Blog académico que mira en la literatura, la historia y la cultura principalmente mexicana, a través de ensayos, reseñas y archivos, al tiempo que explora temas como la memoria, las bibliotecas, los lectores y la investigación crítica editorial.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Sep/24: encerrón
lunes, 14 de septiembre de 2009
«Casi con certeza, dios no existe» en «God is not Great»
«La única posición que me deja sin disonancias cognitivas es el ateísmo. No es un credo. La muerte es inevitable y remplaza a la vez a las sirenas del paraíso y a las amenazas del infierno. La vida en esta Tierra, con todo su misterio y su belleza y su dolor, debe ser vivida intensamente: caemos y nos levantamos, estamos tristes, confiados, inseguros, sentimos soledad y alegría y amor. No hay nada más; pero yo no quiero nada más».martes, 8 de septiembre de 2009
Maleducar?
Me escribe Napoleón:«El Colegio es muy grande,
nos levantamos muy temprano,
hablamos únicamente en inglés,
te mando un retrato del edificio…»
Ya no robaremos juntos dulces
de las alacenas, ni escaparemos
hacia el río para ahogarnos a medias
y pescar sandías sangrientas.
Ya voy a presentar sexto año;
después, según las probabilidades,
aprenderé todo lo que se deba,
seré médico,
tendré ambiciones, barba, pantalón largo…
Pero si tengo un hijo
haré que nadie nunca le enseñe nada.
Quiero que sea tan perezoso y feliz
como a mí no me dejaron mis padres
ni a mis padres mis abuelos
ni a mis abuelos Dios.
[«El amigo ido» de Salvador Novo]jueves, 20 de agosto de 2009
Del catálogo a la entrevista
- Obra inédita del maestro Emilio Carrasco, interpretada por Edgar Adolfo García Encina
- Soy el mismo creador, aunque invertí más años en un cuadro que en otro
- La imaginación suelta mucho, pero me gusta más lo que transpira, señala
Fuente: http://www.lajornadazacatecas.com.mx/?_f_=getIndiv&id=22674
Texto de Araceli Rodarte.
lunes, 27 de julio de 2009
Words are not the word
Es como si yo, al haberme dedicado a la literatura, hubiera utilizado todos los símbolos sin comprender en realidad su significación. Ya para mí no tiene una importancia vital. Las palabras han dado muerte a las imágnens o las han escondido. Una civilización de palabras es una civilización malsana. Las palabras crean la confusión. Las palabras no son la palabra... El hecho es que las palabras no dicen nada, si se me permite expresarme así... No hay palabras para las experiencias profundas. Cuanto más trato de explicarme, menos me comprendo. Naturalmente que no todo es imposible de decir con palabras: únicamente la verdad desnuda. [Ionesco en su Diario]
jueves, 23 de julio de 2009
El último día: los tiburones
Pues bien, el último día aparecieron los tiburones. / Aparecen unas aletas negras, inocentes / como para precavernos. El mar se vuelve / siniestro, ¿están en todas partes? / Créeme, dejan una estela de seis pies. / ¿No es éste el mismo mar, y ya no jugaremos / en él como antes? / Me gustaba claro y no / demasiado tranquilo, con suficientes olas / para levantarme. Por primera vez / me había atrevido a nadar en lo hondo. / Vinieron al atardecer, la hora / del mar calmo con un brillo de cobre, aún no muy oscuro / para que hubiera luna, aún / bastante claro para verlos fácilmente. Negra / la afilada punta de las aletas.jueves, 16 de julio de 2009
Pregunta escencia-L
Yo, que soy profesor y para quien la literatura, la filosofía, la música y las artes son la materia misma de la vida, ¿cómo voy a traducir esta necesidad a conciencia moral concreta de la necesidad humana, de la injusticia que contribuye en tan gran medida a hacer posible la alta cultura? Las torres que nos aíslan son mucho más que coriáceas que el marfil. No conozco ninguna respuesta convincente.[George Steiner en «Los disidentes del libro», Los logócratas]
martes, 7 de julio de 2009
Prolegómeno lectural a Gabriela Suárez del Real (2de2)

lunes, 6 de julio de 2009
Prolegómeno lectural a Gabriela Suárez del Real (1de2)
[Actos de Fe en los conjuntos sensoriales]
miércoles, 24 de junio de 2009
Memoria Universitaria o el Quehacer del Recuerdo [3de3]
martes, 23 de junio de 2009
Memoria Universitaria o el Quehacer del Recuerdo [2de3]
Hay palabras que existen de siempre; que fueron concebidas en los momentos sin tiempo haciéndose grandes, poderosas o temerarias; que viven a costa de las manecillas del reloj o esperan el embrujo que las reviva del olvido. Prevalecen, también, palabras que nos son propias, de feudo significativo individual dado ya por la cultura, ya por la tradición, ya por la familia, ya por experiencia vivencial. De la misma forma que poseemos el lenguaje gozamos la vida; lo que el destino dio, provee y devendrá… Al recorrer ese puente el ayer es tan propio y ajeno como el hoy o el mañana. Somos, ergo, por la tradición y la novedad. [v/d] Así como existen palabras que deben cuidarse, también hay tiempos que deben velarse/develarse. Recuerdos, acciones, individuos que custodiarse, violando la ignorancia, el polvo o la estulticia. Guerras perdidas, lecturas somnolientas, amores conquistados que no presenciamos, no obstante nos conforman. Parafraseando a Octavio Paz, los ojos, los sentidos, la memoria al ver, al sentir, al recordar esto o aquello, confirman la realidad de lo que ven, de lo que sienten, de lo que recuerdan, tanto como su propia realidad. Reconocimiento mutuo: me reconozco en lo que reconozco, en lo que digo, en lo que veo, en lo que recuerdo. [v/d] En ese auto reconocimiento la memoria hace su trabajo. Por ejemplo, digamos «Fidencio Díaz de la Vega». Un hombre que ignoramos lugar, fecha de nacimiento y muerte; sin embargo sabemos fue un extraordinario maestro de pintura y director en lo que fuera entonces el Colegio San Luis Gonzaga, luego Instituto Literario de Zacatecas. Estamos, por así decirlo, al corriente de su formación en las ciudades de Veracruz y México y su llegada a esta entidad, además de su labor en la serigrafía, publicidad y más. Intuimos que sus alumnos le tuvieron gran aprecio y murió en la capital de nuestro estado, no sin dejar escuela y muestra de su purista trabajo.

Uno de los retratos de Santos Degollado y el de Ignacio Zaragoza, fueron ejecutados por don Fidencio Díaz de la Vega. Aunque su obra alcanza una excelente calidad, sólo existen actualmente en Zacatecas algunos de sus cuadros, precisamente en la universidad donde se conserva su memoria. [CP] Tras haber permanecido cerrado durante dos años, el 1868 reabrió sus puertas el Instituto Literario de Zacatecas, intitulado ya como Instituto Literario de García. Fue en ese año cuando probablemente Díaz de la Vega llegó a Zacatecas a hacerse cargo de la cátedra de dibujo. Se distinguió por su notable trayectoria educativa, pues fue prefecto del Instituto, vice-director en 1873 y posteriormente su [bis] director en 1874. La tradición universitaria le recuerda por su bonhomía y actitud paternal con los estudiantes; sabemos que fue autor de una considerable obra pictórica que sin embargo ha sido poco conocida. Un retrato de este personaje se conserva en la pinacoteca de la Universidad Autónoma de Zacatecas, al igual que una de sus dos mesas revueltas. [CP] Hasta ahora no se había consignado que Fidencio fue durante muchos años alumno de la Academia de San Carlos y trabajó directamente bajo la dirección de Pelegrín Clavé. No hemos averiguado la fecha ni el lugar de su nacimiento, pero es muy probable que haya muerto en esta ciudad de Zacatecas. [CP] Su obra fue prolífica y todavía a principios de la década de los 60 del siglo XX, se conservaban varias de sus piezas en las colecciones de la Escuela Nacional de Bellas Artes, heredera de la Academia de San Carlos, que fueron catalogadas por don Manuel Romero de Terreros. Las obras son de varios tipos, como correspondía a la que producían los estudiantes en el proceso de su formación. [CP] Por ejemplo se han enumerado sus óleos, copias de otras obras: una Virgen de Belén, copia de P. de Cortona; Piernas de un ángel, copia de Podesti; El divino Salvador, copia de Flores; [bis] [CP] Óleos originales del autor: El apóstol Santiago, el Menor; Santiago Apóstol; Media figura de Abraham; San Sebastián; Juan Guttenberg; Juan Sancio enseñando a pintar a su hijo Rafael –siendo éste quizá el más reconocido de sus trabajos-; San Miguel venciendo a Luzbel y, finalmente, Las tres Marías en el sepulcro del Salvador.
De cualquier manera, su presencia en la vieja escuela de San Carlos debe ser anterior, pues en la fecha que hemos anotado, sus destrezas no eran precisamente las de un novicio. En pintura y dibujo del natural obtuvo don Fidencio dos menciones honoríficas en 1854, y al año siguiente consiguió, por un par de cuadros premiados, la pensión de la academia y un tercer lugar en la clase de desnudo tomado del modelo vivo. Fueron varios los reconocimientos similares que recibió el pintor durante su estancia en la academia, la cual se extendió, por lo menos, hasta 1857.
-
De libros brujos Edgar A. G. Encina Este artículo fue publicado en la revista Crítica. Fondo y forma Susan en el quehacer ...
-
Cynthia García Bañuelos y Edgar A. G: Encina. 2025. «Una geografía del espacio femenino. El mapa del cuerpo en “ ¿Dónde estás, corazón?” ...




