lunes, 25 de julio de 2022

Podcast Una charla como cualquiera: Hablar de librerías


 

En el podcast Una charla como cualquiera, que modera Armando Enríquez Vázquez en compañía de Marcos Villa Juárez, nos detuvimos a hablar de Las librerías de viejo en México. Notas y guiños desde La Galera.

El podcast se realiza en alianza con el Seminario Interdisciplinario de Bibliología y Conversatorio de Libros sobre Libros, del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

viernes, 15 de julio de 2022

Las marcas de la edición: Kurt Wolff

La casualidad del éxito: Kurt Wolff
Las marcas de la edición

EdgarA. G. Encina


Una versión de este documento ha sido publicada en la revista QuehacerUAZ


Tomé atención del nombre Kurt Wolff (Bonn, 1887-1963) por La marca del editor (Anagrama, 2014) de Roberto Calasso (Florencia, 1941-2021). Para el italiano, Wolff es el único genio de la edición que puede compartir páginas con Aldo Manucio (Bassiano, 1449-1515). La categoría se la ganó fundamentalmente por dos aspectos. El primero, su carácter innovador en la arquitectura editorial. El segundo, por ser el último representante europeo de lo que hoy se considera editor de primera línea.

            Wolff se inició en la editorial alemana Rowohlt, fundada en 1908 por Ernst Rowohlt (Bremen, 1887-1960) y que continúa vigente. Al poco tiempo, en 1913, tomó la aventura personal de abrir, junto con su esposa Hellen, Kurt Wolff Verlag que debió cerrar en 1930 por desajustes financieros. En esa época combinaba labores con Pantheon Case Editrice, del que fue cofundador en 1924. Al iniciar la década de 1940 la pareja migró a New York donde, en 1942, al lado de Jacques Schiffrin (Bakú, 1892-1950) echaron a andar PantheonBooks, que a la postre André Schiffrin (París, 1935) tomaría la batuta hasta 1990. De vuelta en Alemania fundaron Kurt & Helen Wolff Books en 1961.




            Vale destacar un par de asuntos. El primero, que en reconocimiento a sus labores se estableció en 1996 el «Helen & Kurt Wolff Translator’s Price», otorgado por el Goethe-Institut New York [https://www.goethe.de/ins/us/en/sta/ney.html] con el monto de 10 mil dólares y la residencia en el festival Literarisches Colloquium Berlin. El segundo, el matrimonio fue testigo hablante del cambio que avecinaba en el mundo editorial, pues cuando en 1959 un sello norteamericano decidió postular el mercado de valores el sector inició la transformación a sociedades anónimas, que sólo atienden al beneficio de inversores

A Wolff se le señala como el descubridor de autores como Franz Kafka, Heinrich Mann, Georg Trakl, Franz Werfel, Karl Kraus, Robert Salser, que dio a conocer en la colección Der Jüngste Tag (El día del Juicio), de 1913 a 1921. Esto, señala Calasso, no sólo permite descubrir su gran olfato, también lleva a ver el refinado gusto para el diseño de libros, muchas veces apoyado por artistas gráficos reclutados para aportar al sentido estético. La colección estuvo pensada en impresos en material de buena calidad, empastados en caja oscura con el centro en postulantes claros para remarcar los créditos. El más famoso de los libros del repertorio es el número 34, Das urteil. Eine Geschichte (El proceso) de Kafka. Este elemento corrobora la primera tesis de Calasso: el alemán impuso un carácter innovador en la arquitectura editorial, entendida desde el diseño de impresos hasta la formación de lectores.



            En Autores, libros, aventuras. Observaciones y recuerdos de un editor, seguidode la correspondencia del autor con Franz Kafka (Acantilado, 2010) Kurt Wolff escribe a la manera de las memorias. El inicio no puede ser más memorable:

Llevo cincuenta y cinco años oyendo la pregunta: «¿Dónde aprendió usted su oficio?». La respuesta es siempre la misma: en ninguna Parte.

       Se me antoja un atractivo especial de nuestra profesión el que no pueda aprenderse. Me contestan: «¿No sería útil haber trabajado en una imprenta y taller de encuadernación?». ¿Por qué? Yo no pretendo ni componer ni imprimir ni encuadernar libros. O me dicen que al menos sería deseable haber trabajado una temporada corta, en una librería. ¿Por qué? Desde los doce años he pasado horas y horas, casi a diario, en librerías, tanto en mi país como cuando estaba de viaje. Me es indiferente estar a un lado o al otro del mostrador, ser comprador o vendedor. Quien siente pasión por los libros y por la profesión de editor se siente como en casa en las librerías. Tampoco creo en la importancia de doctor.

 

            Al carácter empírico del oficio suma la fortuna y algo de temeridad. Con ese conocimiento y audacia, sumado al gusto literario, el editor puede determinar si una obra o un autor tendrá lectores o no. Pues por:

buen gusto no sólo entiendo la capacidad de juzgar y de detectar la calidad de una obra literaria. El buen gusto debería comprender también un sentimiento de seguridad con respecto a la forma –formato, composición, tipo de letra, encuadernación, camisa– en la que debe presentarse un libro. El gusto literario, por otra parte, tiene que estar unido al instinto para saber si un libro tendrá acogida entre una minoría de lectores o si su tema u su forma resultan adecuados para un círculo amplio. Eso determina de manera decisiva las cifras de la tirada y la publicidad del libro, y hay que tener cuidado con no dejarse llevar por el entusiasmo personal y crearse expectativas demasiado optimistas.)





            Las anteriores referencias permiten entrever la valía de las memorias de los editores porque, por ejemplo, exhiben la defensa del autor literario y, en este caso, retrata la época de los editores de primera línea, ahora en peligro de extinción. Para estos personajes el valor está en el catálogo y en la fuerza de sus autores, con diferencia de nuestra época que el volumen de ventas, las conexiones políticas y la sustentabilidad financiera dominan intereses. La credibilidad del catálogo provee de confianza al lector y, con ello, la comprobación de la segunda tesis de Calasso que vio en Wolf al, quizá, el último de los representantes europeos en la edición de primera línea.



[1] Pantheon Books fue adquirida en 1961 por Bennet Cerf para formar parte de Random House. En la actualidad es parte de Knopf Doubleday Publishing Gorup.

martes, 28 de junio de 2022

Las marcas de la edición: Aldo Manucio

El libro que sueña la Batalla de amor: Aldo Manucio
Las marcas de la edición

 

Edgar A. G. Encina
Artículo publicado por la revista Quehacer

 

  

En Nadie Acabarácon los libros (Lumen, 2010) al conversar Umberto Eco con Jean-Claude Carrière, soltó una frase que se ha vuelto el best seller de las solapas para los defensores del impreso. El italiano ha dicho que el libro es una invención única e irrepetible, similar a la cuchara o el martillo, que una vez aparecidos es imposible sustituirles o mejorarles en sustancia. También ha expuesto la posibilidad del cambio material sin que se trastoque lo profundo e innato. La idea es irrebatible, pero mejorable.

 

         

   El libro en esencia es inmodificable, pero materialmente diverso, extenso e híbrido y, por ello, inacabado del todo. Lo demostró Aldo Manucio (Bassiano, 1449-1515) en plena efervescencia de los tipos móviles inventados hacia 1450 por Johannes Gutenberg (Maguncia, c1400-1468). El italiano, escribe Alessandro Marzo Magno en Los primeros editores (Malpaso, 2017), fue:

…un genio absoluto, alguien rompedor, un revolucionario que marcó un antes y un después en la historia de la edición. Aún hoy convivimos con sus intuiciones… Piensen ustedes en el libro de bolsillo. Lo inventó Manuzio. ¿Y la cursiva (que no por casualidad en inglés se llama italic)? Obra de Manuzio. ¿Los best Sellers? Manuzio fue el primero en imprimirlos. Como ya se ha mencionado, logró que Petrarca (muerto un siglo y medio antes) vendiera la astronómica cantidad de 100.000 ejemplares (obviamente, no solo en su edición). Si 100.000 ejemplares representan un gran éxito hoy en día, imaginemos a principios del siglo xvi. Y además revoluciona el uso de la puntuación, convirtiéndose en el padre del punto y coma; es el primero en usarlo por sugerencia del humanista Pietro Bembo. Lo traslada del griego al latín y a la lengua vulgar, a la que añade apóstrofos y acentos.

            Entre sus memorables aportes está el Hypnerotomacha Poliphili que, en consonancia con la narración, debía traducirse como Batalla de amor en sueño. Wikipedia le llamó Sueño de Polifilo atribuyéndosela al dominico Francesco Colonna, sin ninguna fuente veraz contundente ni respeto o enunciación a los otros probables nombres que también se la atribuyen. Los estudios más serios prefieren continuar sin atribuirla a ningún autor. Se trata de una primera novela expuesta con lenguaje imaginario y de construcción híbrida. Publicada en 1499, el volumen infolio combina el italiano, griego y latín para el relato, el hebreo y árabe en los grabados, fue un éxito comercial extendido hasta el siglo xviii. En la actualidad es posible adquirir versiones facsimilares, aunque con dificultades. Amazon ofrece la versión de Ediciones del Pórtico de 1981, en italiano, en 305 dólares y Busca Libre la de Benediction Books de 2009, en inglés, por 435 pesos.




            Roberto Calasso vio en La marca del editor (Anagrama, 2015) «un golpe de genialidad, único e irrepetible» en el incunable que narra la historia de amor de Poliphilo por Polia. Ésta, al negársele, provocó en él trastornos nocturnos y sueños impresionantes que le llevaron a viajar entre bosques y doncellas, a ninfas y templos, a casorios y desdoblamientos. Se trata de un complejo entramado de sudoraciones alucinantes acompañado por 172 grabados en madera que aluden a la mitología clásica. Este elemento artístico colocó a Hypnerotomacha Poliphili como la obra más bella y mayor lograda por el taller del italiano:

…donde se aúna la belleza del tipo redondo, las bellísimas ilustraciones y la calidad del trabajo del tirador. Quizá la causa esté en que de todas las obras principales de Aldo, sólo este libro lo imprimió por encargo, y, por lo tanto, la ayuda financiera recibida le permitió dedicar tiempo y atención excepcionales a este trabajo» (bne, prensa, 2017).

De entonces a la fecha, cantidad de libros ilustrados han aparecido en los estantes de las librerías para recordarnos la azarosa y apasionada relación que celebran la palabra y la imagen, sin buscar el dominio de una sobre la otra. Continuando a pie de página la idea de Eco que abre el presente artículo, Hypnerotomacha Poliphili es una manera más del libro, como lo puede ser la cuchara alargada o sopera o para untar, salvo que esta tiene, motivada por los azares amorosos, páginas embellecidas por imágenes. Libros ilustrados, álbumes, novelas gráficas, libros silentes, libros-álbum y más, son términos y usos que le damos a la relación múltiple y diversa que llevan imagen y letra, y que encuentran su origen insuperable en la Batalla de amor en sueño.




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miércoles, 22 de junio de 2022

Las marcas de la edición: Mario Muchnic

Edición de gran aliento: Mario Muchnick
Las marcas de la edición

 

Este artículo ha sido publicado en la revista Quehcer

  

Con la lectura Editar Guerra y paz (Gris Tormenta, 2022) del recién fallecido Marion Muchnic (Buenos Aires, 1931-2022) es imposible escapar a la imagen de un hombre encanecido, poco entrado en carnes, sentado frente a su ordenador con la joroba de quien se ha habituado a trabajar sentado y a levantar poco la mirada encima de la ventana. Por el relato es posible pensarlo acompañado de una libretilla de notas y dos voluminosos montones de hojas; impresiones de prueba que o habían pasado la revisión o eran guion para la lectura del día. El impreso se estructura con «Leer Guerra y paz» de Ida Vitale (Montevideo, 1923) y «Notas a la primera edición» junto al «Diario» del autor, fechado del 15 de febrero de 2002 al 22 de octubre de 2003.




            Esa imagen algo histérica la sugiere Muchnic de sí mismo manoteando constantemente al ordenador y volviendo a las hojas descartadas para cerciorarse de los apuntes, de las palabras, de la consistencia de las líneas. Es una combinación doble; por un lado, retrata el ir y venir frenético en el que se prospera con lentitud y, por el otro, presenta una escena de enamoramiento rudo donde la página se muestra dispuesta y el seductor enredado en sus propias artimañas. Escena de enamoramiento porque desde el prólogo, firmado por Vitale, se da un cierre que esparce mensajes íntimos de hondo sonoridad:

Pero pronto llegaría el tiempo en que el lenguaje discutiera el prestigio de las imágenes; el tiempo en que lo que no se entendía fácilmente, lo que estaba detrás de las palabras, supliera el atropello de los oros y los azules; en que nos conmoviera no la belleza visual, sino la profundidad de los sentimientos, o el interés de una historia no menos rica en misterios, cuyos personajes vivos en los libros, revivían al leerlos. El oro no estaba ya en las máscaras, sino en palabras que nos forzaban a la lectura reiterada. El tiempo, para mí, de Guerra y paz

            Este nervio que llevará a discutir «el prestigio de las imágenes» frente al poder de la palabra se describe con:

La edición de Guerra y paz publicada en estos días por [El Aleph editores y] este Taller, fruto de cuatro años y medio de trabajo, pero también de una vida marcada por lo que, según muchos, es la mejor novela jamás escrita, ha sido una sucesión de coincidencias, percances y sorpresas dignas de un sainete, obstáculos a duras penas superados, problemas con soluciones felices y, sobre todo, momentos de gracia probablemente suscitados por el mismo texto de Tolstoi.

Rodeado de amigos que han vivido esta aventura muy de cerca, influido y alentado por ellos, he decidido narrar los hechos para beneficio de generaciones futuras de jóvenes editores.

Si las hay.

El cierre puede desconcertar por el guiño a La edición sin ediciones (Era, 2001) de André Schriffin (París, 1935), pero en todo caso tiene una intención alegre y positiva frente a sus colegas que le leen. Editar Guerra y paz hace un recorrido ameno por las intenciones de traducir y editar la mejor versión al castellano de la novela. Uno de los motores será enfrentar los errores, malas intenciones y desencuentros en el trabajo de José Laín Entralgo y Francisco José Alcántar, editado por Planeta en 1998. Para realizar la titánica labor, Lydia Kúper (Lodz, 1914-2011) traduce y corrige del ruso y francés al castellano con determinación filológica y puntiaguda voz poética, Ricardo Di Fonzó realizó el seguimiento a las correcciones limpiando el documento, José Luis Casares corrigió «de primeras», Elsa Otero hizo de correctora y verificadora, y Mario se volcó sobre el documento general, con penúltimas lecturas, contemplando notas, ultimas revisiones e impresiones finales.




Las labores editoriales finalizaron en agosto de 2003, debido a la cantidad de «correcciones gordas» no previstas, dando paso al financiamiento, resuelto de manera fortuita con el apoyo de inversionistas amigos y aventureros. El tema no fue sencillo, pues era necesario asumir los costos de un proyecto largo aliento que, por suerte, contó con la solidaridad de personas como Eduardo, el ilustrador que elaboró las cubiertas sin cobrar. Aunado, estuvo presente el rumor de otra traducción, en ese caso a la «otra» versión original más breve, disminuida y de bolsillo elaborada por Zajarov, que le quitaba toda la «carnita» a la novela y modificaba el tema de la muerte del príncipe Andéi y Petia Rostov. Al final, aquella imagen histérica se apacigua con la puesta en venta de Guerra y paz, apostando no sólo a esos «editores jóvenes», sino también a los lectores jóvenes, «si los hay».

 


miércoles, 8 de junio de 2022

Vida librera, Casasola

Hombres en una biblioteca: Casasola
vida librera 



01

Imaginario lopezvelardeano.

Es 1910 y Agustín Víctor Casasola (CdM, 1874-1938) fotografió a estos «Hombres en una biblioteca». Para entonces, el joven veinteañero Ramón López Velarde se encuentra a seis años de su debut poético con «La sangre devota», aunque ya cuenta con experiencia autoral. Son los prolegómenos Revolucionarios de los que afirma José Luis Martínez que «En aquel año, López Velarde, junto con algunos de sus amigos, se une a la causa maderista. Cuando Francisco I. Madero es aprehendido y llevado a San Luis Potosí, el poeta lo conoce, excursiona con él por los alrededores de la ciudad, actúa como su defensor y, acaso, colabora en la redacción del Plan de San Luis». Tesis cuestionable, materialmente imposible. En la imagen, más allá de la descripción que puede provocarnos, tres individuos se encuentran absortos entre lecturas y anotaciones. Aquí no es posible imaginar al jerezano, pues esta biblioteca indeterminada se encuentra en la Ciudad de México, pero sí podemos situarlo en otro escenario provinciano similar, donde el trabajo intelectual estuvo bañado de luces y oscuros.

miércoles, 16 de marzo de 2022

Vida librera: el decálogo

 

Ilustración Cyrridwen




Folletinar la librería
Decálogo de sobrevivencia independentista

 

Edgar A. G. Encina
Este artículo fue publicado en la revista Quehacer 

 

 

 

Dos librerías chiapanecas han hecho público el Decálogo para crear una librería independiente (agosto 2021). Lo redactaron Agustín Villella, de Librería La Cosecha en San Cristóbal, y Samuel Albores, de Librería LaLiLu en Comitán de Domínguez, con diseño de Ximena Broncoli. Se trata de un fanzine de 20 páginas en formato de bolsillo e impreso en hojas color pastel, con costo de 50 pesos que incluye el envío por Correos de México.

            Es una obrita frágil y esbelta, pensada con el atino de la elegancia y la sutileza, que sirve como introducción al gran tema de abrir una librería sin perecer en la aventura o, si se muere en el lance, hacerlo sin extraviar la dignidad y el gozo. Es, permítaseme el juego, el pase de entrada y la nota de apuntes primigenios para comenzar a idear la librería de barrio que quieres abrir, lector, y no terminas de ver por dónde. Sus maneras físicas recuerdan a los folletines decimonónicos, con el acento que éste va escrito con lenguaje inclusivo.




            Decálogo se circunscribe en una tradición más o menos moderna de libreros que escriben sobre la experiencia del oficio, la racionalizan y exponen modos de llevar el barco a buen puerto, con la salvedad de que acá van ligeros. En el catálogo comparte estante con, por ejemplo, La librería como negocio. Economía y admistración de Giorgio Brunetti, Umberto Collesei, Tiziano Vescovi y Ugo Sòtero, traducción de Maia F. Miret (fce, 2004), Vender el alma. El oficio de librero de Romano Montroni, traducción de Gabriela Romairone (fce, 207), o Tocar, dudar, hojear. La librería Ombres Blanches de Christian Thorel, traducción de Gabriela Torregosa (Trama, 2018).

            Los temas trabajados son:

1.        El catálogo debería poder convertirse en tu biblioteca.

2.        La formación lectora es el cimiento.

3.        La librería es siempre colectiva

4.        Jamás serás Funes el memorioso.

5.        Que las editoriales se vuelvan tus amigas.

6.        El gran orden.

7.        De la amabilidad y el juicio.

8.        La librería como hogar.

9.        Un buen equipo es lo ideal.

10.    ¿Quién regala un pdf para un cumpleaños?

Desarrollado desde la idea que librería es un modelo de negocio y hábitat de humanos rarillos que necesitan apapacho, el fanzine provoca a pensar la tienda de libros como segunda casa o club-hermandad o espacio para terapias sociales o centro cultural o gimnasio del espíritu y la imaginación. Emprender todo negocio cultural siempre ha implicado retos sociales y económicos. Para dar ese paso, una regla que subyace para la buena administración es la persistencia, sensibilidad, inteligencia y las buenas amistades, que acá se presumen con otras librerías como Máquina de aplausos, Polilla Librería y Volcana, lugar común (CdMx); Ricos Juegos (Guadalajara), Planta libre (Mexicalli), El Traspatio (Morelia) y Garabato Libros (Bogotá).

            La escritura de los libreros fusiona la escritura personal con la experiencia lectora, el conocimiento del oficio y las ciencias administrativas, abriéndose paso como potente forma narratológica y categoría literaria En el siglo xix el relato bibliófilo apareció como tema de escritura y hasta de preocupación de salud social. En el xx se alimentó el retrato de las bibliotecas personales e institucionales. En el xxi las librerías se asoman con la clara intensión de posicionarse en el librero y el Decálogo para crear una librería independiente se agrega al corpus, en este caso con la atenuante filial que lleva la literatura de folletín y la impresión de que la fiesta que inició la noche de ayer continúa esta mañana.


miércoles, 23 de febrero de 2022

Vida librera: Club Malagobia

 




Inesperado esperado
Club Malagobia
 
Edgar A. G. Encina

 

 

 Club Malagobia, Libros y Café es un proyecto de Erik Fonseca. Llegué a él por el podcast Ciudad Literaria, Libros & Viajes que conduce Karla Ceceña. Club Malabogia está en redes, particularmente en Instagram. Es, en el sentido más actual, reedición de las librerías itinerantes y de los clubes de lectura decimonónicos donde se iba a leer el diario o alguna novela no muy asequible, se aprovechaba para fumar, beber café o algo con espíritu y departir sobre cultura, política o sociedad. Acá lo que Fonseca tiene es una librería-club itinerante que se desplaza por la Ciudad de México y puede circular en una bicicleta que arrastra un coche exhibiendo material gráfico o andar con un maletín que abre en alguna alameda, banquillo o plazoleta. Tiene su chiste porque, como el espíritu de las letras, Malagobia se mueve con el soplido del viento, se agita al carácter del clima y se ciñe al ánimo de su administrador; su andar es impredecible como la corriente del rio y, quiero apostar, muy del olfato del librero que cree que los clientes están hoy en un lugar en el que no estarán mañana.

            Si la memoria no me falta, escribí a Malagobia para enterarme de los pormenores de la membresía y registrarme en el mes de diciembre. Por alguna razón que los sociólogos y psicólogos tienen clara, este tipo de invitaciones de pertenencia me llaman como el aullido del lobo alfa a la manada; así que allá fui. La mecánica de suscripción, continuación o dada de baja es simple. Hay que pagar 879 pesos al trimestre, vía deposito en cuenta bancaria; llenar un breve cuestionario, que indica los intereses literarios y la dirección postal de envío, y definir las maneras en que se quiere recibir tres títulos de libros de literatura o ensayo, de títulos aleatorios y que bien pueden ser usados o nuevos. Es un envite y una lotería, porque hay de por medio un juego de azar en el que no se pierde, pero está en condición expectante por lo que se obtendrá. Como un ciego que va por la calle transitada, éste sabe el número de pasos y las veces que debe girar para ir del punto A al punto B, aunque tiene en cuenta que algo puede suceder, un charco, un perro, un transeúnte despistado, una variación que puede modificar definitoriamente el viaje.


            

En el primer envío llegó Parménides de César Aira (Literatura Mondadori, 2006), novela que relata «la historia triste y fatal del escritor Perinola, que vivió a comienzos del siglo quinto antes de Cristo en una colonia griega de la costa italiana del sur» y que fue el primer escritor fantasma de la historia. La sorpresa se agrandó con el obsequio de cuando era feliz e indocumentado de Gabriel García Márquez (Oveja Negra, 1984), un escuálido impreso con sello colombiano que ahonda sobre la escritura y los estados de ánimo. Junto tres papelillos que hicieron delicias en mi imaginación. El primero, una postal firmada por Chito Alejos, en el San Luis Potosí de los 80’s, dirigida a Jorge Rosales y su familia: un relato personal que ahora por sí mismo es entrañable. El segundo, el mapa de Europa que muestra los lugares más importantes en la vida, seguramente recortado de una revista de los 90’s. El tercero, una misiva personal de Fonseca a la que de alguna manera ahora respondo, y no. En el segundo envío aparecieron las Crónicas desde el piso de ventas de Iván Farías (Divague, 2018), historia personal y entrometida de un librero que se siente familiar de todo cantinero y farmacéutico, junto al Decálogo para crear una librería independiente de Agustín Villella y Samuel Albores (Librería La Cosecha y Librería LaLiLu, 2021), edición chiapaneca a la que venía rastreando pero me había sido imposible adquirir, junto a dos postales, una de El torito de Jill Harley y otra de Nos con el #youAreIMPOSSIBLE.

            Estoy a la espera de marzo para las lecturas y las sorpresas, atendiendo que renovaré la suscripción porque en este breve ejercicio he encontrado una simpática novedad. Como las cartas de los marineros que fueron escritas y esperan puerto para ser enviadas, así entiendo mi espera y aguardo noticias del viajero.


Artículo publicado en la revista Quehacer




jueves, 6 de enero de 2022

El caso Genaro García Valdés en el capítulo de la bibliofilia y las librerías

 




G. Encina, Edgar A., «Relaciones extravagantes. Notas parael estudio de la bibliofilia y las librerías: el caso Genaro García Valdés», Redoma, vol. 1, núm. 3, enero-marzo 2020, pp. 47-59.

 

 

 

Resumen.

Genaro García Valdés nació en Fresnillo, Zacatecas, en agosto de 1867 y murió en 1920 en la Ciudad de México. Fue hijo de Trinidad García (1823-1886), ex gobernador del estado de Zacatecas. Estudió en la Escuela de jurisprudencia y fue diputado entre 1882 y 1889. Su biografía profesional está vinculada a la academia y la política. La página electrónica de la biblioteca «Genaro García» de la Universidad de Texas ofrece un panorama sucinto, pero preciso de la carrera individual del personaje.

El presente documento es elaborado a partir de notas y conjeturas biográficas, bibliográficas y hemerográficas del personaje desde tres ópticas: bibliomanía y bibliofilia, mercar libros y la librería biblioteca. El interés es dibujar un panorama estructurado de algunos perfiles que el personaje desarrolló como amante de los libros y coleccionista de joyas bibliográficas y partícipe de un capítulo internacional al trasladar su obra (biblioteca) a una universidad norteamericana para su resguardo y administración. Aquí no interesan los pormenores del traslado de la biblioteca sino la forma de construcción, cómo García Valdés hizo para armar el importante volumen gráfico-impreso y lo que pudo, imaginemos, inquietarle a su partida. Es uno de los bibliófilos más importantes del siglo xix mexicano.

 

Summary.

Genaro García Valdés was born in Fresnillo, Zacatecas, in August 1867 and died in 1920 in México City. He was the son of Trinidad García (1823-1886), former governor of the state of Zacatecas. He studied at the School of Jurisprudence and was a legislator between 1882 and 1889. His professional biography is linked to academia and politics. The library’s website of the Genaro García Collection at the University of Texas offers a succinct, but accurate overview of the character’s individual career.

This document has been prepared from notes and biographical, bibliographic and hemerographic conjetures of the character from three perspectives: bibliomania a bibliophilia, to buy books and the bookstore library. The interest is to draw a structured panorama of some profiles that our character developed as a lover of books and a collector o bibliographic jewel a participant in an international chapter by transferring his work (library) to a North American university for its protection and administration. Here it is hot the de details of the transfer of the library that are interested, but the way of construction, how García Valdés did to put together the important graphic-printed volume and what he could, let us imagine, disturb him his departure. He is one of the most important bibliophiles of the Mexican 19th century.

lunes, 6 de diciembre de 2021

Notas al centenario luctuoso de RLV: «Las Librerías, Zacatecas y el poeta»




Las librerías, Zacatecas y el poeta
Notas al Centenario luctuoso de Ramón López Velarde

 

Edgar A. G. Encina





Este es el primer párrafo de documento publicado en la revista electrónica Quehacer y que forma parte de un proyecto que revisa los ambientes y las culturas librescas que habitó Ramón López Velarde, próximo a publicarse.


Del entorno librario lopezvelardeano se han redactado, sobre todo, líneas esparcidas, algo sórdidas y de suave aliento. En general, es un tema que han acariciado los lectores más citados de Ramón López Velarde como Gabriel Zaid, José Emilio Pacheco, Guillermo Sheridan, José Luis Martínez, Sofía Ramírez, Octavio Paz, Ernesto Lumbreras, Juan Villoro, Fernando Fernández, Rocío Cerón e Israel Ramírez. Estos y otros, a su manera y desde sus prospectivas, le han abrazado con vehemencia y algo de robustés, interviniendo con migas, datos duros y elementos que guiñan a posibles investigaciones. Mi aportación al tema ha sido escuálida. De vez en cuando sumo notas, referencias, descubrimientos, azares y preguntas. Lo más sólido ha sido publicado como «El ambiente libresco lopezvelardeano. Escenarios editoriales y librarios en La sangre devota (1916), Zozobra (1919) y “La suave patria” (1921)» en Desdeñoso de la publicidad, convenido de la vanidad de la imprenta. Estudios críticos en torno a Ramón López Velarde (uaz, izc, ijr; 2021), coordinado por Berenice Reyes Herrera y el que escribe. 





martes, 23 de noviembre de 2021

Círculo de lectura. Historia y teoría del arte

 



Círculo de lectura.
Historia y teoría del arte

 

Centro de la Gráfica de Zacatecas/uvc

 

Mujeres lectoras en el arte
Edgar A. G. Encina




miércoles 24/noviembre
11:00hrs







martes, 9 de noviembre de 2021

Conferencia CAMZAC: «Cultura libresca y consumos imaginarios»

 


Seminario Permanente de Investigación
El Saber Sabio y El Saber Didáctico

 

Conferencia 
Cultura libresca y consumos imaginarios.
Notas al negocio libreril mexicanos, siglos xix, xx y xxi

 

Presenta
Dr. Edgar A. G. Encina

 

Centro de Actualización del Magisterio en Zacatecas

 

Enlace en la página de Facebook de
Estudios Históricos, Literarios y de Procesos Educativos


Seminario de Literatura Mexicana