paz


El surrealismo ha sido la manzana de fuego en el árbol de la sintaxis / El surrealismo ha sido la camelia de ceniza entre los pechos de la adolescente cada noche poseída por el espectro de Orestes / El surrealismo ha sido el plato de lentejas que la mirada del hijo pródigo transforma en festín humeante de rey caníbal / El surrealismo ha sido el bálsamo de Fierabrás que borra las señas del pecado original en el ombligo del lenguaje / El surrealismo ha sido el escupitajo en la hostia y el clavel de dinamita en el confesionario y el sésamo ábrete de las cajas de seguridad y las rejas de los manicomios / El surrealismo ha sido la llama ebria que guía los pasos del sonámbulo que camina de puntillas sobre el filo de sombra que hace la hoja de la guillotina en el cuello de los ajusticiados / El surrealismo ha sido el clavo ardiente en la frente del geómetra y el viento fuerte que a medianoche levanta las sábanas de las vírgenes
El surrealismo ha sido el pan salvaje que paraliza el vientre de la Compañía de Jesús hasta que la obliga a vomitar todos sus gatos y diablos encerrados / El surrealismo ha sido el puñado de sal que disuelve los tlaconetes del realismo socialista / El surrealismo ha sido la corona de cartón del crítico sin cabeza y la víbora que se desliza entre las piernas de la mujer del crítico / El surrealismo ha sido la lepra del Occidente cristiano y el látigo de nueve cuerdas que dibuja el camino de salida hacia otras tierras, otras lenguas y otras almas sobre las espaldas del nacionalismo embrutecido y embrutecedor / El surrealismo ha sido el discurso del niño enterrado en cada hombre y la aspersión de sílabas de leche de leonas recién paridas sobre los huesos calcinados de Giordano Bruno / El surrealismo ha sido las botas de siete leguas con que se escapan los prisioneros de la razón dialéctica y el hacha de Pulgarcito que corta los nudos de la enredadora venenosa que cubre los muros de las revoluciones petrificadas del siglo XX / El surrealismo ha sido esto y esto y esto y esto, pero aquí cierro la llave de la enumeración, abro el cajón de las retribuciones, saco unas orejas y colas de burro y adorno con ellas a varios críticos y revisteros locales.

jueves, 23 de abril de 2009

[Nicanor Parra]

Hasta la última gota» de Betzabe Romero]

Durante medio siglo

La poesía fue

El paraíso del tonto solemne

Hasta que vine yo
Y me instalé con mi montaña rusa.
Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
Echando sangre por boca y narices.

Vicente Huidobro

Este es aquel que durmió muchas veces / Allí donde hay que estar alerta / Donde las rocas prohíben la palabra / Allí donde se confunde la muerte con el canto del mar / Ahora vengo a saber que fui a buscar las llaves / He aquí las llaves
[V.H.]

domingo, 12 de abril de 2009

FéniX[Abra] Bicéfalo[Kadabra]

[Del canto a unos apuntes para ver a De la Torre Cordero]
[parte primera: el fuego hasta el final]
Puede ser el hilado de un viejo canto de la «I» o el destilado de una bebida que se hace en dos tragos en la botella de la «P». Sólo él sabe; no lo revela por el escrúpulo de desnudarse o en el temblor de encontrarse perdido en sus tonos o en la angustia del fascinador cuando franquea su ocultismo. No desenmascara sus secretos, sin embargo en el canto o en el trago los hace evidentes. Es un hombre que pronuncia lenguajes antiguos, rescatando los preceptos centenarios para transformar a su «Sirena de tierra». Su ser se desliza en los tiempos sin segundero, en los pasos del viejo mago camino a un nuevo hechicero. Su tinta es la del patriarca que centra su fuerza en la palabra para, en la novedad, hallarse en el gusto y la atracción por la mirada. Los hechos le hacen dar traspiés, caídas, contradicciones. Sus pinturas son lo otro: el soplo de lo que es conciso. Џ Decir la palabra mágica contiene su propia animalidad bicéfala. Plasmar su universalidad: abraxas, es entrar en una voz cabalística escrita en once renglones, con una letra menos en cada uno de ellos, de modo que formen un triángulo, a la cual se atribuye la propiedad de curar ciertas enfermedades.[i] Al preparar el óleo la repite, pues la usa en todo encantamiento. La suele utilizar de dos formas, aunque prefiere la última por facinerosa y poética. La primera, fuente del arameo, אברא כדברא, [ii] es una afirmación mística del «Yo creo como hablo». La segunda, proveniente del hebrero, Aberah KeDabar, reza que «Iré creando conforme hable» o, mejor aún, «Envía tu fuego hasta el final».[iii] Џ Digo antes que es un mago que se traduce en dos tiempos. Una de esas fases es la conservación renovada. Por ejemplo, Igual que los gnósticos, cuando desliza el pincel une las letras para poder curar, por eso aunque no utiliza el pergamino virgen con forma de letra griega delta su vox nova lo renace como el Fénix que le quema los entresijos. O, cuando esos viejos maestros doblaban el pergamino y lo colgaban con una cuerda de lino al enfermo igual lo hace con quien posee una de sus obras. Mago que renueva los arcaicos conocimientos de la numerología y la letra pintada.[iv] Esta fórmula mágica ha servido en todos los tiempos para invocar la ayuda de espíritus benéficos, empleada por vez primera en un tratado médico gnóstico de Serenas Séptimo Severo.
[i] Cfr. Diccionario de la Real Academia de la Lengua, edición 2008. [ii] En Arameo: אברא כדברא, se lee avrah kahdabra y «significa lo más arriba». [iii] La primera refiere a una traducción más literal. La segunda, «Envía tu fuego hasta el final» es una traducción atribuida a Eduardo Galeano. [iv] La tradición afirma que la letra «A» representa la unidad del primer principio, el agente intelectual y el activo. Que la «A» unida con la «B» representa la fecundación del binario por la unidad. Y, así, que la «R» es el signo del ternario que representa la fusión que resulta de la unión de los dos principios. Afirmaban que el número once agrega la unidad del iniciado al denario de Pitágoras. Luego el «66», el total de letras del triángulo y el «12», que cabalísticamente es el cuadrado del ternario y la cuadratura mística del círculo.

jueves, 2 de abril de 2009

Three-B. What is the ear of the eye?/What is the feeling of seeing?/The sigh of color? [serie I.Guardado]

[d]Escrivir / [des]Cifrar lo/a Guardado
[última parte]



En su estructura se silabea un puente, que en sustancia ese era el mítico fundamento: el lugar por el que los hombres pueden acercarse a dios. Puentes que conectan lugares, mundos, estancias; que se abren a lo ajeno, fructifican en la visita. Es un puente metálico que se sostiene de rocas que inscriben ese lenguaje novedoso, divínico, fuera del nosotros para los otros. Un puente que se regodea en «La grafostática» elizondeana:


I
Si una o varias fuerzas obran
sobre tu cuerpo a la vez
guardarás el equilibrio
aplicando al mismo punto
una fuerza equivalente
pero en sentido contrario
II
Si varias fuerzas se aplican
a un mismo punto del cuerpo
en direcciones opuestas
guardarán el equilibrio
aunque pierdan el sentido
III
Si el cuerpo está en equilibrio
lo conserva aunque le apliquen
otras fuerzas que a su vez
se equilibran entre sí.
[i]


Un puente que nos abre los tiempos por venir, los del conocimiento universal, los que simbolizan la misma Universidad. Un puente que se clava en la tierra y conecta con el arriba. Un puente que es un arado, fuente del trabajo del campo. Un puente que circunda la tierra para de ella hacer nacer el alimento, producirnos la vivir.
ψ Escribe Zamiatín que «[s]i no tenemos herejes debemos inventarlos ya que la herejía es esencial para la salud. Es el único remedio contra la entropía del pensamiento humano».[ii] Así, Ismael Guardado se construye a la perfección como el cismático que revela los antiguos secretos. Apóstata que, dice Samperio, en «[l]a materia de los entes que surgen en los cuados de Guardado remite a la substancias primigenias de la creación, al barro y al campo, como pequeños dioses de una religión centrada en lo cotidiano tocado por lo mítico».[iii] Hereje, cismático, apóstata: sinónimos formadores de la idea del hombre-dios que revela, trae, los secretos, lo oculto, a los demás. ψ No se entienda mal. Leamos el sacrilegio de Guardado como lo encuentra Mandelstam, cuando:


estas palabras nos traicionan como uvas robadas
cuelgan como ciudades de arrebato
y bajo el purgatorio temporal del cielo
olvidamos a veces
que el substituto feliz del paraíso
es una casa que dure una vida
y que no podamos llevar a todas partes con nosotros.
[iv]


Una casa que se queda clavada en el campus para vivirla; no habitarla. Un hogar que al preguntarse por el oído de los ojos, por las sensaciones de la vista, por la vista del color, descubre el mítico lenguaje de su creación, intrínseca y familiar. Una casa que desnuda en los viejos libros traducidos en el arte forjado en hierro sostenido por canteras. ψ La escultura monumental del/en el Campus siglo XXI tiene esa categoría del decir lo impronunciable, por ello recorre al mito, al viaje bíblico, al recorrido apologético. Es un arado, sí. Es un arado, metáfora consecuente del estar aquí, en este mundo, lejos del paraíso. Es la encarnación que da el artista a la perdida edénica. La obra es la nueva Arca que no contiene físicamente ningún trofeo ni secreto pero que aguanta el esoterismo que le fue confiado. En ella caben las ciencias y las humanidades, la política y la divergencia, la doxa y la paradoxa, cuerpos y espíritus iguales y desiguales, números, palabras, estridentismos, silencios… ψ La construcción es, también, un puente con el tiempo: lo que es y será. No sólo del tiempo, con los siglos que nos acompañan: en el que nacimos y habremos de morir. También con los paradigmas: una vida más larga y saludable, una mente que trastoque los límites preconcebidos, un espíritu que aletee por doquier en sinfónico canto. Individuos libres. Seres de costumbres ad hoc in tempore. Personas hijas de su tiempo. La creación es, además, la recreación humana de la universitas. Es acrópolis melancólica de Ismael Guardado. Es santuario que nos da la felicidad pensante, la tristeza humana, los puentes invisibles, las conexiones sagradas, los asilamientos con lo propio.


[i] Salvador Elizondo, «La grafostática» en Revista de la Universidad de México, Nueva época, Núm.48, Febrero de 2008, pp.56 a 57.
[ii] Evgueny I. Zamiatin, Nosotros, España, Ediciones Akal, 2008.
[iii] Guillermo Samperio, Ismael Guardado en el carel 50-5 Homenajea a Ismael Guardado, Zacatecas, marzo de 2009.
[iv]Ósip Mandelshtam, El rumor del tiempo, Madrid, Alfaguara, 1991.

miércoles, 1 de abril de 2009

Three-A. What is the ear of the eye?/What is the feeling of seeing?/The sigh of color? [serie I.Guardado]

[«¿Qué es el oído de los ojos?» / «¿Cuál es la sensación de ver?» / «¿La vista del color?»]
[Ver, como Adolfo Castañón a Luis Gal]
Pensar, crear, son estados de liberación que tienen un alto costo. Nada nos fue dado. Nada nos es otorgado sin esperar nada a cambio. Nada parece pertenecernos porque el tiempo pasó, es y vendrá; con ello las ideas son las mismas sólo el plan difiere. Lo insignificante tiene su costo: respirar, ver, sentir…, todo se suma a una deuda que en conciencia se vuelve incosteable, por ello esta melancolía de vivir. Pienso a Ismael Guardado en los tiempos de creación de la escultura monumental Campus Siglo XXI, de la Universidad Autónoma de Zacatecas «Francisco García Salinas». Lo veo en su estado incólume, cuando en ese lapsus del silencio de la conciencia original, que es la significación primaria, donde –afirma Merleau-Ponty- aparece lo que las palabas y las cosas quieren decir para darse los actos de denominación y expresión.[i] En soledad. En un eterno silencio que aturde. En tragedia, luego de que «[e]l tiempo –escribe Alberto Sabino- había dejado caer un teloncito triste sobre el espectáculo hechizado de los espejos»[ii]: el despojo de lo propio para la hedonismo visual de/en la otredad. Debió, Guardado, debatirse en las noches, entre los murmullos de los soñadores y los pesares de los funestos sin dormir. Debió recorrer calles, subir escaleras, tomar baños de sol, caminar entre callejones y ver cine. Debió refrescarse o cubrirse del frío, viajar en asientos ajenos, en avión, por autobús, en coches sin ruido que lo alejaron del afuera y beber agua fresca. Debió leer y recurrir a la memoria, tomar apuntes, olvidarse de sí mismo, abrazar a su mujer, comer delicias que lo distraían y hacer el amor. Debió vivir una vida para llevarla a su escultura y verla, en imagen onírica, quedarse en medio de edificios volando para significar el viejo mito y los nuevos paradigmas. Debo afirmar, primero, que la obra –parafraseando a Sephine Witthers-, es una flecha en la catedral universitaria que nos puede decir una pista en el cielo cuando nuestra alma está pendiente. Igual que con la preocupación de la noche, las estrellas indican los puntos de esperanza en el cielo. Esta flecha inmóvil también indica un nombre interminable. Estos son los puntos en el infinito. El problema va más allá de hacer un trabajo de armonización, de un delicado equilibrio perfecto, su labor está en conseguir que el matrimonio de la materia y el espacio, por la unión de formas reales con las formas creadas, obtenidas o sugeridas por los puntos establecidos o perforaciones sea natural, como la ley del amor que, aunque confusa, nos hace inseparables los unos de los otros; así como el cuerpo y espíritu. La puerta abre puertas.[iii] Guardado fundamentó su creación en otro mito bíblico: el del «arca de la Alianza». Según la Biblia, esta Arca, que medía 1,31ctms., de largo por 78ctms., de alto y ancho simbolizaba la manifestación física de la presencia de Yaveh, fue hecha con madera de acacia negra. En su decorado, una guirnalda de oro la rodeaba en su parte superior, en ambos lados llevaba fijos cuatro anillos de oro en los cuales se insertaban dos pértigas de acacia y sobre la tapa del cofre descansaban dos querubines, todo revestido en oro. Su interior contenía «Las Tablas De La Ley» escritas por Dios mismo, la vara florida de Aarón y un vaso de mana. Estaba guardaba en el Templo de Jerusalén y se llevaba al frente de batalla cada vez que había una guerra. Así, el Arca simboliza, en la tradición judío-cristiana, la unión de Yahveh con su pueblo, a ello debe su nombre. Luego desapareció con la destrucción del templo de Jerusalén por el rey Nabucodonosor. Sin embargo, el Arca de Guardado no conservar las mismas proporciones físicas, pues la de él es magna, pero salvaguarda el valor simbólico. La escultura en el Campus siglo XX es un Arca, pero más próxima a las palabras de Samuel Beckket. Es

La luna alejada
de la órbita solar
un cuarto y medio
de circunferencia
aflige el epicentro vital.
[iv]

Un Arca maravillosa, que aturde como el sonido del oleaje próximo a la tormenta embistiendo tierra con su potencia descomunal e hiriente a los rallos semidesérticos que la poseen en medio de ambulantes sosegados en su micro cosmos.


[i] Cfr. Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, Barcelona, Planeta Agostini, 1994.
[ii] Alberto Sabino, Nuove Chose Sull’ironia,
[iii] Sephine Witthers, Julio González. Sculpture in Iron, Nex York, 1978, p.141.
[iv] Samuel Beckett, Compañía.

lunes, 30 de marzo de 2009

Deux. Le sale espori [serie I. Guardado]




Dos. La sucia esperanza»: pretextando a Sarte]
Pensar, ergo, es un verbo dicotómico. Por un lado, placentero y melancólico. Por otro, que iguala la humanidad y origina al individuo. Ambos aparentan un camino en bifurcación infinita, sin embargo son uno mismo; en el engaño se haya la ilusión de la segunda prueba. Pensar la originalidad como el acto único, momento que dios tocó sólo para el desposeído, es la argucia a imponer: es el acto pensado o el momento creativo una forja personal. Como se piensa se es. Como se crea se es. ђ Ningún pensamiento u motivo original es único, regularmente es una divergencia o alteración en la forma, en los medio de ejecución, en los medios disponibles. No hay demerito, aunque la tesis filosófica sea desangeladora porque descubrir e innovar, es importante, fructífero. Por eso el acto novedoso de pensar, de pensar de manera diferente; de imaginar, de crear sin precedentes, de hacer lo que todos son capaces de hacer pero sublime es la meta del que lee, del que escribe, del que pinta, del que grava, del que esculpe, del que compone, del que lleva a cuadro.[i] «Todos los escritores [todos los artistas] son vanidosos, egoístas y perezosos, pero –dice Orwell- en lo más profundo de sus motivaciones yace un misterio. Escribir un libro [gravar o esculpir] es una batalla horrible, agotadora, como la larga crisis de una dolorosa enfermedad. Nadie emprendería una cosa si no se viera guiado por un demonio al cual no se puede ofrecer resistencia alguna y que, por otra parte, uno no puede entender».[ii] ђ Shaitan, es ese demonio. Shaitan, el que «tentó» a Eva e hizo ver en Adán su soledad en estancia edénica o su mortal compañía para prodigarse en el sexo de ella. Shaitan, es el hermano terrible que condujo a la inocente pareja entre las columnas de la vida y la muerte, para mostrarles oriente y darles de beber tragos dulces y amargos del pensamiento y la creación. Shaitan, el inventario de mitos, procreador de las «grandes historias» de las que se nutre la literatura occidental. Shaitan, el que sirvió en una manzana le sale espori sartreana. ђ La sucia esperanza o Schwermut steineana, es la radiación, la «materia oscura» primigenia que contiene la tristeza, la pesadumbre, que es asimismo motor para la creatividad y el pensamiento. Por ello, todo pensador o artista, todo filósofo o creador; todo el que lee o escribe, que pinta u observa, que interpreta o escucha, debe veneración odiosa a Shaitan, porque al darnos la palabra sagrada en la iniciación nos parió entre las llamas de un eterno Fénix que iza la inmortalidad del pensamiento y, al tiempo, nos condenó en su deletreo a abandonar un paraíso construido para nosotros. ђ Por eso -volviendo a Orwell- los artistas e intelectuales son vanidosos, egoístas y perezosos. ¿Qué más puede dar una creación humana que el hiperbólico mundo de los sueños tangibles? Quizá sean de esa forma porque –dice Susan Sontang citando a Hegel- sabedores de que la belleza del arte es «más elevada» que la belleza de la naturaleza, se auto erigen en la cúspide humana donde el espíritu se recrea en [pro]creación.[iii] O, es probable que se comporten así porque están desesperanzados. Sin embargo, escribe Sonia Viramontes, «[n]ada está claro señor Platón. No hay separación entre el cuerpo y el alma. No todo está claro, señor Descartes. Las ideas no son tan claras, ni nos salvan de nada Ya ven ustedes».[iv]


[i] Cfr. Diez (posibles) razones para..., pp. 27 a 35.
[ii] George Orwell, Por qué escribo.
[iii] Cfr. Susan Sontang en «Un argumento sobre la belleza» en la revista mensual Letras Libres, México, Febrero 2003, Año V, Número 50, pp. 12 a 15.
[iv] Sonia Viramontes, El hábitat del Minotauro (Ensayos sobre arte y literatura), México, Ediciones de Media Noche, Instituto Zacatecano de Cultura, p.16.

martes, 24 de marzo de 2009

Eins. Anklebende Traurigkeit [serie I. Guardado]

Uno. Tristeza que se adhiere a nosotros»: Steiner]
Apunta el Génesis que luego de que Adán y Eva fueron creados en «perfecta armonía con Dios» este les brindó el paraíso edénico bajo la condición de que jamás tomasen fruto del árbol de «la ciencia del bien y el mal», de hacerlo conocerían la muerte. A pesar de la advertencia Eva, seducida por Shaitan «el tentador», resolvió degustar del fruto prohibido. Adán, al verla, determinó emular el hecho, por el enorme amor que le prodigaba.[i] «Y [así] lo sacó Jehová del huerto del Edén, -afirma el Génesis- para que labrara la tierra de la que fue tomado. Echo, pues, fuera al hombre, y puso querubines al oriente del huerto del Edén, y una espada encendida que se revolvía por todos lados para guardar el camino del árbol de la vida».[ii] La «falta primordial» talmúdica trajo el pecado, que a su vez devino en trabajo, enfermedad y muerte. Sin embargo, recientes interpretaciones en la tradición judaica aseveran que el acto resultó de enorme gozo divínico, porque significó el proceso iniciático al que se someten todos los hombres: el de la autonomía del acto y la realización del pensamiento.[iii] Tomar del árbol de la «ciencia del bien y del mal» constituye la prueba primera al neófito: el dolor imperecedero de la existencia, el tormento que guía al «libre albedrío». Y, es esa prueba primera, quizá, la más doliente y placentera; «[p]ensar –dice George Steiner- es algo supremamente nuestro; [que] se halla oculto en la más íntima privacidad de nuestro ser. Es también el más común, manido y repetitivo de los actos. La contradicción no puede resolverse».[iv] Pensar nos hace. Las reacciones y opiniones que emitimos, descartamos, reservamos o disfrazamos nos son, en propiedad inequívoca, aunque la obviedad acuse, nadie puede pensar por otra persona ni dilucidar el pensamiento ajeno: muy a nuestro pesar el pensamiento viaja por las extremidades del universo, es infinito; sin embargo no hay posibilidad fuera. El pensamiento o el más sublime acto del «libre albedrío» es gozoso y melancólico. Parménides afirmó: ser es pensar, pensar es ser. Identificación, axioma fuente y límite para la filosofía occidental.[v] Pensar, Penser, Think, Denken: poseer el mundo, en sí, conmigo, éxtasis de la procreación del ego… Compartimos ejes pensantes. Por ejemplo, cuando un niño descubre o interroga, cuando se encuentra asombrado o se sabe todo poderoso. Lo vemos, y cuando se pronuncia el «es inteligente» un áurea rodea a ese pequeño pensamiento con el nuestro, en uso. Somos felices y trises. Felices porque discernimos que pensar lo hace, es. Tristes porque sabemos que pensar lo hace mortal, dejar de ser. Es melancólico y ufano pensar. A cada descubrimiento que dé, a cada nuevo paso que supere, a cada muevo apotegma individual le estará presente el éxtasis de pensar y esta tristeza que se nos adhiere de haber perdido el paraíso. Así, «[…]esta es la tristeza que se adhiere a toda vida mortal, -afirma Schelling- una tristeza que, sin embargo, nunca llega a la realidad, sino que sólo sirve a la perdurable alegría de la superación. De ahí el velo de la pesadumbre, el cual se extiende sobre la naturaleza entera, de ahí la profunda e indestructible melancolía de toda vida. Sólo en la personalidad está la vida; y toda personalidad se apoya en un fundamento oscuro, que, no obstante, debe ser también el fundamento del conocimiento».[vi]
[i] Cfr. Génesis, especialmente: 1-3, 2:17 y 3:19.
[ii] Génesis 3:23 y 3:24.
[iii] La «falta primordial», que el Talmud se le escribe: החטא הקדמון, y en hebreo: haJet haKadmon.
[iv] Diez (posibles) razones para..., p. 35.
[v] Cfr. Diez (posibles) razones para..., pp. 12 a 14.
[vi] Friedrich Wilhelm Joseph Von Schelling, Investigaciones filosóficas sobre la esencia de la libertad humana y los objetos con ella relacionados, España, Anthropos, 2004.

jueves, 5 de febrero de 2009

viernes 13 de febrero: presentación


El centro y lo excéntrico son, en definitiva, una convención.
Ya Edward Said demostró que el centro era una invención europea, con intenciones hegemónicas, para imponer a los otros el sistema propio de pensamiento y para diseminar una imagen peyorativa, subalterna del otro.
Hace dos décadas, cuando se acentuaba en la literatura anglosajona la influencia de autores como García Márquez y Juan Rulfo, la academia norteamericana abrazó con entusiasmo la teoría poscolonial y puso de moda el uso de palabras como sub-cultura o cultura subalterna.
En resumen, esa teoría se basa sobre términos binarios como [...] dónde esta lo cercano y dónde lo lejano, qué es lo inferior y qué lo superior, a quién corresponde el domino y a quién la obediencia.
Tomás Eloy Martínez, «La cultura del centro y la cultura excéntrica»
en Revista de la Universidad de México,
Nueva Época, Número 11, Enero 2005, p. 6.

viernes, 30 de enero de 2009

Merolico de Galería

Venga aquí. ¡Sí, usted! ¡Anímese! No perderá nada. Dentro no hallará inyecciones dolorosas, ni enfermedades traumáticas. Tampoco encontrará angustias económicas ni amarguras sentimentales. Menos tropezará con los desatinos de la fortuna ni ruidos entorpecedores. Si usted hoza adentrarse en este lugar encontrará lo que ve fuera: ya en la calle, ya en su casa, ya en su trabajo, ya en la tienda de la esquina, ya donde fuere…, sólo que sublime, esperanzador, relajante, íntimo, muy propio. ¡Venga! Siéntese en sus bancas o escaleras; camine entre sus pasillos, por sus salas; recorra el vestíbulo, la azotea y el almacén; utilice el baño y haga uso del teléfono. No tenemos televisión pero, créame, ni siquiera tendrá que recordarla. Esta es su casa sólo que potenciada porque aquí no está su señor o señora, los niños no corren gritando sin descanso, ni el vecino tiene su molesta con su escandalera habitual; no tiene que pagar las cuentas del teléfono, la luz, el agua, el cable o la renta; no depositará mesadas ni saldará compras anteriores. El clima interior es perfecto. Le parecerá que respira un aire liviano de olores bucólicos. Su vista se abrirá de tal forma que le parecerá que los colores tienen otro lado, uno brillante, puro, que parece que hablan y saben lo que piensa. Ande, venga. Sólo pase, lo demás se lo dejamos a lo que sus sentidos percibirán.

Bueno –quedamente dijo, sólo para el-, con lo que hay dentro, lo único que no garantizo es la quietud de su espíritu.


Para Irma Valerio

sábado, 15 de noviembre de 2008

Naturaleza agregida y silencio por calleoes


Navegante de carreteras y silencios conventuales

-Los brillos intensos lastiman. No es que el nuevo día sea una agresión o que me duela abrir los ojos, más bien es la intensidad del color la que llega y me enfoca. No duele. Tampoco existe sufrimiento alguno. El efecto hiriente que recibo de los colores en el real y mi inconsciente trastocan otro parámetro, uno que se esconde, debajo-encima, de/en mí para brotar, durante cualquier momento, para llevarme al trabajo.
Entré al Taller de Gráfica «El Topo» por una convención: conocer dónde y cómo trabaja Iván Odín Barrios. Una casa alta, en tres pisos, pintada en blanco, con dos portones y un serial de ventanas que se alargan; el lugar-casa-taller da el espectro de ser la guarida secreta de algún potentado delincuente. La enorme acera que abraza el frente del lugar se va en solitario, resguardada apenas por la descuidada pared de la casa del frente que se oculta detrás de la camioneta-camper.

-Las veinticuatro horas del día transcurren en el mismo espacio y apenas me alcanza para gravar, pintar, diseñar, bosquejar, trazar, revisar, comentar y asegurarme de que lo que empecé ayer continúe por buen camino, que lo de hoy tenga un buen resguardo y lo de mañana me permita seguir respirando con estos alientos de vida que me dan los colores, los pinceles, los ácidos, los electrolisis… Vivo aquí, estudio aquí, trabajo aquí… Aquí se haya mi vida y aquí, también se encuentra lo que seré; el eterno tiempo del pasado y del reloj que transpira su segundero.
Iván hace equipo con Carolina Ramos y Oswaldo Rivera Ese parece ser el secreto del poder que engendra la gráfica del topo: la elaboración conjunta de individuos sumados a una sola personalidad que huye, en busca de nuevos espacios, sobre la camper que se queja todas las noches por la ausencia de carretera, polvo, viento, lluvia, devenires… Lo que se hace ahí, como en las cofradías, parece diluirse ante la presencia de todo extraño, pues ese nuevo rostro ahí silencia los pasos, acalla los movimientos. Lo que se hace ahí, afirmo, es como en las cofradías porque guardan secrecía y secretismo; manejan códigos, se entiende sólo con la vista, saben de ellos por las respiración, la falta de uno robustece al otro para ocupar su lugar de gran maestro sin profanar memorias.

-Me confieso. He sido un hombre solo que peca de estar acompañado. Solo porque al final en este leve espacio aun rodeado por dos o cinco o diez personas tiendo a estar, yo mismo, en soledad con ese otro borgiano. El momento es mío. Peco de estar acompañado porque ahí veo la pulcritud, ahí encuentro el diálogo interior del arte que me vive recorriéndome, a la manera de la sangre, pero que no hay forma de reconocer por método científico alguno.
Luego de recorrer el taller-casa-estudio de Odín Barrios encontré un ser que se transmuta y vive en sí. Un individuo que se lleva en fenomenológico comportamiento artístico. Un artista que, como dice Constantino Cavafis en sus Poemas completos, arriba:
«La ciudad
Dijiste:
‘Iré a otro país, veré otras playas:
buscaré una ciudad mejor que ésta.
Todos mis esfuerzos son fracasos,
y mi corazón, como muerto, está enterrado,
¿Por cuánto tiempo más estaré contemplando estos
despojos?
Adonde vuelvo la mirada
veo sólo las negras ruinas de mi vida,
Aquí, donde tantos años pasé, destruí y perdí’
No encontrarás otro país ni otras playas,
Llevarás por doquier a cuestas tu ciudad;
Caminarás las mismas calles,
Envejecerás en los mismos suburbios,
Encanecerás en las mismas casas.
Siempre llegarás a esta ciudad;
No esperes otra,
No hay barco ni camino para ti.
Al arruinar tu vida en esta parte de la tierra,
La has destrozado en todo el universo»


-Con «Huehuecoyotl» gané el Premio de Arte Joven de Pintura, convocado por el INBA, CONACULTA y el Gobierno de Aguascalientes, a mis 28 años. Representó, además de los 100 mil pesos y la exhibición en diferentes galerías y museos del país, la obra pasó a formar parte del acervo del Museo de Arte de Aguascalientes. El premio más sentido es el que me otorgó el Museo de Arte Virreinal de Guadalupe, porque en ese lugar encontré los alientos para mi creación.
La obra de Iván Odín está llena de huecos que se transforman en pasillos y leves corredores, en corredores que llevan los sonidos del viento, del tiempo, de los misterios de un viejo convento. La obra de Iván Odín es la nueva vista a la naturaleza; la agresión citadina, cosmopolita, a lo natural. Un águila manchada por el baño ácido de la contaminación o un coyote extrapolado en varios sentidos. Silencios y violencia, colores que remarcan y tránsfuga, el artista es una polarización estética del poder y la conciencia de la proyección.

Seminario de Literatura Mexicana