viernes, 21 de febrero de 2025

Notas al «Léxico tipográfico e histórico«» de José López-Dóñez (UAM, 2023)

 


La obra sindicalista
notas al Léxico tipográfico e histórico de José López-Dóñez (uam, 2023)

 

Edgar A. G. Encina


Una versión de este documento ha sido publicada en Gaceta universitaria de abril de 2025.

El 12 de octubre de 1923 José López-Dóñez vio salir de los Talleres Gráficos de la Nación su Léxico tipográfico e histórico. En el colofón, además de precisar la fecha, agradecía a Miguel Arriaga Ledesma, jefe del departamento de correctores, a Luis López Cortés, regente de los talleres del Diario Oficial, y a la Unión de Obreros y Empleados de Artes Gráficas de los Talleres Oficiales. Anota en el «Pórtico» que el propósito de la obra fue:

—al reunir en un corto volumen la mayor suma de tecnicismos tipográficos— no es el de difundir un acto de sapiencia que no cuadra con la honradez de mi sentido moral, sino el de facilitar al impresor un sencillo ordenamiento de las «cosas» que le son más familiares en el seno del taller, y que si bien es cierto no son tantas ni pude escribirlas con la galanura que el tipógrafo merece por su ilustración y por el lugar no muy rudimentario que ocupa en sociedad, también lo es que mi voluntad y mis propósito estén libres de mácula y no persiguen mercantilismos que pudieran empujar mi pensamiento y buen deseo hacia el abismo en que naufragan los egoísmos contemporáneos.

Para conmemorar el centenario de la aparición del impreso, la Universidad Autónoma Metropolitana ha publicado una versión contemporánea. En la moderna edición se incluye el «Estudio introductorio» de Marina Garone Gravier, «Una nota biográfica» de José G. Escobedo y los grabados del alfabeto con «tema libresco para abrir cada sección de entradas» por Alec Dempster. Éste último es un reconocido artista visual méxico-canadiense que incluye, en el impreso, los detales que motivaron o inspiraron cada una de las letras capitulares.

José López-Dóñez en las Notas biográficas de José G. Escobedo

José G. Escobedo es un personaje semi conocido que escribió sus Notas biográficas dedicadas a Los valores morales e intelectuales y familias de quienes promovieron la agremiación obrera y campesina de México —ya extintos— y actuarios en los últimos cincuenta años. La publicación fue «patrocinada por el Lic. Manuel Ramírez Velázquez. Srio. del Trabajo y Previsión Social» en el otrora Distrito Federal en 1951. A cada apunte biográfico se integra un fotograbado del personaje estudiado. Entre los biografiados aparecen Ricardo Flores Magón, Lázaro Gutiérrez de Lara, Leonardo Hernández, Ciro Mendoza, César Pandelo y Luis Méndez. López-Dóñez, aparece en las páginas catorce a dieciséis. Dice que fue «De temperamento irascible; muy disgustado. Con suma frecuencia se criticaba a sí mismo. Filólogo. Probablemente, y en cierta época, el mejor corrector de pruebas con que contara la Ciudad de México». Agrega, fue autor de Lexicografía gramática y literaria de la lengua castellana, Lexicología de verbos castellanos inadmitidos para la Real Academia y Diccionario manual enciclopédico de homófonos castellanos. Al último título, que fue prensado entre 1828 y 1829 por la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Alberto M. Brambila hizo correcciones en Tirones de Orejas (Guadalajara, 1930).

Marina Garone Gravier estudia breve pero profundamente el Léxico tipográfico e histórico y a su autor. Al principio elabora las distinciones entre lexicología y lexicografía; así como de glosario, vocabulario, lexicón y diccionario, refiriendo, por ejemplo, la Introducción a la lexicografía moderna (Madrid, 1900) de Julio Casares y el Vocabulario bibliográfico (Argentina, 1952) Domingo Bounocore o el Léxico bibliográfico (México, 1959) de Juan B. Iguíniz. Distingue que, por un lado, léxico «se refiere al vocabulario de un idioma o región» y que «un glosario se diferencia de un diccionario, aunque ambos tienen definiciones de palabras, porque en el primero sólo encontraremos términos propios de un campo particular, mientras que en el segundo figuran de cualquier aspecto, sin distinción».

José López-Dóñez por Alec Dempster en la edición de la uam

En esa tónica del relato, afirma que la historia de los diccionarios en México es profunda. Para soportar el argumento se remonta al primer periodo novohispano, a los trabajos de Fray Alonso de Molina al náhuatl y de Fray Maturino Gilberti al purépecha, para saltar al siglo XX, tiempo en que el aumentaron las variantes y clases de diccionarios de forma «exponencial». Seguido elabora un mapeo de estudio por algunos de los escritos raros o inéditos de López-Dóñez, como el «Cómputo especificativo y selectivo de las veces que Cervantes escribió y analizó el verbo querer en Don Quijote de la Mancha», carta de 1999 resguardada en el Archivo de la Biblioteca Nacional de México, La revolución social. México, impresa por la Unión de Obreros y Empleados Artes Gráficas de los Talleres Oficiales en 1922, y la Relación apologética sobre la importancia tradicional de la imprenta. La grafía antes y después de Gútenberg. Las ideas modernas, conferencia organizada por la Asociación de Industriales de Artes Gráficas y Anexas del Distrito Federal en 1921.

El punto sobre la i lo pone en tres momentos. El primero cuando atestigua que Léxico tipográfico e histórico de José López-Dóñez «es, quizá, uno de los primeros elaborados en México y ofrece varias pistas sobre una serie de aspectos notables de las artes del libro en el país». El segundo cuando retrata la obra que «tiene formato cuarto, cuenta con 54 páginas impresas a una sola tinta en un papel muy delgado, aunque desconocemos el tiraje de la edición. La portada es simple y cuenta con un escueto ornamente tipográfico como decoración. Abren el libro dos dedicatorias… Le sigue un retrato fotograbado de López-Dóñez y luego el “Pórtico”». El tercero cuando, al comparar la obra con otras hermanas del tipo, sitúa que la contribución de Léxico es por la «cantidad de lemas» y de nombres conexos con la historia de la imprenta, muchos de los cuales sólo se encuentran en la obra.





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jueves, 20 de febrero de 2025

Los XXX preceptos de "La biblia de los bibliófilos"

 

Maria van Oosterwyck, Religious Still Life (detalle), Oil on canvas, 1668.




XXX Preceptos de
La biblia de los bibliófilos
(por Víctor Infante)
(Madrid: Turpín Editores, 2013)

 

Primer precepto:

No leer en la cama.


Segundo precepto:

No poner notas marginales, a menos que sea un Coleridge.


Tercer precepto:

No doblar las puntas de las hojas.


Cuarto precepto:

No cortar con negligencia los libros nuevos.


Quinto precepto:

No garabatear vuestro interesante y precioso autógrafo en las páginas de título.


Sexto precepto:

No poner en un volumen de un peso, una encuadernación de cien pesos.


Séptimo precepto:

No mojar la punta de los dedos para dar más fácilmente la vuelta a las hojas.


Octavo precepto:

No leer comiendo.


Noveno precepto:

No fiar los libros preciosos a malos encuadernadores.


Décimo precepto:

No dejar caer sobre el libro las cenizas del cigarro, y aún mejor no fumar leyendo. Esto perjudica la vista.


Jean-Philippe Delhomme, Stack of Books, Oil on canvas, 23x17cms.


Undécimo precepto:

No arrancar de los libros los grabados antiguos.


Duodécimo precepto:

No colocar vuestros libros sobre el borde exterior o canal, como se hace recurrentemente cuando se lee y se interrumpe momentáneamente la lectura, en vez de tomarse el trabajo de cerrar el libro después de haber puesto una señal.


Decimotercer precepto:

No hacer secar hojas de plantas dentro de los libros.


Decimocuarto precepto:

No tener los estantes de las bibliotecas encima de los picos de gas.


Decimoquinto precepto:

No sostener los libros sujetándolos por las tapas.


Decimosexto precepto:

No estornudar sobre las páginas.


Decimoséptimo precepto:

No arrancar las hojas de guarda de las tapas.


Decimoctavo precepto:

No comprar libros sin valor.


Decimonoveno precepto:

No limpiar los libros con trapos sucios.



Sir William Nicholson, Flowers and Books (for Siegfried Sassoon), Oil on canvas, 40x29cms.1929.


Vigésimo precepto:

No tener los libros encerrados en arquillas, escritorios, cómodas, ni armarios: tienen necesidad de aire.


Vigesimoprimer precepto:

No encuadernar juntos dos libros diferentes.


Vigesimosegundo precepto:

EN NINGÚN CASO sacar las láminas y los mapas de los libros.


Vigesimotercer precepto:

No cortar los libros con horquillas para el cabello.


Vigesimocuarto precepto:

No hacer encuadernar los libros en cuero de Rusia.


Vigesimoquinto precepto:

No emplear los libros para asegurar las sillas o mesas cojas.


Vigesimosexto precepto:

No arrojar los libros a los gatos, ni contra los niños.


Vigesimoséptimo precepto:

No romper los libros abriéndolos enteramente y por fuerza.


Vigesimoctavo precepto:

No leer los libros encuadernados muy cerca del fuego o de la chimenea, ni en la hamaca ni embarcado.


Vigesimonoveno precepto:

No dejar que los libros tomen humedad.


Jeanneret Roger Constant, Nature morte aux anémones, 1930.


Trigésimo (e derradeiro) precepto:

No olvidar estos consejos.



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martes, 4 de febrero de 2025

Notas para la lectura de «La Compañía de Satán» en el contexto de la masonería decimonónica

 


Notas para la lectura de La Compañía de Satán
en el contexto de la masonería decimonónica


Artículo publicado en la Revista de Estudios Históricos
de la Masonería Latinoamericana y Caribeña Plus

ISSN Impreso: 1659-4223 ISSN electrónico: 2215-6097


Edgar A. G. Encina
Marco Antonio Flores Zavala
Miguel Omar Muñoz Domínguez


Satán y Cie se publicó por vez primera en 1888 con la autoría de Pablo Rosen, pseudónimo de Marie Joseph Gabriel Antoine Jogand-Pagè, para zaherir la imagen de la masonería decimonónica y, con ello, beneficiarse económicamente. Para alcanzar el cometido, se valió de una estrambótica argumentación fundada en la supuesta exhibición de documentos, el uso de sugestivas formas retóricas literarias acompañadas por ilustraciones gráficas y la utilización de la imagen del demonio como aliado de la orden. El éxito no fue menor. En el año de su aparición el impreso fue traducido en varios idiomas como el castellano, en el que reconocemos en la actualidad al menos ocho distintos sellos editoriales que lo han divulgado. El presente documento explora de forma grácil, en primer lugar, la construcción material del impreso y, en segundo, mira las tendencias escriturales, librarías, temáticas y literarias de la época para comentar el escenario de producción y recepción. La tercera parte, que funciona como apéndice, busca deslizar el perfil de las imprentas o sellos editoriales mexicanos que promovieron su presencia en librerías y entre lectores masones y católicos de los siglos xix y xx.




 Notes for reading the company of satan
 in the context of nineteenth-century Freemasonry


Satán y Cie was published for the first time in 1888 by Pablo Rosen, pseudonym of Marie Joseph Gabriel Antoine Jogand-Pagè, to undermine the image of nineteenth-century Freemasonry and, thereby, benefit economically. To achieve the goal, he used a bizarre argument based on the supposed exhibition of documents, the use of suggestive literary rhetorical forms accompanied by graphic illustrations and the use of the image of the devi as an ally of the order. The success was no less. In the year of its appearance, the publication was translated into several languages such as Spanish, in which we currently recognize at least eight different publishing labels that have published it. This document gracefully expresses first, the material construction of the printed matter and, second, looks at the scriptural, bookstore, thematic and literary trends of the time to comment on the production and reception scenario. The third part, which functions as an appendix, seeks to provide the profile of the Mexican printing presses of publishing labels that promoted their presence in bookstores and among Masonic and Catholic readers of the 19th and 20th centuries.






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lunes, 20 de enero de 2025

Males bibliófilos, Texturas 55

 


Edgar A. G. Encina. 2024.
«Males bibliófilos. Del libro plegado al bibliotocapelotas».
Texturas, 55. Madrid: Trama editorial.

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¿Son los bibliófilos los lectores menos temerarios y los que más se retuercen con la aparición de tecnologías y soportes librarios? En «males bibliófilos. Del libro plegado al bibliotocapelotas» se exploran sentimientos que a todo lector abordan de vez en cuando, ¿es esto un libro?, ¿para qué o por qué le hacen esto al libro?, y, sobre todo, ¿se puede vivir del mundo libresco sin ser autor, editor, impresor, distribuidor, librero y/o lector, por ejemplo? Resulta que sí. Resulta que en nuestro tiempo existen nuevas formas de vida entorno a la cultura gráfica, como satélites poco llamativos que están ahí y de manera preminente. Es eso o que sólo son los años y la resistencia para entender que el material impreso a veces es todo menos libro, aunque sí lectura.







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jueves, 9 de enero de 2025

Comentarios a «Canción de cuna para un suicida» de Ma. Magdalena López Espinosa


Busto de Perséfone,  siglo V a.C.


El suicida es lo de menos
comentarios a canción de cuna para un suicida de magdalena lópez espinosa

 

Edgar A. G. Encina

 

Anota la contraportada que «Meño es un joven que por diversas circunstancias se involucra en un círculo de violencia donde la culpa y las malas decisiones provocan la tragedia familiar». Sí, pero no del todo. La Canción de cuna para un suicida (ExLibric, 2024) que María Magdalena López Espinosa ha escrito en 160 páginas va por allí y por otros caminos que complejizan el relato, ponen el dedo en la yaga y deslizan sutilezas que le dan valor a la novela. A López Espinosa le sigo los pasos desde sus estudios de licenciatura. He sido fiel seguidor de su trayectoria como escritora de poesía, ensayos y tesis de grado. Es más, soy partícipe lector de su evolución académica que continúa, y sé que falta mucho para que ese motor se detenga. Ese es un rasgo característico de ella; se traza horizontes y los conquista con cierto don de libertad y de desparpajo, aportando esa risa que se escucha a más de tres metros.

Desde el título de la novela sabemos que alguien se va a suicidar o que se suicidó o que en este momento lo está haciendo. No hay cartas debajo de la manga. Alguien se va a morir por propia mano y López Espinosa lo va a relatar. Visto desde allí me tienta a pensar que a la autora —ojo que es la primera vez que anoto la palabra— es admiradora o buena estudiosa de García Márquez. Esa estrategia narratológica nos recuerda, por ejemplo, los inicios en Crónica de una muerte anunciada, donde:

El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. «Siempre soñaba con árboles», me dijo Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato.[1]

O de Cien años de soledad, en el que:

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos.[2]

Debo ser cuidadoso: no estoy diciendo que Canción de cuna es imitación del modelo del colombiano. Lo que la autora ha hecho es la respuesta natural de alguien que ha leído mucho y conoce de las tradiciones, los rompimientos, las manías y las estrategias que echan mano los que escriben. También se advierte que ve series y películas con lápiz en mano, deshilando las formas suspensivas, reescribiendo el guion mentalmente para desatar los nudos mucho antes de que pasen frente a sus ojos. Para la María Magdalena que redacta textos, ve películas y series y, ahora, presenta novelas, el punto estriba en abrillantar su sello, lo que creo hace desde la primera oración:

Veo el horizonte a través de la pequeña ventana, vislumbro la aurora, siento el frío de la pistola sobre mi mano. Estoy a punto de levantarme la tapa de los sesos. Dirijo el cañón del arma sobre la sien. La mano tiembla y pienso: «¿Por qué he llegado a esto?».[3]

Tiene algo de espinos desentrañar si nuestra autora es malvada o astuta. Sabe que nos gusta el chisme, casi puede vernos salivar al preguntarnos ¿qué habrá pasado?, ¿qué habrá hecho? La descripción, además, que hiela: el frio colándose a la habitación, el frío del arma en el cuerpo, el frio que se experimenta con la escena. Lo que continúa es una ida al pasado a través de tres voces narrativas que aluden a eventos contados desde distintos ojos, con perspectivas disímiles que parece coincidir pero que, en realidad, enfrentan al lector a crudas realidades. Una familia en crisis perpetua y siempre a peor. Una madre que no se entera. Un padre que no es el padre y un no-padre que implosiona. Unos hijos que no tienen posibilidades de decidir jamás sobre la vida, sobre el día a día, sobre el devenir trascendental. Lo que tenemos acá es una novela dura que da tres timbres al suicida para terminar la historia; una novela que en el camino deshila realidades que tenemos por sabidas su existencia, que están ahí. Esa, me atrevo a afirmar, es la cualidad escritural de la autora; al principio y al final hela.


Me parece prudente terminar con dos ideas contextuales que ayudan a pintar a la autora y su novela. La primera es que López Espinosa ha dado el paso, nada sencillo, de la escritura a la autoría de ficción, entendida la primera como el amateurismo y la segunda como responsabilidad pública literaria. En la literatura zacatecana no son bastos los novelistas y menos aún mujeres, aunque las que lo han hecho son fantásticas. La segunda es la editorial que le imprime. Es un evento singular de apertura que refleja una actitud arriesgada y hasta agresiva de/por encontrar lectores más allá de las barreras locales. La selección por una editorial malagueña dice que la autora está enterada, pero no se casa con jaurías y/o grupos locales.

¡Que haya lectores!





[1]     Gabriel García Márquez. 2016. Crónica de una muerte anunciada. España: Diana, 1.

[2]     Gabriel García Márquez. 2017. Cien años de soledad. España: Diana, 1.

[3]     María Madgalena López Espinosa. 2024. Canción de cuna para un suicida. Antequera: ExLibric, 13




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jueves, 2 de enero de 2025

Artículo. «Tres aproximaciones a la cultura y la vida cotidiana decimonónica del centro y norte de México» en Revista Redoma

 


Artículo
Revista indexada

 

G. Encina, Edgar A; Flores Reyes, Jose Luis; Rodríguez Monreal, José de Jesús. 2024. «Tres aproximaciones a la cultura y la vida cotidiana decimonónica del centro y norte de México». Revista Redoma. V. 4. N. 15. Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas, 69-78.

 

Resumen.

¿Cómo se entendía y vivía la cultura en el siglo xix mexicano? Las siguientes páginas exploran desde tres ángulos algunos de sus elementos como las reflexiones filológica, política y sociohistórica. En un primer momento, se discurre sobre el papel de la cultura escrita en la configuración independentista. En segundo lugar, se observa el estado de la cultura política zacatecana del primer tercio de la centuria. En tercer tiempo, se mira desde las profundidades del acontecer social en las milicias del norte mexicano. La finalidad que concentra estas tres ventanas es presentar la complejidad de la cultura y la vida cotidiana decimonónica, exhibiendo elementos sustantivos que permiten allanar el camino del entendimiento del pasado que cimentó nuestro tiempo.

Palabras clave.

Cultura escrita, Cultura política, Vida social, Milicia, Siglo XIX mexicano.

 

Abstract.

How was culture understood and lived in 19th century in México? The following pages explore some of its elements such as philological, political and sociohistorical reflections from three angles. First, the role of written culture in the independence configuration is discussed. Secondly, the state of Zacatecan political culture in the first third of the century is observed. Thirdly, it is looked at from the depths of social events in the militias of northern México. The purpose of these three windows is to present the complexity of nineteenth century culture and daily life, exhibiting substantive elements that pave the way for understanding the past that founded our time.

Keywords.

Written culture, Political culture, Social life, Militia, Mexican 19th century

 

Enlace: https://revistas.uaz.edu.mx/index.php/redoma/article/view/3082/2457




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lunes, 9 de diciembre de 2024

La editorial quinceañera

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Michael Craig-Martin. Book, 2015

La editorial quinceañera

 

Edgar A. G.Encina

 Una versión de este texto fue publicado en la Gaceta Universitaria, en el número de diciembre de 2024

 

 

El sábado 30 de noviembre la editorial zacatecana Texere celebró quince años de andanzas. Recuerdo apenas algo del cotilleo que propicio en sus inicios. Se me nubla la memoria si fue en un café del centro de la ciudad o en alguna reunión o en la caminata irregular o quién sabe dónde o quién me enteró de lo que se fraguaba. Entonces, como ahora, un acontecimiento del tipo desató la lengua del mundillo que se pintó asombrada, llevándose las manos a las mejillas como El grito de Munch. ¡Qué barbaridad con esta muchacha!

Durante ese tiempo he visto y, sobre todo, comprado poco más de dos docenas de los títulos salidos de sus prensas. Amigos, colegas y conocidos tienen libros producidos en sus oficinas que, una semana sí y la otra también, sorprenden por la productividad y proyección. Más allá de las frivolidades públicas que han funcionado para posicionar el sello, como la fotografía temática de los viernes, siempre ponen en el radar el título de la semana. Hasta ahora ninguno de mis trabajos ha sido publicado directa o indirectamente en/por Texere. La vida nos ha evitado, pero creo que la amistad no tanto. Conozco a Judith desde muy joven, cuando ambos estudiábamos la licenciatura y ella hacia boruca con unos y yo con otros. Boruca es una palabra que evidencia nuestra edad y que también dice un poco más de ambos. Siempre hemos hablado en corto y sin dobleces. Luego están Alexandra R. Acevedo y Susana Maciel, que son y/o fueron parte del equipo editorial, con quienes desarrollé algunos proyectos y tengo en estima por su inteligencia emocional e intelectual.



Creo recordar que lo último que nos reunió de manera profesional fue una mesa que organizamos para conmemorar el Día Nacional de Libro hace más de cinco años y que se transmitió en vivo por el canal televisivo Sizart, cuando había apertura sin sesgos. En aquella mesa nos acompañaron Janea Estrada, Yolanda Alonso y Marco Antonio Flores Zavala. La propuesta, que lastimosamente no se cocinó, era armar programas que dialogaran en torno al «estado actual» de la literatura zacatecana poniendo las visiones de los editores, libreros, autores, impresores, académicos, distribuidores, intelectuales y, sobre todo, lectores. Debut y despedida.

De entonces he acumulado una buena cantidad de anotaciones e información variada en torno al circuito editorial, pensando que allí suena un diapasón importante para la cultura escrita de la región. La celebración de Texere puede ser el pretexto para recapitular aquellas intenciones, pero replicando las maneras que Felipe Ponce hace en Letra bastarda (Arlequín, 2022). Por ejemplo, valdría la pena hacer un escaneo de lo que sucede con las empresas editantes en la ciudad, mirar cuáles tienen un circuito de distribución y su funcionamiento real sin espejismos, cuáles son los modelos de negocio y cómo han tejido relaciones con instituciones públicas y privadas.

No se me tome a mal. No vengo de aguafiestas ni a amenazar, ¿quién soy para darme tanta autoridad? De haber estado en la ciudad hubiera asistido al jolgorio. Jolgorio, otra palabra que no sé si nos pertenece generacionalmente, pero cuando la utilizo siento como se reúne el color de las jacarandas con el sonido de las maracas. He dicho que esos quince años pueden ser la oportunidad para revisar nuestra relación contemporánea con los libros, con los patronazgos, con las entidades editantes, con la extinción de las librerías y con los programas de incentivo de la lectura, por ejemplo. Pienso, además, en la valía de recuperar las experiencias e impresiones de llevar una empresa del tipo por el semidesierto; seguro que los costos no son sólo económicos.



Que no pare la música ni dejen de bailar, texerianas.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Presentación de El bibliófilo enamorado en la FIL Guadalajara 2024



Presentación editorial
Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2024




El bibliófilo enamorado de Alexis Martin
Estudio: Edgar A. G. Encina
Traducción: Cynthia García Bañuelos
Ilustraciones: Martín Olvera
Edita: Universidad Autónoma Metropolitana


De venta en Casa de Libros Abiertos



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viernes, 15 de noviembre de 2024

De las Presentaciones de libros

 

Jan Saudek, Marriage



presentaciones de libros

Notas para un ensayo

 

Edgar A. G. Encina

 

 

 

No recuerdo donde leí a Mario Muchnik asegurando que las presentaciones de libros no sirven para vender libros. Tengo en la memoria Editar Guerra y Paz (Gris tormenta, 2021), Editar para toda la vida (Trama editorial, 2021), en conversación con Juan Cruz Ruiz, y Oficio editor (El Aleph editores, 2011), pero no la certeza. Junto a la afirmación el argentino enlistó otros elementos y/o estrategias más prácticas como que el autor debe acudir a programas radiofónicos y televisivos, aceptar entrevistas para la prensa, firmar ejemplares y compartir fragmentos de su vida personal, como el café al que acude con mayor frecuencia o la librería que prefiere o el teatro a que asiste.

Muchnik sabía su negocio. Las presentaciones continúan produciéndose y también todo lo demás junto a talleres literarios, círculos de lectura, diplomados de escritura y la exposición pública de los autores que, la más de las veces, los acerca a un circo donde no son los actores principales. El eje de la discusión está en que poner en libreros privados el mayor número de los libros editados lo más pronto posible, tema considerado herejía por largo tiempo y en amplios sectores culturales que romantizaron al libro porque, como escribe Gabriel Zaid en ¿Adivinos o libreros? (Librería del Prado, 1986):

Quisiéramos creer que la cultura y el comercio se excluyen. Que lo culto circula y se adquiere de maneras no comerciales, más cercanas al culto y a lo oculto. Que tiene algo de brebaje iniciático, que se da a beber a los elegidos y se adquiere por grados, bajo el control y la garantía de origen de la Iglesia, la Academia, la Universidad, el Estado, el Establishment.

Quizá es por esa cuestión -¿o prejuicio?- iniciática que continúan organizándose presentaciones de libros. Philippe Ollé-Laprune relata en México: visitar el sueño (FCE, 2011) que sólo acá ha visto en estos eventos la asunción del escritor. Primero el autor se postra sobre los asistentes, generalmente sobre un toldo que se levanta treinta o ciento veinte metros sobre los asistentes. Luego se hace acompañar de dos o tres seres, sin importar procedencia o credenciales, que lo revisten de elogios. Al final poco importan sus palabras. Es cierto, en el país poco se dan las lecturas abiertas de obra y la situación directa autor-auditorio/lector.


Gérard Castello-Lopes, París, 1958

        Mi teoría es que, al menos en México, se hacen presentaciones de libros porque es una manera estatificada de demostración de patronazgo. Aquí están los autores y sus obras, dice el «ogro filantrópico». Aquí están los autores y sus obras, se afana la burocracia en reproducir una y otra vez pretendiéndose parte de la cultura letrada. Muchas ocasiones este evento es el único momento en que se puede adquirir ese libro, casi siempre auspiciado por los impuestos del contribuyente, porque al mes estará en la bóveda gubernamental del desprecio al libre pensamiento. Aquí están los autores y las obras, dice muchas veces la editorial que ya vendió todo el stock al propio escritor y ha puesto su interés en el otro cliente, otro que dice que escribe y está dispuesto a demostrarlo pagando.

 

investigación doctoral: «Las mujeres zacatecanas a través de sus fotografías, 1900-1940. La historia detrás de la imagen»

  Este  jueves 17 de septiembre la maestra Nancy Lorena Torres López defendió su investigación Las mujeres zacatecanas a través de sus fotog...