Blog académico que mira en la literatura, la historia y la cultura principalmente mexicana, a través de ensayos, reseñas y archivos, al tiempo que explora temas como la memoria, las bibliotecas, los lectores y la investigación crítica editorial.
martes, 28 de marzo de 2023
miércoles, 8 de marzo de 2023
Mapear Lecturas. Sobre geografías, cartografías, tierras y lugares imaginarios
Mapear lecturas
sobre
geografías, cartografías, tierras y lugares imaginarios
Edgar A. G. Encina
Una versión de este
artículo ha sido publicada en la revista
Cuando
niño tuve dos lugares favoritos. Uno era el taller del tío Tomás. Otro una
especie de bodeguilla en casa del abuelo Juan Pablo. Ambos se situaban en
segundos o terceros pisos y para llegar debía sortear las miradas inquisidoras
de los adultos que, quién sabe por qué, no permitían la presencia infantil en
esos lugares. El taller del tío era eso, un lugar donde él trabajaba en las
tardes con madera, vidrio, pegamento y una radio que tocaba danzones o narraba
algún deporte. La bodeguilla del abuelo servía como memorial poque allí se
reunían trajes, uniformes, afiches y libros que en poco tiempo descubrí tenían
todos historia particular. Eran lugares de triques, polvorosos, reinados por
arañas e insectos, en los que sentía un especial resguardo. A veces gozaba más
estando allí que en la rebanada del pastel cumpleañero.
Recuerdo
escurrirme con lápiz, colores y hojas, y reaparecer horas más tarde para ser
reprendido por el adulto al frente. Eran regaños indoloros que soportaba como
buen soldado. Me escondía allí para dibujar mapas que nunca encontré. En un
momento esos sitios tuvieron tráfico. Primos y hermanos llegaron motivados por The
Goonies (Warner
Bros, 1985),
pero al cerciorarse que allí no se escondía el mapa del tesoro secreto de La
Bufa pronto se fueron con su club y balón a otro lado para no volver a
perturbar el sitio. El gusto por esos lugares donde podía trazar e iluminar
mapas para llegar a territorios soñados que guardaban secretos como árboles-perros,
piedras-parlantes o tónicos-espumeantes que me evitarían volver al hospital, por
ejemplo, eran lo que recreaba. Territorios, regiones de una mítica personal que
me desvelaban o no me dejan concentrar con las tablas de multiplicar.
Aún
guardo esa necesidad. Creo fehacientemente que toda lectura debe tener su mapa
propio y único y que debe ser escrito con lápices, colores, montañas, ríos y la
cruz del tesoro. Esta necesidad no me es única. La comparto con otros seres
que, descubro entre líneas, tuvieron una infancia también alimentada por la
fantasía y la literatura. Están, por ejemplo, The dictionary of imaginary
places de Alberto Manguel y Gianni Guadalupi (Harvest Bok, 1999), Historias de las
tierras y los lugares legendarios de Umberto Eco (Lumen, 2013), Cartografías
imaginarias (siglos xvi-xviii) de
Roger Chartier (Ampersand,
2022) o Geografía
narrativa de una ciudad de Karla Ceceña (cultura-fonca,
2022). Estos
títulos y una decena más que guardo en el estudio me han proveído de cierta
tranquilidad no resuelta del todo. Con ellos descansa mi paz porque hay libros
y lugares fantásticos mapeados, pero continúo sintiendo agobio por los que no.
Por ejemplo, esta semana leo Sin justificar. Apuntes de un editor de
Tomás Granados (Trama
2019) y tengo
la contrariedad hormigueante porque entre sus páginas no se desdobla el mapa
del tesoro donde el autor marcó ríos, puentes y escaldas y yo, yo pienso en «El
tuerto» Willy y un barco pirata escondido aquí.
domingo, 19 de febrero de 2023
El centinela de saber es prisionero de sí mismo (catálogo de arte)
El
centinela del saber es prisionero de sí mismo.
Catálogo gráfico
Iván de la Torre Cordero
es un artista que se ha hecho a fuego lento y hoy (lunes 20/feb/2023) exhibe
una muestra de sus labores en la Galería Universitaria Eme, a espaldas del Teatro
Fernando Calderón (Zacatecas). A la exposición le acompaña un catálogo en el
que participo con la presentación.
viernes, 10 de febrero de 2023
Red Gráfica Zacatecas, catálogo 2023
Red Gráfica Zacatecas
Catálogo de arte
Me
celebro con la reciente aparición del catálogo de arte de la «Red Gráfica Zacatecas»
(2023), donde participo con el texto «Eurídice en los infiernos». La carpeta da
cuenta de la exposición «La libertad», celebrada en octubre de 2022 en la Casa
Municipal de Cultura, donde participan 18 artistas representando talleres de la
entidad. Agradezco al colectivo, a @Adrián Ruiz Esparza González y a @Marbella
Melo, la confianza y los honores para participar en este potente proyecto.
Vale subrayar la aparición de este impreso digital que redondea el círculo creador y, al tiempo, condiciona a la aparición de próximas memorias. Generalmente asistimos a conciertos, obras teatrales y exposiciones gráficas que se diluyen en la memoria, con el tiempo. Este esfuerzo por mantener la obra y fijar su pertinencia abre el camino a que otros emulen la actividad.
jueves, 9 de febrero de 2023
Problemas de escritura: la firma
James Nares, I don’t know karate, 2005.
La firmaProblemas de escritura
Edgar
A. G. Encina
Una versión de este artículo fue publicado en la revista QuehacerUAZ
Conocí
la obra de James Nares (Inglaterra,
1953)
a finales de 2022 durante una caminata decembrina. Habían pasado un par de
meses de su exitosa instalación All I Know celebrada en la sede inglesa
de la galería Kasmin. Su nombre se había revitalizado. Conocía por fotografías algunos
de sus trabajos resguardados en colecciones públicas en museos y casas de arte,
y verle en la realidad superó infinitamente las sensaciones. Reconoce la crítica
el trabajo del inglés por el nivel de textura logrado, pues al elaborar él
mismo sus pinceles alcanza mayor control de/en los trazos para dar con el
relato deseado. Esto puede verse en cualquier imagen que encontramos en la web,
pero como en toda manifestación artística la comunicación queda fraccionada. Es
la traición del mensajero.
Olas
espumosas, hierros retorcidos, retazos de tela que arrejuntan; no es posible
saber estiran o aprisionan. Los dobleces, las ondulantes formas que hacen que
la línea no se rompa, son al mismo tiempo sutiles y briosos; un secreto dilatado
y desentraño, como una paradoja. Acordeón. He leído que la técnica de Nares se
inspira en la caligrafía japonesa y que cada obra es creada en un solo momento,
de golpe, justo como ahora hacemos al respirar, y pienso en lo tremendamente
complicado que es llevarlo a la escritura. José Juan Tablada (CdMx, 1871-1945), el nombrado
padre del haiku hispanoamericano, al respecto se miraba en un reflejo quebrado.
Uno de sus poemas que más me ha atraído, «Hombre, árbol», esta escrito con la
misma técnica:
Hombre, árbol
superior,
tus brazos, las
ramas
tus pies, las
raíces
tu rostro, la flor.[1]
Imaginemos
a Tablada convertido en pintor, con el lápiz ha ido brincando sin despegar la
punta de la hoja. Son pasos lentos, pesados, ancianos. En cada escalada, cuando
debe pasar a la otra palabra o bajar a la siguiente línea adelgaza sin soltar. El
fogoso rio se convierte en invisible hilo. Recuerdo que durante mi infancia
sentía especial atracción por ver a los adultos firmar. Padres, abuelos,
profesoras; sin importar andaba el mundo con una hojilla, la servilleta o retazo
de periódico, pidiéndoles el autógrafo como un fan exaltado. En realidad, me
importaban menos las palabras que los trazos. Aquellos que ponían su nombre con
letra de molde, hilada, la que inspiró la cursiva de nuestros ordenadores, eran
los que me conquistaban. Fijaba la vista en la mano, en los dedos, en la pluma,
en la tinta corriendo sobre el papel. Encantamiento. La onda que llevaba de una
letra a la otra me traía la sensación de corredura, como si viera olas
levantarse o aves cayendo, nubes encimadas o aullidos que forman avenidas con
los otros aullidos.
Paul
Cladel, al disertar sobre «La filosofía del libro», ubica el tema de la siguiente
manera: «Toda escritura comienza por el trazo de una línea que, unida en su
continuidad, es el signo puro del individuo. O bien la línea es horizontal, como
toda cosa que en el solo paralelismo a su principio encuentra una razón de ser
suficiente: o bien vertical, como el árbol y el hombre, e indica el acto y enuncia
la afirmación; o bien oblicua, y marca el movimiento y el sentido».[2] Pienso
de vuelta en lo que me produjeron los trazos y el camino de la brocha de James
Nares, que es como el acercamiento personalísimo a la firma, a la desusada
escritura a mano que se sigue en paralelo, vertical u ondulada y si mi rúbrica tiene
eso de acuoso, hilado como tejedora, y potente de lo que me fluye.
[1] Cfr.
José Juan Tablada, «[Hombre, árbol]» en Intersecciones. El alma en
pena. Lectura digital en: https://www.iifl.unam.mx/tablada/interiores/poesia.php?pos=3&coleccSel=18
[2] Paul Claudel, «La filosofía del libro» en la revista de la Biblioteca de México, núm. 49, enero-febrero de 1999, p. 51.
lunes, 6 de febrero de 2023
Problemas de liquidez
Problemas de liquidez
Un niño corre descalzo
sobre el pasto jugando a aprisionar el aire entre sus manos. Toma vuelo e intenta
saltar lo más alto que le dan las fuerzas para alcanzar arriba, allá donde el
aire parece más limpio y azul; tomar un trozo de ese oleaje invisible por el
que las aves se deslizan. Luego, con ambas manos, apresa una tajada de ese
viento y lo encierra. Acerca esa etérea bola a su rostro y asoma el ojo por un
rabillo que queda entre los dedos, pero no ve nada. Ve su carne, pero no ve
nada. Al día siguiente abre la llave del agua del patio e intenta hacer pelotitas
de agua. Con el agua atrapada en forma de bola siente en sus pequeñas palmas
mareas que chocan entre sí. Vuelve a asomarse por el rabillo y, a pesar de que ve
algo transparente, se le diluye. Ve su carne, pero no ve nada. Pasan los días y
así, el niño, un día intenta coger al viento y el otro al agua. Sus desvelos
están en asir lo invisible. Lo que siente, pero no ve, a excepción de su propia
carne. Aire. Agua. Y nada. Aunque consigue ver el aire y el agua por un breve
instante no alcanza a poseerlos. Agua. Aire. Se le escapan. Huyen. Se escurren.
Ahora, sentado en el último escalón del portón de casa, espera a sus padres a que
lleguen del trabajo. Tiene un deseo. No quiere pastel ni obsequios ni payasos
ni fiesta. Anhela que el aire y que el agua permanezcan. Entonces María, la
vecina de enfrente, ha vuelto de la feria y al bajar del auto lo hace con un globo
rosa y este niño, ya sólo quiere que el agua se aquiete.
martes, 31 de enero de 2023
martes, 13 de diciembre de 2022
Melancólico marcapáginas
De enfermedades, marcapáginas y melancolías
vida librera
Edgar A. G.
Encina
La
bibliofilia como enfermedad diagnosticada desde el siglo XIX atrae múltiples
achaques una vez adquirida. No es sólo la acumulación de libros. Ojalá fuera
tan simple. Generalmente se le acompaña de un par de manías más, acentuadas por
tonos diagnósticos imposibles de arraigar, pues habría que extirpar piel,
carne, músculos, venas, hueso. Por ejemplo, más allá de la tipología bibliófila
que puede ser coleccionar literatura negra, novela policiaca y poesía amatoria
escrita sólo en el siglo XVIII, al enfermo también le viene atesorar ejemplares
con ciertas formas de encuadernación o venerar los títulos provenientes de una
zona del mundo, un país, un taller o un tipógrafo. Otro ejemplo es que aquellos
que van por literatura erótica también escarban en los teóricos del tema y
luego, lo he visto, migran en conjunto a los afiches y posesiones de equis
autor, las películas de tal propósito o a la lectura de ciertos libros sólo en
determinado mes del año cuando la luna parece acrecentarse o tomar colores rojizos.
Insisto, que lo de la bibliofilia es más complejo y casi siempre cosa seria con
poco de danzón.
Para
dar certidumbre a la hipótesis pondré un ejemplo más o menos novedoso y a la
vez me desahogaré un poco.
La
semana terminé de leer la Breve historia del Marcapáginas de Massimo
Gatta, traducida por Amelia Pérez de Villar para Fórcola en 2020 y comencé a
elaborar una lista de donación. Motivado por dos eventos, acelero el proceso de
desprendimiento que imaginé más duro. El primero de esos incidentes es un
cambio de aires; deberé dejar el cubículo en Letras y aunque la nueva oficina
en Historia parece conciliar en medidas, me ha rondado la idea de dejar parte
de la bibliografía acumulada los últimos años. Lo hago por salud y en simbólica
retribución. El segundo, las afecciones; fue por allí de octubre del 2019 que
me leí un cuento decimonónico donde la historia traza similitudes en los libros
y las cucarachas. El texto demandaba, casi como regaño papal, que los libros
debían mantenerse a raya o se corría el peligro de infestación. Eran tiempos en
que asomábamos y escondíamos la nariz por las restricciones por la pandemia del
Sars-Cov-2 de la Covid-19 y los
libros acumulados amenazaban con salirse de los libreros, del estudio, a brotar
como borbotones por toda la casa. En pleno papel de cirujano fui a por el tumor;
en este momento me encuentro en cirugía, viendo por dónde y hasta dónde hacer
el corte. Sin dolor, va.
Confieso que no soy el cirujano más confiable, pues he cedido a Alina las disecciones finas. Es cuidadosa, milimétrica, detallista. Va libro a libro, fichando y anotando particularidades. Por ejemplo, escribe si el libro tiene exlibris, marcas de lectura, maltrato o humedad; si están forrados en plástico o papel o no; si fueron adquiridos nuevos, en librería de uso, mercadillo, sábana callejera o de mano en mano; si fui yo el primer lector o existen rastros de otros anteriores y va poniendo en carpetas plásticas cuanto papelillo salta y marcapáginas brota, no sin antes anotar la página. Confieso que eso jamás lo hubiera podido hacer. El sólo hecho de pensar en destilar los separadores que utilicé estos últimos 10 o 15 años e ir catalogando me pone ansioso y melancólico; no sé si salir corriendo o rascarme las palmas de las manos o chillar desconsoladamente por esos amigos a los que ahora abandono a mejor suerte. Si hay dolor, pero va.
La
Breve historia del marcapáginas en cuestión es un delicado impreso que
llegó vía conexión aérea. Tardó quince días en cruzar el Atlántico y llegar a
Tierra Adentro. Como una carta de amoríos, hice el pedido y quedé en espera de
respuesta y de llegada. El libro tiene rasgos excepcionales porque del tema
poco o nada hemos escrito en castellano y de este lado del mundo, y el autor,
Massimo Gatta (Nápoles,
1959),
es un desconocido que, en Italia, ha construido trayectoria impecable. Fórcola
tiene otra traducción de él: El desorden de los libros, editado apenas
el año pasado y que me lo he pedido para leer en enero. La vida me ha puesto la
Breve historia mientras veía como Alina sacaba de Noticias del
imperio un marcapáginas que mi madre me obsequió hace años. Se trata de un
ratoncito gris, tejido a mano en hilo de ceda, de larga cola. Su expresión de
azoro me ha perseguido las últimas noches, porque se ha quedado sin el ejemplar
que protegió desde la página 146; está medio desvalido. No le he querido informar
que ahora estará en un álbum fotográfico, porque sé que le va a encantar la
vista; desde allí dominará la escena casi total de la casa y nos saludaremos todas
las mañanas.
jueves, 8 de diciembre de 2022
La femme de lettres y El libro de lectura [ilustrada] para uso de señoritas
La femme de lettres y el Libro de lectura [ilustrada] para
uso de señoritas
Acercamientos
a la historia de la educación y al contexto librario mexicano en las fronteras
de los siglos xix y xx
Edgar Adolfo García Encina
Cynthia García Bañuelos
A
finales del siglo xix y principios
del xx circuló en México y parte
de América Latina, Susanita. Historia de una familia feliz. Libro de lectura
para uso de señoritas. Escrito por la francesa María Robert Halt y
distribuida por la imprenta de la Viuda de Charles Bouret, el fino impreso fue
ilustrado profusamente con grabados, cromolitografías y fotograbados. Su
presencia atestigua dos capítulos singulares de la cultura gráfica mexicana;
por un lado, fue parte esencial de la revolución idiosincrática que incentivó
la cultura y el mercado libresco y, por el otro, formó parte de la explosiva
feminización del público lector, ávido de conocimientos y variado en sus
intereses. La novela, contemplada en la primera generación de «la edad de oro
del libro en Occidente», apela a niñas y mujeres, en momentos que se formaba el
sistema educativo mexicano y compite con ediciones de carácter histórico nacional.
El presente documento detalla la historia particular de Susanita, junto
con las labores de la casa editorial, situada en el boom de la sociedad
porfiriana que adoró a la reconocida autora, caracterizada en su pluma por las
estrategias retóricas que seducían para la moda y educaban en el gusto. Su
importancia reside en la complejidad discursiva que fusionó el relato narrativo
con la ilustración artística, con el fin de acompañar en la lectura moralizante,
y en que su aparición se ubicó en circunstancias clave para la edición en
México que, en este caso, bien aprovechó la presencia de otras heroínas
decimonónicas, para educar a las lectoras.
•
At the end of the 19th
century and the beginning of the 20th, Susanina. Historia de una
familia feliz. Libro de lectura para uso de señoritas, circulated in
México and part of Latin América. Written by the
Frenchwoman María Robert Halt and distributed by the printing house of the
Widow of Charles Bouret, the fine print was profusely illustrated with
engravings, chromolithoographs and photogravure. His presence testifies to two
unique chapters of Mexican graphic culture; on the one hand, it was an
essential part of the indiosyncratic revolution that encouraged culture and the
book market and, on the other, it was part or the explosive feminization of the
reading public, eager for knowledge and varied in tis interests. The novel,
considered in the first generation of «the golden age of the book in the West»,
appeals to girls and women, at a time when the Mexican educational system was
being formed and competes with editions of a national historical nature. This
document details the particular history of Susanita, along whit the work
of the publishing house, located in the boom of the Porfirian society that
adored the renowned autor, characterized in her pen by the rhetorical
strategies that seduced fashion and educated in taste. Its importance resides
in the discursive complexity that fused the narrative story with the artistic
illustration, in order to accompany the moralizing reading, and in that its
appearance was located in key circumstances for the edition in México, which,
in this case, took good advantage of the presence of other nineteenth-century
heroines, to educate readers.
viernes, 25 de noviembre de 2022
Vida librera: La librería anárquica-magonista
la librería anárquica-magonista
vida librera
Conocemos
de Ricardo Flores Magón que nación en Oaxaca en 1873 y murió en Kansas en 1922,
fue uno de tres hermanos distinguidos por su espíritu combatiente durante el
periodo revolucionario y llevó los lentes tipo quevedos junto al bigote
afilado en las puntas. Sabemos que el reconocimiento a sus labores ha sido
variopinto debido a las características del activismo social que profesó, pues como
pensador, escritor, editor y promotor, enarboló, en muchas ocasiones, el
anarquismo más radical de su época. Distinguimos que se enfocó en la lucha de
clases, vista desde el agrarismo guerrerense a partir de los preceptos
zapatistas, lidiando por una conjura económica que aboliera la propiedad
pública y al Estado, llevándolo a disputas ideológicas con propios y extraños. Lo
anterior le encasilló entre el utopismo y el hombre revoltoso per se
que, refiere Claudio Lomnitz en El regreso del camarada Ricardo Flores Magón
(Era, 2016), se enfrascó en un discurso que intentaba hacer entender al pueblo
la necesidad de «volver a la real y profunda comunión de la amistad íntima y el
amor romántico».
Existe el archivomagon.net, página
electrónica auspiciada por la Dirección de Estudios Históricos del Instituto
Nacional de Antropología e Historia que aglutina gran cantidad de información
de y entorno del personaje. Aquí es posible encontrar, por ejemplo, la
compilación de Regeneración, semanario que se publicó en Ciudad de
México de 1900 a 1901 y en algunas ciudades norteamericanas en intermitentes periodos
de 1904 a 1918, Correspondencia redactada ente 1899 y 1922, resaltando
el periodo en que fue presidente del Partido Liberal Mexicano (1905-1918), y la
Obra literaria donde se compilan cuentos, teatro y relatos procedentes entre
1910 a 1917. Resalta la Ruta Magón donde «el lector encontrará el trazo
general de dicha trayectoria. En él se señalan las ciudades y poblaciones donde
se encuentran las direcciones y lugares mencionados» en diversa documentación.
Del mar de información particularmente
resalta la Librería La Aurora ubicada en el 652 de la calle San Fernando Norte
en Los Ángeles, California, en el primer cuarto del siglo xx, propiedad de Rómulo Carmona o Pilar
A. Robledo, pseudónimo. En principio el cuerpo del negocio se vistió con libros
españoles «de corte libertario, diccionarios y novelas» que en el cambio de
pesetas dólares resultaron ganancias fructíferas. Tuvo fama por sus escaparates.
En entrevista Nicolás T. Bernal subrayó que en un principio Carmona «vendía
libros en un zaguán y Ricardo se los anunciaba en el periódico». En 1907 fue oficina
cede del periódico Revolución y sitio de reunión de liberales mexicanos.
Se ubicó en las cercanías de La Placita, centro comercial con afluencia
mexicana, que también estuvo próxima a las oficinas de la antigua imprenta del
diario El Mosquito, editado por Modesto Díaz con trabajo de Flores
Magón. El Heraldo de México, al que consideraba nuestro personaje «infeliz
periodiquillo», dio cuenta de las defensorías que en el local se hacían de los
migrantes mexicanos en California. En 1911 Jesús Silva Martínez, miembro del
Grupo Regeneración Oxnard, señaló a la librería como la principal distribuidora
de libros y periódicos recomendados por la Biblioteca Sociológica de Regeneración.
La
Biblioteca Sociológica de Regeneración apareció formalmente en 1911, poco
después de que se publicara el «Manifiesto» anarquista del 23 de septiembre. Las
«recomendaciones» de la Biblioteca se anunciaban en Regeneración. Se
tiene la cuenta del ofrecimiento de una selección elaborada por Flores Magón y
William C. Owen de 87 títulos, todos ofertados en La Aurora. La Biblioteca Sociológica
forma parte una tradición anarquista hispanoamericana así llamada
invariablemente, Existen estudios contemporáneos que dan cuenta de una red
existente en Argentina, Chile y España, por lo menos. En el Archivo Magón se
halla una selección de libros y 57 folletos, procedentes del Instituto
Internacional de Historia Social de Ámsterdam. Entre los títulos destaco un par
de ejemplos: La sociedad moribunda y la anarquía de Juan Grave con
traducción de Pedro Esteve (Buenos Aires, 1902) y los dos tomos de Trabajo
de Emile Zola traducidos por Leopoldo Alas «Clarín» (Barcelona, 1910).
lunes, 14 de noviembre de 2022
Palabras de apertura de la Cátedra Ramón López Velarde
Cátedra Ramón López Velarde
Palabras
de apertura
En junio del año pasado conmemoramos el centenario luctuoso de Ramón López Velarde y la publicación de «La suave Patria» en el número 3, páginas 311 a 314, de La revista de cultura nacional. El maestro. El poeta nacido en Jerez, Zacatecas, el 15 de junio de 1888 y muerto en la Ciudad de México el 15 de junio de 1921, fechó como término del poema el 24 de abril, teniendo en la conciencia del ensueño, igual a la que tiene todo autor con su obra, la trascendencia de esos versos que redescubrían la patria con un lenguaje que no para de disparar fuegos artificiales.
En
el marco de esas circunstancias el Cuerpo Académico (consolidado) 252 Cultura,
Economía y Sociedad en Hispanoamérica de la Universidad Autónoma de Zacatecas
tuvo a reflexionar la vida, obra y trayectorias que el poeta jerezano
inspiraba. El inicio fue un Seminario interno que nos permitió consolidar la
organización del Congreso Internacional «Ramón López Velarde. Centenarios» con
gran éxito de participantes y recepción pública, la publicación de al menos dos
impresos y la proyección de estudios más allá de eventos conmemorativos.
Al
día, en la revisión que tuvieron aquellas mesas de trabajo junianas,
donde participaron académicos, investigadores, libreros, creadores,
administradores culturales y lectores profanos de López Velarde, hemos superado
con creces las cien mil vistas en Facebook, abriéndose la oportunidad para su
reedición ahora en YouTube. De los libros me siento obligado a subrayar la
calidad material e intelectual con que fue producido Desdeñoso de la
publicidad, convencido de la vanidad de la imprenta. Estudios críticos en torno
a Ramón López Velarde, editado en conjunto por el Comité Pro-Centenarios
del municipio de Jerez, el Instituto Cultural Jerezano, el Instituto Zacatecano
de Cultura, el Sindicato de Profesores y Académicos de la uaz y Paradoja editores, estos últimos
supieron bien entender la idea que animaba el impreso. En El desdeñoso
habita la espiración del redescubrimiento del poeta a través de elementos
contextuales como el dinero, las librerías, el lenguaje, el pensamiento
complejo, su formación hidrocálida, los círculos literarios afines y no. El
segundo, Las olas civiles. Lecturas en torno a Ramón López Velarde,
cuenta con la participación de investigadores de prestigio nacional e
internacional en compartición con ensayistas jóvenes y nóveles. Éste, que deberá
presentarse a finales de año, sigue la trayectoria editorial de Paradoja, ahora
con el soporte de la Maestría y Doctorado en Historia y de la Unidad Académica
de Letras a quien extiendo, a colegas y administradores, el agradecimiento
personal y colectivo, por lo que el esfuerzo significa. Gracias, Mónica Muñoz;
gracias, Francisco Montoya.
La
Cátedra Ramón López Velarde se enmarca en este contexto. Nace con la idea de
crear relaciones interinstitucionales dedicadas al estudio y al fomento del
pensamiento filológico-histórico que no sólo se circunscriba a la trayectoria
del jerezano. La idea es más allá, avisar el horizonte de los estudios sobre
cultura, literatura e historia mexicana que impliquen trascendencia,
adaptación, continuidad y pertinencia social. En este tiempo laberíntico y
desconcertante, dice Heidegger que siempre se vive en caos, la Cátedra nos
permitirá tejer la trama en torno a los intereses personales y de grupo,
siempre académicos y fraternales, para consolidar redes de sociabilidades y
trabajo. Nos unen los libros. Nos reúne la lectura.
La
Cátedra es precedida por las viii
jornadas del Seminario Internacional Bianual Manuscritos e Impresos; Lecturas
Lectores, donde participan Marco Antonio Flores Zavala, Caliope Martínez y Elva
Martínez Rivera, profesores-investigadores en las Universidades Autónomas de
Zacatecas y Aguascalientes, y con el cobijo del Tercer Encuentro Internacional sobre
Competencias Lingüísticas, Literaria y Digital «Mundos desiguales. Lengua,
literatura, tecnología y educación en contextos vulnerables». El simill ha sido un trabajo disciplinado y
silencioso que comenzó en 2012 con la guía de Cristina Gómez Álvarez y Mariana
Ozuna, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Rocío Oviedo Pérez de
Tudela, de la Universidad Complutense de Madrid, que ahora contribuyen a este
que se presenta.
Me
obligo a señalar, antes de presentar a quien aperturará la Cátedra Ramón López
Velarde, que los trabajos de estas sesiones serán publicados en la revista Redoma
de la uaz, con la edición de
Alejandro García Ortega y José Antonio Sandoval Jaso que han visto con buenos
ojos nuestras palabras, como el poema sorjuanezco.
Israel
Ramírez Cruz, profesor-investigador del Colegio de San Luis perteneciente al
Sistema Nacional de Investigadores, ha aceptado iniciar los trabajos de la
Cátedra. Nosotros no cantamos el We Didn’t start the Fire de Billy Joel,
porque sí lo hemos hecho. Lo estamos haciendo. Ramírez Cruz encendió la cerilla
y la arroja a manera de disertación, sobre lo que esperamos sea un gran
incendio atiborrado de enormes llamaradas rojizas y azuladas, amarillas y
naranjas, que alumbren las letras que leemos, los archivos que pesquisamos, las
bibliotecas en que habitamos, los pensamientos que anotamos.
Larga
vida a la Cátedra, próspera vida a la Literatura.
Iniciamos.
Edgar
A. G. Encina
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De libros brujos Edgar A. G. Encina Este artículo fue publicado en la revista Crítica. Fondo y forma Susan en el quehacer ...
-
Cynthia García Bañuelos y Edgar A. G: Encina. 2025. «Una geografía del espacio femenino. El mapa del cuerpo en “ ¿Dónde estás, corazón?” ...




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